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Todo
proceso de aprendizaje está basado en tres variables fundamentales: a) la
naturaleza de la
organización; b) la naturaleza de los formadores y c) la
naturaleza de los participantes. Elementos
estos claves en el nuevo concepto de INGENIERÍA
EDUCATIVA. Tal vez
esta nueva realidad de Ingeniería Educativa puede sorprender, por cuanto la
idea de ingeniero y o de pedagogo, conlleva a posturas estatutarias y
sociales divergentes; a cultura, a modos de pensamiento aparentemente
opuestos, a unas prácticas, que históricamente, han tenido muy pocos
puntos de contactos. No es cuestión de moda. Hoy día por los cambios
violentos en nuestra sociedad a este aspecto de Ingeniería Educativa, se le
está dedicando mucho espacio, por que este nuevo paradigma permite
efectivamente, progresar en campos educativos nuevos, caracterizado por la
extensión y complejidad en el espacio y en el tiempo, el número de partícipes
implicados y las inversiones necesarias, para garantizar la Calidad Total de
los Procesos de Aprendizaje. Toda esta nueva realidad paradigmática obliga
a cruzar esquemas pedagógicos tradicionales con técnicas directamente
surgidas de la dirección de los grandes proyectos industriales. Como por
ejemplo la preparación de los recursos humanos necesarios para un complejo
industrial de nueva tecnología en el momento mismo en que han de estar
disponibles y después que sean lo suficientemente capaces para desarrollar
y afianzar las nuevas habilidades y destrezas requeridas para ejecutar
eficazmente los puestos que tienen que ocupar.
Bajo este panorama realizar
un trabajo de Ingeniería
Educativa o Ingeniería de Formación
requiere en primer lugar, analizar la situación real. Este análisis debe
ser hecho de la misma manera que actuaría un geólogo cuando analiza los
fondos de los ríos, los puntos de anclaje de una presa o el terreno donde
perforar. Se trata de reinventar, en cada situación encontrada,
la respuesta educativa mejor adaptada a una situación problemática, de
preparar o de acompañar al cambio.
Formular los objetivos, es decir el
sentido del cambio que se desea ejecutar.
Realizar
entonces un trabajo de Ingeniería Educativa o Ingeniería de Formación,
consiste en establecer una planificación estratégica; es decir, una
combinación de acciones de formación de tal naturaleza que responda a las
realidades encontradas, a las expectativas individuales y de grupo o que
garantice la consecución exitosa de los objetivos establecidos. Por
supuesto, todo esto debe estar debidamente organizado en forma sistémica,
en donde tienen un lugar predominante las expectativas e intereses tanto del
cliente interno (participantes) como del cliente externo (sector empleador).
Este panorama reclama un cambio total en el estilo de actuar de los
formadores o facilitadores (docentes).
Estas nuevas exigencias han
sido
“atacadas
infructuosamente”
por la gran mayoría de nuestras universidades nacionales, en muchas de
ellas existen programas de formación docente. Unos más exitosos que otros.
En la Universidad Pedagógica El Libertador “UPEL”;, se ha venido
llevando a cabo un programa de formación docente altamente exitoso
denominado : “ La Generación de Relevo”, el cual consiste en
seleccionar los mejores estudiantes de cada especialidad y los enrolan en
dicho programa por espacio de dos años, con régimen escolástico muy
novedoso y la tutoría y supervisión de profesores titulares con una buena
trayectoria académica. En dicho programa el autor de este espacio trabajó
como facilitador en los siguientes ciclos de aprendizaje: “Calidad Total
de los Procesos de Aprendizaje”, “Procesos Comunicacionales Eficientes
en las Organizaciones de Aprendizaje” y “ El Nuevo Liderazgo de
Aprendizaje”. Valdría la
pena que otras instituciones de educación superior profundizaran en la
evaluación de estos programas.
En
el sector industrial siempre ha habido un gran interés en formar
facilitadores de alta calificación. INCE ha brindado gran apoyo al sector
industrial en este objetivo, con
el programa Formación de Instructores de Empresa (FIE). Conozco dicho
programa por cuanto formé parte de uno de los primeros grupos de Venezuela.
En los actuales momentos, se tiene conocimiento que debido a las nuevas
realidades organizacionales el diseño curricular de dicho programa ha sido
adaptado exitosamente de acuerdo a las exigencias y demandas de las empresas
aportantes.
Por lo expresado en los párrafos
anteriores existen demandas contundentes en cambiar el paradigma de los
facilitadores. El Dr. Evaristo Méndez Q., (1993) de la LUZ en su texto
Gerencia Académica, menciona sobre los cambios que han habido en dicha
Institución en cuanto a contratación y desarrollo de los nuevos
profesores. De igual forma el Dr. Celso Rivas B. (1994) ha desarrollado un
trabajo de investigación acerca de: “El Perfil del Docente en el Nuevo
Paradigma Educativo”, en donde desarrolla el PERFIL TRIAXIAL
como modelo para diseñar tanto el insumo (perfil de entrada), como el
desempeño del Docente dentro del nuevo paradigma, con los conocimientos,
rasgos de personalidad y desempeño indispensable para el profesional de la
enseñanza. El Dr. Rivas Balboa, hace mucho énfasis en la dimensión de la
nueva conducta del docente, así como el trabajo que debería realizarse
para el logro de la autogestión y de su crecimiento como persona.
Si
realmente se quiere establecer los cambios necesarios dentro del subsistema
de aprendizaje , los primeros que deben cambiar el paradigma tradicional por
el nuevo son los facilitadores, formadores y/o docentes.
Chichí
Páez
,
Gerencia
en Acción
Correo-E:
jpaez@postgrado.uc.edu.ve
También publicado en: PymesDominicanas.Com
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Abril
23, 2002
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