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Durante
más de 20 años, la peor amenaza para los iraquíes ha sido el régimen de
Saddam Hussein: ha matado, torturado, violado y aterrorizado al pueblo
iraquí y a sus vecinos durante más de dos décadas.
Cuando Iraq sea
libre, en un proceso dirigido por los iraquíes luego del conflicto, se rendirá
cuenta de los crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra cometidos
contra los iraquíes. Estados Unidos, miembros de la coalición y la comunidad
internacional colaborarán con el pueblo iraquí para organizar un proceso
judicial firme y digno de fe para ocuparse de estos abusos.
Bajo el régimen de
Saddam muchos centenares de miles de personas, que en su vasta mayoría eran
musulmanas, han muerto como resultado de sus actos.
Según un informe
de Amnistía Internacional en 2001, "en Iraq las víctimas de la tortura están
sujetas a una amplia gama de formas de tortura, incluso la extracción de ojos,
los apaleamientos severos y las descargas eléctricas... como resultado, algunas
víctimas han muerto y muchas han quedado con daños físicos y psicológicos
permanentes". Saddam ha asesinado a aproximadamente 40 de sus propios
parientes.
Las acusaciones de
prostitución para intimidar a los opositores al régimen han sido usadas por el
régimen para justificar la bárbara decapitación de mujeres. Los ataques
químicos documentados efectuados por el régimen de 1983 a 1988 resultaron en la
muerte de unos 30.000 iraquíes e iraníes.
Human
Rights Watch estima que la campaña terrorista de Saddam contra los curdos entre
1987 y 1988 mató a por lo menos 50.00 y posiblemente hasta tantos como 100.000
curdos.
-- El régimen
iraquí usó agentes químicos que incluían gas mostaza y agentes neurotóxicos en
ataques contra por lo menos 40 aldeas curdas entre 1987 y 1988. El peor fue el
ataque contra Halabja, que resultó en alrededor de 5.000 muertes.
-- 2,000 aldeas
curdas fueron destruidas durante la campaña terrorista.
Los 13 millones de
musulmanes shiítas de Iraq, la mayoría en la población iraquí de
aproximadamente 22 millones, encara restricciones severas en su práctica
religiosa, inclusive una prohibición de orar en comunidad los viernes, y
restricciones a las procesiones funerarias.
Según Human Rights
Watch, "diplomáticos árabes de alto nivel le dijeron en octubre (de 1991) al
diario árabe al-Hayat, que se publica en Londres, que los líderes iraquíes
reconocieron en privado que 250.000 personas fueron muertas durante las
sublevaciones, y que la mayor parte de las muertes ocurrieron en el sur".
Refugees
International informa que "las políticas opresoras del gobierno han llevado al
desplazamiento interno de 900.000 iraquíes, principalmente curdos, que han
huido al norte para escapar de las campañas de arabización de Saddam Hussein
(que implican forzar a los curdos a renunciar su identidad étnica o perder sus
propiedades) y árabes de las marismas, que huyeron de la campaña gubernamental
para drenar las tierras pantanosas del sur con fines de uso agrícola. Más de
200.000 iraquíes continúan viviendo en Irán en condición de refugiados".
El
Comité de Estados Unidos para los Refugiados calculó en 2002 que
aproximadamente 100.000 kurdos, asirios y turcomanos habían sido expulsados
previamente por el régimen de "(la ciudad de) Kirkuk, controlada por el
gobierno central, y los distritos de los alrededores, en la región rica en
petróleo en la frontera con el norte controlada por los curdos".
"Durante los
últimos cinco años, 400.000 niños iraquíes de menos de cinco años de edad
murieron de desnutrición y enfermedades que pueden prevenirse; murieron a causa
de la naturaleza del régimen al que estaban sometidos" (Primer Ministro Tony
Blair, 27 de marzo, 2003).
-- De conformidad
con el programa de petróleo por alimentos, la comunidad internacional procura
poner a disposición del pueblo iraquí suministros suficientes de alimentos y
medicinas, pero el régimen impidió el acceso requerido por los trabajadores
internacionales para hacer una distribución apropiada de estos suministros.
-- Desde el
comienzo de la Operación Libertad Iraquí, las fuerzas de la coalición
descubrieron depósitos militares llenos de comestibles destinados al pueblo
iraquí pero que habían sido desviados por las fuerzas militares iraquíes.
El régimen iraquí
ha rehusado repetidamente aceptar las visitas de los observadores de los
derechos humanos. Desde 1992 hasta 2002, Saddam impidió que el Relator Especial
de la ONU visitara Iraq. El Informe de 2001 de este Relator Especial criticó al
régimen por el "número evidente de ejecuciones", el número de "ejecuciones
extrajudiciales por razones políticas", y "la ausencia del debido proceso de
ley".
Ejecuciones: el régimen de Sadam Hussein ha llevado a
cabo frecuentes ejecuciones sumarias, a saber:
-- 4.000 prisioneros en la prisión Abu Ghraib, en 1994,
-- 3.000 prisioneros en la prisión Mahjar, de 1993 a 1998,
-- 2.500 prisioneros entre 1997 y 1999 en una "campaña de limpieza de la
prisión",
-- 122 prisioneros
políticos en la prisión Abu Graib en febrero y marzo de 2000
-- 23 prisioneros políticos en la prisión Abu Graib en octubre de 2001,
-- por lo menos 130 mujeres iraquíes fueron decapitadas entre junio de 2000 y
abril de 2001.
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Abril 07, 2003
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