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Bueno,
gracias, Sr. Secretario. Me complace haberlo visto antes que empacara
sus maletas. Esta mañana, envié al Secretario en una misión muy
importante, una misión de paz. Y no cabe duda que envié a un gran hombre a
cumplir con esa misión. Estoy orgulloso de su servicio a nuestro país,
Colin, y gracias por invitarnos a este bello salón.
Quiero
agradecer a todos por venir, también. Valoro tantísimo la
oportunidad de hablar sobre los valores e intereses de los Estados Unidos y
el hecho que el comercio libre es en el interés de nuestro país y que el
comercio libre nos ayuda a aferrarnos a los valores que compartimos valores
comunes. Valores que exigen el respeto de los derechos humanos y
valores que creen en el valor de cada persona y valores que respetan la
democracia y la libertad.
Creo
firmemente en el comercio. Considero que el comercio no sólo es en el
interés del país, sino que el comercio es en el interés de aquellas
naciones que luchan contra la pobreza, que desean erradicar la pobreza. Como
mencionó Colin, estuve en Monterrey, México recientemente, estuvimos en
Monterrey, México.
Dije
allá en Monterrey que este país nuestro proporcionará ayuda, nos complace
y nos enorgullece hacerlo. Pero la ayuda directa es poco comparada con
los beneficios del comercio. Y que no solo brindaríamos ayuda directa, sino
que a cambio esperaríamos que nuestros amigos adoptasen los hábitos que
fomentan la estabilidad y la paz y los derechos humanos. Y no hay nada mejor
para fomentar esos hábitos que el comercio.
Y
el comercio es importante para los trabajadores estadounidenses también. No
se menciona en los debates sobre el comercio acá dentro del país el hecho
que muchas personas pueden encontrar trabajos mejores como resultado de una
política de comercio activo en los Estados Unidos.
Y
entonces, estamos acá para hablar sobre una manera de asegurarnos que
nuestro país comercie y nuestro país colabore con otros países en el
mundo para comerciar. Para que eso pase, el Senado de los Estados Unidos
debe aprobar la autoridad de promoción del comercio.
Cada
día que pasa sin la autoridad es otro día que perdemos oportunidades de
ayudar a nuestra economía, ayudar a nuestros trabajadores, ayudar a nuestro
país, para asociarnos con nuestros amigos por todo el mundo. Si el Senado
actúa para darme la autoridad de promoción del comercio, y espero que lo
hagan, la usaré para ampliar el comercio y esforzarme por los puestos de
trabajo mejor remunerados para los trabajadores estadounidenses.
Y
entonces hoy, urjo a los líderes del Senado a liderar, a actuar y a poner
ese proyecto de ley sobre mi escritorio.
Quiero
agradecer al Secretario Don Evans, quien es el Secretario de Comercio, por
estar aquí. Es mi amigo cercano. Pasamos mucho tiempo de calidad en Midland,
Texas, juntos. Ahora está representando los intereses
comerciales de nuestro país. Y estoy orgulloso de la labor que realiza. Y
también quiero agradecer a John Walters por estar acá. John está a
cargo de asegurarse que la política sobre las drogas de Estados Unidos no sólo
sea clara, sino que funcione. Y esa política sobre las drogas dice que
colaboraremos con nuestros vecinos para interceptar drogas. Pero para que
una política sobre las drogas sea efectiva, todos nosotros en este país
debemos decir claramente a nuestros jóvenes que las drogas destruyen sus
esperanzas y oportunidades.
Quiero
agradecer a los miembros del cuerpo diplomático que están aquí.
Particularmente,
quiero agradecer al Primer Ministro de Perú. Bienvenido. Es un placer
volverlo a ver, señor, y gracias por venir.
He
pasado mucho tiempo con miembros del cuerpo de embajadores. Por ello, soy
una mejor persona. Veo muchos rostros amistosos acá. Quiero agradecer a
todos por venir a respaldar esta iniciativa.
Ven,
desearía que todos los miembros del Senado de los Estados Unidos estuvieran
aquí para ver los miembros del cuerpo diplomático que se presentaron para
esto. Están acá porque entienden la importancia del comercio. Están acá
porque entienden los beneficios del comercio para su propia gente.
También
quiero agradecer a los exportadores estadounidenses que están acá, los líderes
de negocios de Estados Unidos y la gente que entiende los beneficios de
liberalizar los mercados. Sé que muchos de ustedes se esforzaron
mucho por ayudar a promover el comercio por todo el mundo y por ello estamos
agradecidos. Y hemos logrado mucho este año, realmente lo hemos logrado.
Como mencionó Colin, ayudamos a lanzar una nueva ronda mundial, una ronda
de negociaciones sobre el comercio mundial en Doha. Ayudamos a traer a China
y a Taiwán a la Organización Mundial del Comercio.
