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I.
Derechos Humanos y Seguridad Nacional
Para Estados Unidos, y de hecho para el mundo entero, 2001 fue un año en el
que el terrorismo mundial trajo abruptamente al primer plano la importancia
de los derechos humanos universales.
El
11 de septiembre de 2001 el mundo cambió. Como lo declaró el presidente
Bush en su Mensaje sobre el Estado de la Unión, "en un solo instante
comprendimos que esta será una década decisiva en la historia de la
libertad, que hemos llamado a desempeñar un papel único en los eventos
humanos. Rara vez el mundo ha encarado una opción más clara o de mayores
consecuencias... Elegimos la libertad y la dignidad de todas las
vidas". Esta opción refleja tanto los valores estadounidenses como la
universalidad de los derechos humanos que, constantemente, han ganado
aceptación internacional durante los últimos 50 años.
A medida que Estados Unidos y nuestros socios internacionales comprometen
recursos a la lucha contra el terrorismo, lo hacemos así por todos aquellos
que respetan y ansían los derechos humanos y la democracia. Nuestra lucha
contra el terrorismo esparte de una lucha más amplia por la democracia. En
palabras del presidente Bush, "Norteamérica liderará defendiendo la
libertad y la justicia, porque son justos y verdaderos e inmutables para
toda la gente en todas partes. Ninguna nación es dueña de estas
aspiraciones, y ninguna está exenta de ellas. No tenemos intenciones de
imponer nuestra cultura. Pero Norteamérica se mantendrá siempre firme en
favor de las demandas no negociables de la dignidad humana: el imperio del
derecho, los límites al poder del estado, el respeto a la mujer, la
propiedad privada, la libertad de expresión, la justicia igualitaria y la
tolerancia religiosa". Este mundo de democracia, oportunidad y
estabilidad es un mundo en el que el terrorismo no puede prosperar.
Si bien la batalla apenas si ha comenzado, ya hemos logrado objetivos
significativos. Los ciudadanos afganos han sido liberados del dominio brutal
y opresor del Talibán. Las mujeres afganas, que sufrieron violencia y
represión, empiezan ahora a retomar sus funciones en la sociedad. En
verdad, Afganistán es un triunfo de los derechos humanos en 2001.
Sin embargo, hay mucho más trabajo por hacer. Los Informes por Países
sobre Prácticas de Derechos Humanos en 2001 capta un mundo que todavía se
tambalea y reacciona ante los eventos de septiembre pasado. Pero la misión
central de los Informes sigue siendo la misma: darles una voz a aquellos a
quienes les han sido denegadas las libertades y derechos que provee la
Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los Informes confirman que
la batalla de ideas entre aquellos que suprimen la democracia y los derechos
humanos y aquellos que quisieran verlos florecer sigue lejos de haber
terminado. Sólo mediante la promoción y protección de los derechos
humanos y las libertades fundamentales puede la comunidad internacional
estar a salvo del flagelo del terrorismo.
II. Evaluación del Año:
Acontecimientos en Derechos Humanos, Democracia y Trabajo
Los ataques al Centro Mundial del Comercio y el Pentágono y el comienzo
subsecuente de la guerra internacional contra el terrorismo a fueron los
acontecimientos definitorios de 2001. Estados Unidos, reuniendo a un grupo
dispar de naciones en una coalición internacional, encabezó la marcha en
una campaña para defender la paz, la seguridad y la libertad. Además de
unir al mundo en una causa común, este esfuerzo ha ofrecido una oportunidad
de ampliar, con una amplia gama de países, el diálogo sobre derechos
humanos y libertades fundamentales.
Cambios Institucionales:
Tal
vez en ninguna parte fue el cambio institucional más significativo que en
Afganistán, donde llegaron a su fin 5 años de régimen Talibán represivo.
Si bien todos los afganos sufrieron bajo el régimen cruel y arbitrario del
Talibán, las mujeres se vieron particularmente afectadas, dado que a ellas
se les negaron sus derechos y libertades civiles y se las relegó
efectivamente a un estado de no existencia en la sociedad. A fines del año,
los miembros de la comunidad internacional se comprometieron a reconstruir
Afganistán, incluyendo la formación de un gobierno de amplia base y
pluralista. Entre los nuevos ministros nombrados en el gobierno provisional
hubo dos mujeres. Además, tres mujeres fueron nombradas miembros del "loya
jirga", un consejo consultivo de ancianos.
