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La
contracción de las corrientes de capital hacia América Latina
Hoy
no sería difícil trazar un cuadro sombrío de América Latina, dada la
gravedad y la complejidad de los problemas que nos azotaron en 2002. El
pesimismo parecería casi un imperativo para el
analista de los datos económicos, políticos y sociales de la región, si no
fuera por el nuevo horizonte de crecimiento con inclusión social que
se vislumbra.
El
escenario externo fue sin duda perjudicial para América Latina en 2002. Los
escándalos contables de grandes empresas de los países
desarrollados deterioraron la percepción de
riesgo global que ya se había instalado desde el 11 de septiembre de 2001.
La guerra de Iraq,
más que un problema financiero,
representa un problema político de graves
proporciones que pone en jaque al multilateralismo que viene sosteniendo el
entendimiento entre las naciones desde la
posguerra. En ese panorama, es fundamental repensar el papel de
la ONU y de todas las organizaciones multilaterales, incluido el BID.
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Marzo 30, 2003
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