Y
eso es bueno, es importante que se reconozca y dé la bienvenida a los dos
países, tanto la República de Taiwán como por supuesto China, a la
Organización Mundial del Comercio. Es positivo, es un acontecimiento
positivo para nuestro país.
Nos
hemos esforzado mucho por tener un acuerdo de libre comercio con Jordania y
un acuerdo bilateral de comercio con Vietnam. Hemos reactivado las
negociaciones comerciales sobre la zona de libre comercio de las Américas
en la Ciudad de Québec, como señaló Colin. Consideré que esas
fueron conversaciones muy constructivas que tuvimos con sus líderes.
Fue mi oportunidad de -- mi primera oportunidad de conocerlos. Y fue, algo
interesante sobre la reunión, por cierto, es que cada país en nuestro
hemisferio, excepto uno, estaba representado. Le dimos la bienvenida a la
reunión a todos los países que tenían líderes elegidos democráticamente.
Una ausencia notable, añadiría: Cuba. Ellos no eligen a su líder
democráticamente.
Y
el primer y más importante asunto sobre el cual conversamos, aparte de
preservar la democracia en nuestro hemisferio, fue el comercio, cómo
fomentar más comercio libre. Y fue un acontecimiento positivo.
También
estamos negociando acuerdos de libre comercio con Chile y Singapur y
entonces, estamos avanzando mucho. Pero tenemos que mantener el ímpetu.
Necesito el apoyo del Congreso en dos asuntos urgentes: la autoridad
de la promoción del comercio y la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas.
Ambas aguardan la actuación del Senado. Ambas están aguardando que
el Senado tome una decisión. Y ambas son esenciales para la economía
de Estados Unidos.
La
Autoridad de Promoción del Comercio, a veces los miembros del Congreso y yo
pensamos que la gente no le presta mucha atención al asunto, realmente no
entiende cómo funciona. La Autoridad de Promoción del Comercio, da al
poder ejecutivo el derecho de negociar acuerdos comerciales. Pero el
Congreso tiene la autoridad final de aprobar los acuerdos. No es como que al
otorgarme la autoridad repentinamente se desligan del asunto; muy al
contrario. Lo aprueban, se involucran en el asunto. Tienen una
oportunidad de ratificar, a favor o en contra, un tratado.
Pero
lo bueno sobre la autoridad es que me permite negociar, o que mi gobierno
negocie, y luego el Congreso puede votar sobre los términos, a favor o en
contra. Y eso es importante para los países representados en este mundo.
Les da la confianza de negociar un tratado con los Estados Unidos sin que éste
sea reglado por los numerosos expertos del Congreso, sobre lo que es
correcto o incorrecto sobre el comercio.
Es
importante tener una plataforma para el comercio; y la autoridad la
proporciona. Cinco Presidentes anteriores a mí, republicanos y demócratas,
han tenido esta ventaja en las negociaciones comerciales, cinco de ellos.
Durante dos décadas, la autoridad de promoción del comercio era un propósito
bipartito.
No
era un asunto político. Era un propósito, porque representaba nuestros
intereses nacionales de ampliar los mercados extranjeros. Durante esos años
se vieron muchos éxitos y durante los años 90, casi un cuarto de nuestro
crecimiento económico fue como resultado de las exportaciones. Nuestros dos
acuerdos comerciales principales, TLCAN y la Ronda de Uruguay, han mejorado
el estándar promedio de vida de los estadounidenses.
De
igual importancia, TLCAN mejoró el estándar promedio de vida de México y
Canadá. Ven, la mejor política para los Estados Unidos es anhelar
que nuestro vecindario sea próspero. Un México próspero y energético
es bueno para Estados Unidos. Es de desear que a los vecinos de uno
les vaya bien. Es de desear que el vecindario de uno sea pacífico y próspero
y TLCAN contribuyó a lograrlo.
El
otro aspecto que es interesante sobre el comercio es que la gente piensa
sobre el comercio y piensa, bueno, el comercio sólo es bueno para las
grandes compañías, sólo las compañías multinacionales se benefician del
comercio. No creo que eso sea cierto. Sé que ya que la función del
gobierno es crear un entorno en el cual los empresarios pueden tener éxito
y hacer sus sueños realidad, que el comercio genera oportunidades para los
empresarios. Y he aquí un ejemplo.
Excel
Holdings es una compañía con sede en Leesburg, Virginia. Tenemos al dueño
acá, el cual estoy por nombrar acá pronto. Y puedo ver a su esposa y dos
-- un hijo y una hija, añadiré. Su trabajo, déjenme
simplemente decir, el año pasado, firmaron un contrato de $35 millones con
un distribuidor mexicano. El producto de Excel tiene un objetivo importante,
ya que puede producir hasta 5,000 galones de agua potable purificada al día.