En Perú, las elecciones presidenciales y legislativas cumplieron en general
con las normas internacionales para las elecciones libres y justas y
demostraron un impulso hacia la reforma democrática en la región. Tanto el
presidente en transición Valentín Paniagua, que tomó las riendas del
poder luego de la partida del presidente Fujimori, como el presidente
Alejandro Toledo dieron durante el año pasos significativos para corregir
abusos anteriores, combatir la corrupción y establecer la Comisión de la
Verdad y la Reconciliación para investigar violaciones de los derechos
humanos que ocurrieron durante el gobierno de Fujimori.
La Organización de los Estados Americanos aprobó una histórica Carta
Democrática Interamericana, que declara claramente que los pueblos de las
Américas tienen derecho a la democracia, y que sus gobiernos tienen una
obligación de promoverla y defenderla. La fecha de aprobación de la carta
fue, de modo significativo, el 11 de septiembre, apenas unas horas después
de los ataques terroristas.
En el Mediano Oriente, varios países tomaron medidas en dirección de
mayores prácticas democráticos y pluralismo en la vida pública. Por
ejemplo, en Bahrein el emir anuló la Ley de Seguridad del Estado, que
permitía el arresto arbitrario, la detención prolongada y el exilio
forzoso, y llevó a cabo un referendum nacional en el que votantes
masculinos y femeninos respaldaron un plan para restablecer el régimen
constitucional. El gobierno liberó también a todos los presos políticos,
tomó medidas para estimular el desarrollo de las organizaciones no
gubernamentales (ONG) y creó un ambiente favorable al discurso político
abierto, e inscribió a la Sociedad de Derechos Humanos de Bahrein, la
primera organización de derechos humanos del país. Los acontecimientos en
Qatar y Omán también fueron alentadores en 2001.
Derechos Políticos:
Las
elecciones abiertas y transparentes y la transferencia pacífica del poder
señalaron el advenimiento de varios gobiernos elegidos democráticamente.
Tailandia celebró las primeras elecciones de miembros de su Cámara de
Representantes de acuerdo con la constitución de 1997, luego de la elección
de senadores -- que previamente eran designados por el rey -- en 2000. Timor
Oriental siguió marchando hacia la independencia con su primera elección
desde el referendum de 1999 sobre la independencia. El pueblo de Timor
Oriental votó por una asamblea constituyente que inició conversaciones
sobre cómo quedaría estructurado el nuevo estado. En Kosovo,
elecciones bien organizadas atrajeron participación de todas las
comunidades étnicas. Bangladesh consolidó aún más su democracia
celebrando exitosamente su tercera elección parlamentaria el 1 de octubre.
La elección señaló la tercera transferencia democrática del poder entre
gobiernos nacionales desde 1991.
En contraste, el hostigamiento, la intimidación, la violencia, las amenazas
de muerte perjudicaron las elecciones y el proceso político en varios países.
El líder belaruso Aleksandr Lukashenko prorrogó su periodo en septiembre
mediante un proceso que no cumplió las promesas de elecciones democráticas
hechas por el gobiearno a la Organización para la Seguridad y la Cooperación
en Europa. Alegaciones de irregularidades en el proceso electoral en
Madagascar fueron causa de demostraciones
masivas en ese país.
El proceso conducente a las elecciones de 2002 en Zimbabwe fue dañado por
una campaña de violencia e intimidación contra la oposición, un colapso
del imperio del derecho y el socavamiento de las instituciones democráticas,
tales como la independencia del
poder judicial y los medios de comunicación, lo cual arrojó serias dudas
sobre la imparcialidad y transparencia de las elecciones. Durante los
preparativos de las elecciones camboyanas de 2002, la cantidad de asesinatos
motivados aparentemente por razones políticas aumentó agudamente. Varios
meses antes de las elecciones han salido a relucir informes de compra de
votos.
El gobierno cubano continuó denegándoles a sus ciudadanos derechos
fundamentales civiles y políticos. La expresión política siguió
prohibida, y el gobierno cubano continuó encarcelando gente por razones políticas,
inclusive por simplemente criticar al gobierno. El gobierno siguió negándose
a permitir que las organizaciones internacionales inspeccionen las
prisiones.
