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Las
naciones del Hemisferio Occidental se reunieron en Washington a fines de
enero para aprobar un ambicioso plan de acción y cooperación para combatir
el terrorismo en nuestra región del mundo. Sólo faltaba un país del
hemisferio -- Cuba.
Nuestra vecina
isla continúa aislándose de participar en los temas vitales de nuestra época y
continúa resistiéndose al movimiento hacia la democracia, los derechos humanos
y la economía de libre mercado que ha habido en este Hemisferio.
La política de los
Estados Unidos es promover y apoyar una transición pacífica hacia la democracia
en Cuba. Cuba ha hecho varios intentos de relaciones públicas hacia los Estados
Unidos en meses recientes pero, desgraciadamente, las cosas fundamentales
continúan iguales allí. Las libertades personales, políticas y económicas que
se han establecido en países a través de nuestro Hemisferio todavía no han
llegado a Cuba. El gobierno cubano todavía mantiene a su gente bajo un estricto
control.
El gobierno de
Cuba también ha hecho algunas declaraciones inexactas e inflamatorias sobre los
Estados Unidos a partir del 11 de septiembre. El Ministro de Relaciones
Exterior de Cuba, en una comparecencia ante la Asamblea General de las Naciones
Unidas, dijo que los Estados Unidos deliberadamente atacaron a civiles en
Afganistán. Declaraciones oficiales de ese gobierno también han sugerido que
nosotros nos buscamos el ataque de septiembre 11. Los medios noticiosos cubanos
repitieron éstas y otras infundadas acusaciones diariamente por varios meses.
Después del
Huracán Michelle, la Oficina de Ayuda Extranjera para Desastres de los Estados
Unidos ofreció hacer una evaluación del daño humanitario experimentado en Cuba.
El gobierno cubano rechazó esa ayuda. También sugirió que su decisión de
comprar productos agrícolas estadounidenses después del huracán ha abierto el
camino para la normalización de relaciones con los Estados Unidos.
Este enfoque
confunde la simpatía humanitaria norteamericana hacia la gente de Cuba con la
aceptación de un gobierno que les niega las libertades y oportunidad
básicas.
En años recientes el gobierno de los Estados Unidos ha tratado de ampliar el
contacto de pueblo a pueblo con Cuba y facilitar más
que los alimentos y suministros humanitarios lleguen al pueblo cubano.
Pero no seríamos
leales a nuestros propios ideales si ignorásemos la continúa negación de los
derechos humanos básicos que el gobierno cubano impone a su propio pueblo. El
pueblo de Cuba no tiene libertad de palabra, libertad de movimiento o derecho a
la propiedad privada. Ellos continúan siendo encarcelados arbitrariamente por
criticar a su gobierno. Una mejoría en las relaciones de Cuba con los Estados
Unidos tiene que basarse en estos temas. Mientras tanto, hay valientes
individuos en Cuba que trabajan diariamente y heroicamente contra una gran
represión para tratar de lograr las instituciones y prácticas de una sociedad
civil. Estados Unidos hará todo lo posible por alentarlos y por promover una
transición pacífica hacia la democracia en Cuba.
El presidente Bush
ha dicho, "Estados Unidos se mantendrá siempre firmes en cuanto a las demandas
no negociables de la dignidad humana: un estado de derecho, límites a los
poderes del estado; respeto a la mujer; propiedad privada; libertad de palabra;
justicia equitativa; y tolerancia religiosa."
A Cuba le espera
un destino mucho mejor, un destino de respeto para los derechos humanos, el
estado de derecho, mercados abiertos y mayor prosperidad. Esperamos con ansia
el día en que el pueblo de Cuba pueda respirar libremente y que su país se una
a la grande y vital familia de democracias.
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Abril 14, 2003
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