Hoy,
Excel tiene distribuidores en 13 países. El dueño, un hombre que vino a
Estados Unidos de Egipto, Hisham Fawzi, él está con nosotros. Hisham,
gracias por venir. He aquí un hombre que tenía un sueño, quería
establecer y ser dueño de su propia compañía. Ese es un aspecto
importante de la experiencia estadounidense, ser dueño de un negocio
propio, tener una buena idea y trabajar arduamente para hacer que esa buena
idea funcione.
Su
idea, obviamente, incluía a mercados por todo el mundo. Para que su negocio
tuviera éxito, necesitaba comercio en más mercados. Existen miles de
empresarios en los Estados Unidos que se benefician del comercio. El
comercio no es solamente para las mega-corporaciones de Estados Unidos. El
comercio es bueno para los agricultores y los rancheros y los empresarios,
como nuestro invitado aquí hoy. Quiero darle las gracias por venir y las
gracias por trabajar duro para hacer realidad el sueño americano. Y buena
suerte con su negocio.
En
los ocho años desde que la Autoridad de Promoción del Comercio se venció,
hemos perdido muchas oportunidades en Estados Unidos. Y ha costado, y
cuando uno pierde oportunidades, tiende a afectar al trabajador promedio del
país.
Existen
más de 150 acuerdos regionales de libre comercio y acuerdos arancelarios
por todo el mundo; la Unión Europea es parte de 31 de ellos; México es
parte de 10; la mayor economía del mundo es parte de tres. Mientras que
esperábamos inactivamente, nuestros competidores han estado trabajando y
han estado firmando acuerdos. Mientras que hemos estado retrazándonos,
ellos han estado comerciando.
Escuchen,
no les echo en cara a nuestros socios comerciales por lograr adelantos. Es más,
es de esperarse que nuestros socios comerciales se esfuercen por lograr
adelantos. Pero lo que necesitamos hacer es participar nosotros en la
competencia. Ven, cuando los estadounidenses -- cuando las
condiciones son equitativas, podemos competir. Somos buenos en ello. Las
personas temerosas construyen muros alrededor de los Estados Unidos.
Las personas confiadas se aseguran que no existan muros.
Y
confío. Confío en los productos de Estados Unidos, confío en los
empresarios estadounidenses, confío en los trabajadores estadounidenses,
confío en los conocimientos estadounidenses, confío en los agricultores de
Estados Unidos, confío en los rancheros de Estados Unidos. Y
necesitamos ser un país que comercia.
Y
presentaré acuerdos al Congreso, cuando tenga esta autoridad, que serán en
el interés superior de nuestro país. Y nos esmeraremos por asegurarnos que
tengamos acuerdos comerciales buenos que benefician tanto a Estados Unidos
como a nuestros socios comerciales. Y si al Congreso no le gusta, pueden
rechazarlo. Pero necesito la autoridad. Es en el interés superior de
nuestro país que tenga la autoridad.
Y
también es en nuestro interés inspirar la confianza de los países por
todo el mundo, para que se den cuenta que hablamos en serio cuando hablamos,
países en nuestro propio vecindario. Quiero decir, la Autoridad de Promoción
del Comercio nos ayudará a establecer el Tratado de Libre Comercio de las
Américas. Y eso va a ser en el interés de nuestro país, en el interés
de nuestro vecindario hacer eso también.
El
otro asunto que es importante acerca del comercio para nuestro país es
entender que la gente que comercia con Estados Unidos se beneficia. El
comercio no es una calle de una sola vía. Es una relación positiva.
Es importante que los estadounidenses entiendan que por medio del comercio,
ayudamos a la gente y ayudamos a la gente pobre y ayudaremos a la gente a
salir de la pobreza.
Oigan,
somos una nación compasiva. Hay mucha gente en nuestro país que se
interesa mucho en África y los países de África, que se interesa mucho en
América del Sur y América Central. Estos son países que son
excelentes países, trabajan duro, pero son países pobres.
Y
si a uno le importa ayudar a la gente a ayudarse a sí misma, tenemos que
comerciar con el mundo en desarrollo. Y los hechos son fantásticos. El
comercio con las naciones africanas como resultado de AGOA ha sido por valor
de $1 mil millones en comercio nuevo. Es el inicio de lo que todos
esperamos es una prosperidad, un auge de prosperidad en regiones del mundo
que no han sido prósperas.
Oh,
oigo lo mucho que se dice sobre los acuerdos sobre el trabajo y el medio
ambiente. Una nación próspera es más probable de encargarse de sus
trabajadores. Y es más probable, mucho más probable, que una nación próspera
tenga el dinero para la tecnología necesaria para proteger el medio
ambiente.