En
Turkmenistán, el gobierno siguió denegándoles a sus ciudadanos muchos
derechos políticos fundamentales. No fueron permitidos los partidos políticos
y las organizaciones no gubernamentales independientes.
Conflictos internos y de otro tipo:
Si
bien en muchos países los conflictos persistentes continuaron oponiéndose
a los esfuerzos para proteger los derechos de la persona, hubo en algunos países
indicios de que los esfuerzos para obtener más paz y estabilidad daban
frutos. La Misión Observadora de las Naciones Unidas en la República
Democrática del Congo comenzó a adelantar sus planes de ayudar al desarme
y desmovilización voluntarias de los grupos armados no firmantes en el
Congo, como se dispone en el Acuerdo de Cesación del Fuego de Lusaka.
Burundi negoció una estructura administrativa intermedia e inauguró el 1
de noviembre un Gobierno de Transición. Los facilitadores internacionales
pudieron impedir que el conflicto interno estallara en Macedonia, cuando
mediaron en la negociación de un acuerdo de paz que les garantizó más
derechos a los albaneses étnicos.
Los grupos terroristas palestinos, inclusive algunos miembros de las fuerzas
de seguridad y Tanzim de Fatah, mataron a 208 soldados y civiles israelíes
en la violencia que comenzó en septiembre de 2000. La violencia se
intensificó en Israel, Cisjordania y Gaza. Aumentaron los ataques
terroristas a civiles israelíes, inclusive numerosos atentados dinamiteros
y tiroteos suicidas. Las fuerzas de seguridad israelíes usaron en ocasiones
exceso de fuerza en contravención de sus propias reglas de acción, para
matar a 501 palestinos y herir a millares en respuesta a ataques
terroristas, manifestaciones violentas y otros choques en Israel,
Cisjordania y Gaza.
El temor de que la campaña antiterrrorista trascendiera fuera de Afganistán
y lo que se percibió como una oportunidad de legitimar medidas contra los
activistas musulmanes uigures acomodándolas bajo la cubierta del
antiterrorismo condujo a una intensificación de una represión en la Región
Autónoma de Xinjiang, en China, a fines de año. Funcionarios del gobierno
chino afirmaron que algunas personas involucradas en actividades políticas
o religiosas legítimas participaban, de hecho, en actividades terroristas o
mantenían vínculos con al-Qaida.
Fuerzas
rusas continuaron erradicando combatientes separatistas en Chechenia durante
el año. Estas barridas estuvieron a menudo acompañadas de informes creíbles
de desapariciones, ejecuciones extrajudiciales, extorsión, tortura y
detención arbitraria.
En Colombia, persistieron el conflicto interno y la violencia incontrolable
-- tanto criminal como política - de larga data y ampliamente diseminados.
Se estima que de 3.000 a 3.500 colombianos murieron durante el año como
resultado del conflicto, que involucró a fuerzas militares, grupos
paramilitares y las guerrillas. El gobierno siguió trabajando para poner
fin a la colaboración entre las fuerzas de seguridad y los grupos
paramilitares, que fueron responsables de la mayor parte de los asesinatos.
Los grupos guerrilleros siguieron secuestrando a gran cantidad de ciudadanos
para obtener rescate. Periodistas, empleados judiciales, trabajadores de
derechos humanos y sindicalitas se contaron entre aquellos que los
diferentes grupos tomaron como blancos. Además, siguió en aumento la
población de desplazados internos.
Integridad de la personal:
Los
arrestos arbitrarios, la tortura y las ejecuciones extrajudiciales siguieron
siendo recursos corrientes de la represión política y religiosa. Las
fuerzas de seguridad con mucha frecuencia torturan a los detenidos en China,
Indonesia, Kenia, Birmania, Uzbekistán, México y muchos otros países. En
Turquía la tortura siguió siendo un problema grave, aunque disminuyeron
los casos denunciados. En Birmania el arresto arbitrario siguió siendo una
amenaza constante a las libertades civiles. A pesar de que en Birmania se
liberaron unos 200 presos políticos durante el año, centenares más
permanecían en la prisión. Similarmente, a pesar que Uzbekistán liberó a
unos 800 presos acusados de delitos contra la constitución, otros miles
quedaron encarcelados.
