|
Hemos
estado vinculado al tema de la calidad por muchos
años, mejor no contarlos para que no le calculen
la edad. Podríamos decir que
desde niño, con el ejemplo de nuestros padres comprendimos que uno de los
aspectos más importantes de la vida es la satisfacción del consumidor. Con
la nueva definición de la calidad que en su final enuncia, todas las
acciones tienen que estar dirigidas a la satisfacción del consumidor,
consideraba que todo el mundo se encaminaría por este sendero y ya para
este siglo tendríamos todas las organizaciones sin importar su tamaño, ya
fueran de bines o servicios, todas las personas sin importar su credo,
nacionalidad, raza, profesión, condición económica, política o social
abanderados hacia este fin.
Nos
hicimos el compromiso de ser un ferviente defensor de la calidad y de sus
principios y de sus ideas. Con
el transcurso de los años entendí que muchos quieren predicar la calidad
tal y como se ha hecho siempre y no pensamos en las diferencias entre los
seres humanos, las organizaciones y su entorno.
Hemos visto surgir muchas formas de aplicar la calidad, la cual se le
llaman herramientas y nos aferramos a los nuevos modismos sin darnos cuenta
que en todos es la repetición de lo mismo que se viene haciendo desde hace
mucho tiempo. El país y el mundo esta lleno de predicadores de la calidad
y estos se hacen de la noche a la mañana.
Asistimos a una actividad y nos creemos con la facultad de seguir
pregonando lo mismo hasta de una manera mercurial.
|
|
En
el un lapso de un año he visto pasar algunos amigos y mentores en lo que
llamamos la búsqueda del mejoramiento.
De estos tengo que mencionar dos
grandes, Phillip Crosby
creador del concepto cero defectos y Hans Baharía quien hacia del humor
científico su arma para llevar el mensaje a todos los niveles.
En muchas de las veces que tuvimos la oportunidad de conversar con
ellos siempre coincidíamos que lo que se hace hoy día es lo mismo de lo
que se hacía hace mas de cincuenta años con la diferencia de que hoy la
informática permite que los conocimientos se transmitan a velocidades
vertiginosas.
|
Pero
si algo se me quedó grabado de este período fue la enseñanza de mis
amigos boxeadores y su entrenador que me hicieron comprender que el boxeo es
el arte de dar y no dejarse dar. Luego
de una conferencia en un lugar deportivo, el entrenador nos solicitó una
ayuda con su equipo de boxeo. Al
hacer una evaluación de estos detectamos que cinco de ellos presentaban lo
que denominamos coordinación del pensamiento emprendedor.
Estos muchachos hicieron la selección nacional.
Recuerdo que le indicábamos que ellos tenían que enseñar esta
condición a sus demás compañeros. Posteriormente
este grupo de muchachos logró coronar más de ocho boxeadores campeones
nacionales. Esto es lo llamamos
un liderazgo compartido.
Recordando
al entrenador Anderson que me dijo en una de nuestras presentaciones que si
yo sabía lo que era el boxeo, me
dio a entender que no estaba preparado para ellos.
Al indicarme que era el arte de dar y no dejarse dar me permitió
desarrollar el concepto de la dinámica en el boxeo basado en cuatro
aspectos: pegada, practica, estudio del contrincante y defensa.
Pero me quede todavía pensando: ¿cómo se consigue el arte? El
entrenador me contestó: tengo más de diez años con estos muchachos inculcándoles
todos los días que el boxeo es un arte.
Esto no se aprende de la noche a la mañana.
Para poder disfrutar de este deporte
tienes que comprender que es un arte, que disfrutas de él.
Si lo haces por necesidad, por intuición o por el aspecto social que
te pueda brindar no llegas. Solo llegas si hace que sea un arte dentro de ti.
De
la misma manera comprendí inmediatamente el porque tantas empresas,
personas, profesores y profesionales fracasan cuando enseñamos el camino de
la calidad. Si se hace por necesidad, por intuición, por conocimiento,
por subir en la sociedad o por lo que sea, las posibilidades de fracaso
aumentan. Estas solo disminuirán
y aumentaran las posibilidades de éxito cuando la calidad se lleve como un
arte. Cuando una empresa, un
profesor, un cliente o quien fuere le diga que sabe mucho de calidad y que
tienen mucho tiempo estudiando la calidad solo pregúntele y cuanto tiempo
lleva diciendo que la calidad es un arte.
Si no sabe, le puede contestar que para ser campeón de boxeo
necesita más de diez años, pegando, practicando, estudiando y defendiendo
para entender que el boxeo es el arte de dar y no dejarse dar.
Lo mismo sucede con la calidad.
Marzo 25, 2002
Subir
El
autor es consultor en gestión empresarial.
Es conferencista invitado al II
FORUM Empowerment y Liderazgo Femenino en el Mundo de los Negocios.
Subir 
|