Y
luego, por supuesto, el comercio crea los hábitos de la libertad. Si usted
acoge al comercio en su país, crea la noción de la libertad. Le da al
pueblo, a los consumidores, la oportunidad de pedir productos, lo cual es
parte de una sociedad libre. Crea una clase empresarial, la cual es parte de
una sociedad libre.
Y
los hábitos de libertad empiezan a crear la expectativa de democracia y
exigen mejores instituciones democráticas. Las sociedades que le abren sus
fronteras al comercio son más abiertas a la democracia, dentro de sus
fronteras. Y para nosotros que nos preocupamos por los valores y creemos en
ellos, no sólo por los valores estadounidenses, sino los valores
universales que promueven la dignidad humana, el comercio es una buena forma
de hacerlo.
Es
muchísimo más fácil fomentar la dignidad humana y los derechos humanos
mediante el comercio que mediante discursos. Y es muy importante para
nosotros recordar siempre que, como lo mencioné anteriormente, el interés
de nuestra nación es un vecindario pacífico.
De
hecho, con todo el debido respeto a las naciones alrededor del mundo, la
mejor política extranjera comienza, con la seguridad que su propio
vecindario sea próspero, seguro y salvo. Y yo, como lo dijo Colin, recién
hemos regresado, o, hace poco regresé de una reunión con nuestros amigos
de América del Centro y nuestros amigos de las naciones andinas. Y hemos
tenido un diálogo muy constructivo, pero, permítanme decirles lo que oí.
Oí
a excelentes dirigentes democráticamente elegidos a quines les inquieta el
hecho que el Congreso de Estados Unidos todavía no pueda responder a su
simple deseo de comerciar, su deseo de ampliar y extender la Ley de
Preferencias de Comercio Andino.
Es
importante para estas naciones, y todo lo que hay que hacer es preguntarle
al Primer Ministro o a los embajadores de los cuatro países con los que me
reuní, pregúntenles los hechos. Esto es lo que le pido al Senado que haga.
¿Qué es lo que la Ley de Preferencias de Comercio Andino significa para
las naciones que protegen y defienden la democracia y, al mismo tiempo
combaten a los narcotraficantes? En este instante, el comercio no sólo es
importante para sus economías, es importante para su seguridad. Es
importante que a estas naciones se les dé acceso al mercado para que puedan
desarrollar otros productos que no sean coca, que los trabajadores en sus países
no sean propensos a necesitar trabajar en la industria de los narcóticos.
Si
tomamos en serio la lucha contra los narcóticos, no solo trabajamos para
reducir la demanda, como John Walters va a hacer, sino que tendremos que
trabajar de una manera constructiva, de una manera real, con las naciones
andinas. Y esto significa no sólo dedicarnos a la interdicción, sino
significa ayudar a estas naciones mediante el comercio y desarrollar los
productos sustitutos, productos que pueden sustituir el dólar rápido de
los narcóticos.
Tengo
la esperanza que el Congreso lo entienda así. Espero que el Congreso
comprenda que la Ley de Preferencias de Comercio Andino es un aspecto
crucial para asegurarnos que nuestro hemisferio sea democrático y libre y
estable y seguro. El Senado de Estados Unidos necesita afirmar el liderazgo
de Estados Unidos en el comercio y considerar ambas medidas de las que he
hablado hoy, La Autoridad de Promoción del Comercio y la Ley de
Preferencias de Comercio Andino, para el 22 de abril.
Ahora,
he hablado lo suficiente con los miembros del Senado, así como lo ha hecho
mi personal, para saber que hay suficientes republicanos y demócratas para
aprobar ambos proyectos de ley. Y por lo tanto la hora del retrazo se acabó.
Me gustaría ver un debate el 22 de abril y ver que se aprueben. Estos
proyectos de ley son buenos para Estados Unidos, estos proyectos de ley son
buenos para nuestros amigos. La hora del retrazo debe acabar.
Y
al aprobar estas medidas y otras medidas tales como el sistema generalizado
de preferencias y un proyecto de ley de comercio africano mejorado, seremos
francos con nuestros amigos en el mundo, al reconocer que trabajamos juntos
y cuando comerciamos, todo el mundo puede ser más próspero. Tenemos que
aprovechar el momento.
Como
saben, luchamos contra un terrorismo increíble. Y lo haremos. No tienen que
preocuparse sobre este gobierno. Estamos determinados y vamos a ganar contra
el terrorismo. Y también tenemos que combatir la pobreza y la desesperación
y la desesperanza. Y una manera de hacerlo es fomentar el comercio.
Quiero
agradecer a todos por darme una oportunidad de venir y compartir mis
pensamientos. Que Dios bendiga no sólo a los Estados Unidos, sino a todas
las naciones del mundo.
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Abril
8, 2002
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