Las garantías del debido proceso de ley y de los juicios públicos justos y
oportunos siguieron sin estar disponibles en muchos países. En Rusia una
serie de casos denominados de espionaje plantearon durante el año
preocupaciones en cuanto a la falta del debido proceso de ley por la
influencia del Servicio de Seguridad Federal en los casos en corte. En
Zimbabwe el gobierno perjudicó la independencia del poder judicial al
presionar a los magistrados a renunciar y reemplazarlos con quienes eran
considerados más favorables a las políticas del partido gobernante.
En México, la Comisión Nacional de Derechos Humanos difundió un informe
sobre las desapariciones ocurridas en la década de 1970. De las 532
desapariciones documentadas en el informe 275 supuestamente involucran a las
autoridades públicas. El presidente Fox dio un importante primer paso para
resolver esas violaciones del pasado al nombrar un fiscal especial para
investigar los casos planteados en el informe.
El régimen de Lukashenko en Belarús no adoptó ninguna medida seria para
determinar la responsabilidad de las desapariciones políticamente motivadas
que datan de 1999. Versiones creíbles señalan la presencia de un
"escuadrón de la muerte" del régimen que opera desde el
Ministerio del Interior, responsable de la desaparición de prominentes
figuras de la oposición y de un periodista independiente. Un individuo
acusado de ordenar las desapariciones fue colocado a cargo de las
investigaciones. Las
denuncias hechas por los investigadores, que posteriormente buscaron asilo
en el extranjero, indicaron que el régimen estaba bloqueando una
investigación completa.
A pesar de que las condiciones carcelarias siguen siendo severas en Kazajstán,
el gobierno tomó algunas medidas para mejorar la situación y tratamiento
de los prisioneros.
Libertad
de prensa:
Los
gobiernos que perdían apoyo popular otra vez atacaron a periodistas y los
medios de prensa independientes. En Zimbabwe el presidente Mugabe expulsó a
los periodistas extranjeros y propuso medidas para frenar la libertad de
prensa en el país.
El
gobierno de Liberia continuó reprimiendo e intimidando a la prensa libre.
Incidentes similares de ataques políticamente motivados contra la prensa
libre ocurrieron en los estados postsoviéticos y en Rusia, donde hubo la
aparente manipulación por el gobierno del sistema legal, con el fin de
lograr el control de la red nacional de televisión independiente NTV.
Cuando NTV fue absorbida por Gazprom, la empresa estatal de gas, TV-6 se
convirtió en la última estación independiente de Rusia. A fines de año
TV-6 también fue objeto de ataques del accionista Lukoil-Garant, empresa en
parte propiedad del gobierno ruso. La falta de una investigación rápida y
transparente sobre el asesinato, ocurrido el año 2000, del periodista
independiente ucraniano Heorhiy Gongadze sigue siendo una gran causa de
preocupación para los observadores.
Azerbayán lanzó otra represión contra la prensa independiente a mediados
de año, intimidando y apresando a periodistas por sus opiniones críticas
de funcionarios de gobierno. Sin embargo, a fin de año el presidente pidió
poner fin al acosamiento de los
periodistas, y luego de muchos años de intentar lograr licencias, varias
estaciones de televisión de todo el país recibieron licencias al final del
año. En Kazajstán, el parlamento aprobó una ley de prensa que, entre
otras cosas, considera a los medios locales de difusión como responsables
penales del contenido al reimprimir artículos publicados en la prensa
extranjera, limita la retransmisión de las emisiones extranjeras, y
establece restricciones en la red Internet.
Aunque el gobierno de Kirgistán restableció el registro de 16 órganos
de prensa luego de meses de postergaciones burocráticas, siguió
presionando a la prensa independiente con juicios legales y otras tácticas
intimidatorias. En Turkmenistán virtualmente no había una prensa
independiente.
