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Discutimos con gran preocupación la situación de los
países Latinoamericanos. Se nos olvida reflexionar y potencializar las
fortalezas con las cuales contamos, inertes y adormecidas.
Nadie puede negar que existan circunstancias, y muchas son, que
impiden el desarrollo. Pero tampoco nadie puede negar que contamos, si así lo
disponemos aceptar, con recursos capaces de crear un “Bloque Económico” tan
fuerte como la UE o EE.UU. América Latina y el Caribe cuentan con riquezas que
superan estos bloques:
Iguales
o mayores Recursos Naturales
Mayor
número de Recursos Humanos
Extensión
territorial
Mejor
posición geográfica y estratégica
Climatología
Es
precisamente por los 5 elementos mencionados arriba que siempre denunciamos,
con razón o sin razón, que nos están explotando. Somos victimas o
victimarios. Después de criticar esta auto-impuesta explotación abrimos las
manos a toda la cooperación internacional. Doble valores… ¿no?
Supongo que no tengamos duda alguna de las iniciativas educativas
y financieras por parte de instancias internacionales como el BID, UNESCO,
Transparencia Internacional, GTZ y otras numerosas instituciones. Ni nos
olvidamos de las famosas Remesas, estas últimas, en mi opinión, son una
vergüenza para la dignidad de la región.
La raíz del problema:
“Estamos en el pueblo y no vemos las casas”
Pudiésemos preguntarle a Simón Bolívar cuál era el concepto de la
“Gran Colombia”. También estaría de lugar cuestionarle el por qué creía, hace
dos siglos, que esa era la solución para la región.
Somos
más de 30 países, pero cada uno inmerso en su propia conveniencia. Después de
6 años viviendo en Latinoamérica estoy completamente convencido de que somos
“Perfectos Idiotas”, masoquistas y maquiavélicos. La “Prueba esta en el
Pudín”: muchas “Charlas”, poca acción. Numerosas y muy costosas Cumbres, pero
pocas soluciones. Muchísimos Congresos y
¿para
qué?
Cuando me cuestionan sobre posibles soluciones no tengo respuesta
objetiva que se pueda implementar a mediano plazo con las condiciones
presentes. Las propuestas en su gran parte son paños tibios y muchas son
contraproducentes, o sea, refuerzan las debilidades que ya poseemos.
Seria tan sencillo como entender que:
En
la unión esta la fuerza.
La
integración regional es más que necesaria, imprescindible.
Es
inminente la necesidad de cambiar el modelo de conducta socio-política.
Las
pérdidas de “Tiempo” discutiendo “Soluciones ilusorias” son más que la
productividad que pudiésemos alcanzar.
Los recursos geopolíticos de América Latina están dormidos, sub-utilizados.
Parte del problema es que no nos preocupamos por la búsqueda de soluciones
comunes, sino que buscamos soluciones separadas a cada realidad así
multiplicando el esfuerzo y los gastos infinitamente.
Si no queremos repetir el análisis de la multiculturalidad de los
Estados Unidos de América, veamos la multiculturalidad del Canadá, donde hablan
dos idiomas diferentes e incluso son idiomas oficiales.
La distancia territorial tampoco es un buen argumento. Podemos
refutarlo en la relación del Reino Unido con sus territorios de ultramar.
Incluso hoy día en Canadá la Reina de Inglaterra es la Jefa de Estado.
Si usáramos como modelo la infraestructura de los países que si
están desarrollados, que su sociedad civil disfruta de un estándar de vida de
calidad, no de pobreza, marginalidad e inequidad nos iría mucho mejor. Ahora
bien, no podemos copiar de aquí y de allá pues entonces seria una sopa mal
hecha. Hay que escoger un solo modelo.
Si logramos aceptar la dura “Verdad” y digerirla sin indigestarnos
entonces, quizás podemos lograr extirpar la “Raíz del Cáncer” que nos esta
matando.
"Entonces
no puedo estar más que de acuerdo con las palabras del ex gobernador Pedro
Rosello".
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Abril 28, 2003
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