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Hacia
mediados de 1999 comencé a enviar mensajes por la red. Recibía tanta buena
información de amigos y grupos que tenía que difundirla... -Manía típica
de los que prueban por primera vez Internet-. Pasaba horas y horas para
mandar unos pocos mensajes o coleccionar direcciones de los correos que
recibía. ¿Por qué no usar ese tiempo en algo mas productivo?
Pero, me
di cuenta del peligro que implicaba el retransmitir mensajes como el de
"la Orchila"(Dic 1999) en un régimen que se perfilaba cada día más totalitario.
Recibía mensajes con amenazas, incluyendo algunos de supuestas autoridades.
Estaba comprometiendo mi seguridad y la de mi familia, yo no tenía ningún
medio efectivo de defensa, menos una organización de respaldo; tampoco podía
garantizar la distribución efectiva de información comprometedora, si
seguía usando mi dirección personal cuando los medios tradicionales fuesen
silenciados; yo vivo y trabajo en Venezuela. Muy a mi pesar, decidí
entonces el anonimato; creando a Libertad Plena, de las enseñanzas del
maestro del Libertador, Simón Rodríguez. ¿Quién mejor que el
maestro del Libertador para enseñarle al que se creía Bolívar el camino a
seguir? ¿Para decirle a estos gobernantes que debían ser ellos los
garantes de la Libertad de todos?
Les
escribo estas líneas todavía con las lágrimas de los gases, la alegría
de haber salido del traidor asesino y el dolor de los mártires que vi caer.
En la marcha del 11/4/02 nos tocó la horrible experiencia de la Av.
Baralt (Fte a Korda Modas). Donde mi esposa, hijos y sobrinos nunca
olvidaremos el sacrificio por la libertad de los compañeros de marcha;
abatidos por los gases, peñones, bombas molotov, los heridos y los mártires
muertos cubiertos por la bandera tricolor, vilmente asesinados por los
disparos de rifles de alta potencia de francotiradores, que impactaban
a nuestro lado, ante el esfuerzo impotente de la PM. Paz a sus restos y
gloria a su memoria.
Quiero agradecer
hoy desde lo mas profundo a las muchas y valientes personas que nos
escriben, ellos si daban su nombre y escribían lo que yo no sabía
expresar. Comprendan, yo tenía que garantizarles la distribución. Pido las
más sinceras disculpas si en ocasiones me excedí, enviándoles alguno
que otro mensaje de más. Créanme que sólo quería lo mejor para mi País,
no podía permanecer indiferente.
Ahora el
esfuerzo de haber reunido una colección de direcciones no se debe
perder. Les garantizo además que nunca será usada con fines comerciales de
ningún tipo. Sin embargo, mantendremos la vigilancia y el contacto
ocasional (Por si acaso). Ahora nos podremos dedicar al oficio de construir nuestro
futuro y por lo tanto el de nuestra Patria. Estamos seguros que a nuestros
nuevos gobernantes nunca se les olvidará que son ellos los garantes de la
Libertad y derechos de todos.
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Abril
15, 2002
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