Libertad religiosa:
La
libertad religiosa permaneció esquiva en muchas regiones del mundo. Según
el Informe Anual del Departamento de Estado sobre Libertad Religiosa
Internacional 2001 (emitido en octubre, que cubre el período de julio de
2000 hasta junio de 2001) Birmania, China, Irán, Iraq y Sudán fueron
designados "países motivo de especial preocupación" por el
secretario de Estado. El respeto del gobierno chino a la libertad religiosa
y de conciencia ha disminuido. Varias fuentes informaron que miles de
adherentes del movimiento espiritual Falun Gong fueron arrestados, detenidos
y apresados y que unos 200 o más han muerto durante su arresto desde 1999.
Algunos grupos religiosos no registrados fueron sometidos a restricciones
mayores, intimidación, hostigamiento y arresto. Muchos líderes de los
grupos religiosos no registrados seguían en prisión. En el Tibet el
gobierno suprimió rápidamente y por la fuerza cualquier actividad
considerada favorable a la independencia o separatismo del Tibet. En la práctica
a los budistas tibetanos se les prohibió expresar su reverencia al Dalai
Lama como líder religioso.
Continuaron los incidentes con detenciones arbitrarias de ciudadanos
vietnamitas por expresar pacíficamente sus puntos de vista políticos y
religiosos. Líderes de grupos religiosos no registrados sufrieron acoso
especial, detención y encarcelamiento. En octubre, un sacerdote católico,
el padre Nguyen Van Ly, fue sentenciado a 15 años de prisión,
aparentemente por pedir respeto a la libertad religiosa y los derechos
humanos. Los líderes de la Iglesia Unificada Budista de Vietnam,
Thich Huyen Quang (patriarca supremo) y Thich Quang Do siguieron bajo
arresto domiciliario.
Resultó difícil lograr información confiable sobre la situación en Corea
del Norte debido al rígido control de la información por parte del régimen.
Sin embargo, siguieron apareciendo informes sobre la ejecución de creyentes
cristianos. Los antecedentes del gobierno en derechos humanos siguen siendo
malos y continuó cometiendo numerosos abusos graves. El régimen siguió
reprimiendo a los grupos religiosos no autorizados y controlando
estrictamente a los grupos oficiales.
En Uzbekistán las fuerzas de seguridad siguieron arrestando y deteniendo a
personas arbitrariamente bajo acusaciones falsas, particularmente a
musulmanes sospechosos de simpatías extremistas. El gobierno siguió
considerando enemigos del estado a quienes practican una versión no
autorizada del Islam, tratándolos indiscriminadamente como terroristas
potenciales. Aunque algunas versiones no autorizadas del Islam favorecen el
derrocamiento de los gobiernos seculares -- en algunos casos por medios
violentos -- el gobierno con frecuencia arrestó a quienes no favorecen la
violencia y que solamente son culpables de poseer folletos de esos grupos.
En Sudán, la insistencia del gobierno en la ley sharia hizo de la libertad
religiosa un tema delicado en el proceso de paz. El gobierno siguió
restringiendo las actividades de los no musulmanes, incluyendo a cristianos
y seguidores de las religiones africanas tradicionales indicas, así como
contra algunos grupos islámicos. Las denuncias de conversiones forzosas al
Islam de huérfanos, secuestrados y reclutas del ejército permanecieron
como tema de preocupación. Aunque el gobierno de Arabia Saudita ha
declarado públicamente que protegerá el derecho de los no-musulmanes para
alabar en privado, no estaba clara la distinción entre la celebración
privada y pública. Esta falta de claridad, en combinación con instancias
arbitrarias de cumplimiento forzado, ha significado que la mayor parte de
los no-musulmanes hagan sus celebraciones en la clandestinidad. Al ser
descubiertos algunos celebrantes han sido detenidos y deportados.
Mujeres:
La
causa de las mujeres afganas, que sufrieron bajo uno de los regímenes más
represivos del mundo, sirvieron para aumentar más la atención sobre la
continua opresión de las mujeres en todo el mundo e impulsaron a la primera
dama Laura Bush a dar un mensaje radial sobre la brutalidad del régimen
talibán con las mujeres y los niños. En diciembre el presidente promulgó
la Ley de Ayuda para las Mujeres y Niños Afganos 2001 y la Oficina de
Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, del Departamento de Estado, publicó
La Guerra de Talibán contra las Mujeres, describiendo algunos de los
abusos. Poco después de la caída del régimen talibán, las mujeres
afganas comenzaron a reivindicar sus derechos a la dignidad humana básica.
Algunas asumieron con entusiasmo papeles de liderazgo en la Autoridad
Interina Afgana o la Ioya Jirga; otras regresaron a trabajar en diversas áreas.
Al regresar las mujeres al trabajo y las jovencitas y niñas se preparaban
para regresar a las escuelas, se hizo evidente que las mujeres estaban
dispuestas a participar activamente en la sociedad afgana.
Hubo otros progresos notables en los derechos humanos para las mujeres. En
febrero, el Tribunal para Crímenes Internacionales en la ex-Yugoslavia
emitió un trascendental veredicto que confirmó que la esclavización de
mujeres y niñas en el pueblo bosnio de Foca con fines de su violación
permanente merecía el nivel de crimen contra la humanidad. Diez y seis
mujeres y niñas testificaron que fueron sometidas como esclavas y violadas
en múltiples ocasiones.
En abril, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos emitió su primer
informa sobre el tema de la violencia contra la mujer, señalando que Brasil
había violado los derechos de una mujer demandante porque el país no había
procedido a actuar y había
tolerado la violencia padecida. La comisión recomendó que el culpable
fuera procesado, la víctima recompensada y que el gobierno siguiera y
ampliara su proceso de reformas para acabar con la tolerancia estatal de la
violencia doméstica contra la mujer.
En Yemen el gobierno y la asociación nacional de mujeres comenzaron un diálogo
para considerar cambios en las leyes que discriminan contra las mujeres. El
grupo femenino entregó al gobierno justificaciones legales y religiosas
para los cambios. El gobierno
también creó el ministerio de Estado para Derechos Humano y designó a una
mujer en ese cargo, siendo la primera vez que una mujer tiene un cargo
ministerial en Yemen. En Turquía las importantes reformas al Código Civil
del país reforzaron la igualdad entre los sexos en materias civiles. Las
ONG participaron activamente en el proceso y contribuyeron mucho al el
resultado.
A pesar de este progreso, la muertes llamadas por cuestiones de honor o dote
continuaron siendo problemas importantes en ciertas partes del Mediano
Oriente y el sur de Asia. En muchas partes de Africa, la mutilación genital
femenina continuó dañando la salud física y sicológica de mujeres y niñas
e impidiendo el desarrollo económico del continente. A millones de mujeres
se las somete a esta práctica cada año. En marzo, el Departamento de
Estado publicó un Informe sobre Mutilación Genital Femenina.
La comunidad internacional protestó enérgicamente una decisión de una
corte nigeriana de sentenciar a una mujer a ser apedreada hasta la muerte
por haber cometido adulterio. A fines de año la sentencia estaba bajo
apelación. La frecuencia de la violencia, incluyendo la violencia doméstica,
las leyes discriminatorias de familia y matrimonio, así como también el
acceso desigual a la educación,
el empleo y la salud pública eran aún problemas importantes para las
mujeres en muchas partes del mundo.
Niños:
Al
fin del año, 80 naciones, incluyendo Estados Unidos, habían firmado el
Protocolo Optativo de la Convención de Derechos del Niño sobre la
participación de los niños en conflictos armados. No obstante, los
derechos de los niños en las zonas de conflicto y en países empobrecidos
continúa siendo un gran problema. Las guerras privaron a muchos niños de
alimento, refugio, atención médica y bienestar mental. Los niños
desplazados por el conflicto se vieron privados de educación. En muchos
lugares del mundo, los niños de la calle encararon problemas similares.
Además, estos niños siguieron siendo especialmente vulnerables a la
explotación sexual y a los abusos de algunos policías y funcionarios
locales. Muchos se han vuelto adictos a drogas. Algunos muchachos en los
estados ricos del Golfo Pérsico se exponen a gran peligro cuando se los usa
como jinetes en carreras de camellos.
Los niños representaron la proporción más grande de poblaciones
desplazadas internamente en muchos países que sufren conflictos internos
tales como Afganistán, Angola y Liberia. En Sri Lanka, Ruanda, Burundi y
Sudán a muchos niños se los reclutó
forzosamente para entrar en combate; sin embargo, en la República Democrática
del Congo y Sierra Leona, los gobiernos comenzaron a desmovilizar a los
soldados niños como parte del proceso de resolución de conflicto en esos
países.
Los gobiernos continuaron ratificando la Convención 182 de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) sobre las Peores Formas de Trabajo Infantil
de manera más rápida que cualquier otra convención en la historia de la
OIT. Para fines del año, 133 naciones habían depositado instrumentos de
ratificación. Estados Unidos
aprobó la Convención en 1999 y la ratificó en 2000. Entre los países que
aún tienen que ratificar la convención, Sudán continuó utilizando el
trabajo forzado de niños.
Derechos de los trabajadores:
Los
líderes sindicales siguieron siendo objeto de asesinatos y amenazas en
Colombia, donde 171 líderes de ellos fueron muertos, lo que representa una
cifra más alta que las cifras combinadas de todo el resto del mundo. Las
Naciones Unidas informaron que 73 por ciento de estas muertes de
sindicalistas fueron cometidas por grupos paramilitares. En Birmania, el
trabajo forzado siguió siendo un problema generalizado, aun cuando, bajo
presión internacional el gobierno promulgó nuevas regulaciones para
disminuir la práctica. China experimentó descontento de los trabajadores y
los frustrados trabajadores de fábrica se apoderaron de fábricas -- y
algunas veces capturaron a los administradores -- en demanda de salarios
atrasados y trato justo por la parte patronal. Una nueva ley sobre
sindicatos ordenó que la entidad oficial Confederación de Sindicatos de
Toda China dirija su atención a la contratación colectiva y represente los
intereses de los trabajadores ante los patronos.
Rusia promulgó un nuevo Código de Trabajo que pareció debilitar la función
de los sindicatos independientes y dejar a todos los sindicatos vulnerables
a la dominación patronal. En Guatemala, varias muertes de líderes
sindicales siguieron sin resolverse, y a los trabajadores que intentaban
organizar un sindicato se los intimidó físicamente. Sin embargo, el
gobierno de Guatemala decretó reformas del Código de Trabajo que lleva al
país un paso más cerca del cumplimiento de las normas internacionales.
En Vietnam, las fábricas de ropa pusieron a prueba un código privado
voluntario de normas laborales que tiene el propósito de mejorar las
condiciones de trabajo y certificar los resultados a los compradores en
Estados Unidos y Europa.
Tráfico de seres humanos:
La
práctica detestable del tráfico de más de 700.000 hombres, mujeres y niños
afectó cada año a casi todos los países y siguió siendo uno de los
problemas de derechos humanos más graves que encara el mundo. Las mujeres y
niños de Europa Oriental, la antigua Unión Soviética y el sudeste Asia se
han vuelto blancos principales de los elementos delictivos trasnacionales,
incluyendo a los traficantes. A las víctimas se las secuestra por la fuerza
o se las engaña mediante tergiversación, fraude o coacción y se las
transporta por todo el mundo, donde se las fuerza a trabajar en malas
condiciones en fábricas, como criados o trabajadores agrícolas, o se las
explota sexualmente. Los secuestros de hombres, mujeres y niños de tribus
minoritarias del sur de Sudán para someterlos a trabajos forzados o para
obtener rescate siguió siendo un asunto
motivo de grave preocupación.
Varios gobiernos tomaron medidas para combatir el tráfico de seres humanos;
sin embargo, queda aún mucho por hacer. En Corea del Sur, por ejemplo, más
de 50 Oficinas de Fiscales Públicos de distrito designaron fiscales
especiales para casos de tráfico y han venido operando equipos conjuntos
para combatir delitos relacionados con el tráfico de seres humanos. Varios
países del sudeste de Europa han concentrado sus esfuerzos para enfrentar
el problema, a pesar de limitaciones importantes de recursos. Por ejemplo,
Albania elaboró y aprobó una abarcadora Estrategia Nacional contra el Tráfico,
que marca el curso para combatir el tráfico, y Rumanía aprobó una ley que
prohíbe el tráfico de seres humanos. La Comunidad Económica de Estados
Africanos Occidentales aprobó una Declaración Política y Plan de Acción
con metas y objetivos alcanzables. Las Filipinas elaboró también un plan
de acción para combatir este creciente crimen transnacional y violación de
los derechos humanos.
Como indicación del compromiso del gobierno de Estados Unidos, el
Departamento de Estado publicó en julio su primer Informe sobre Tráfico de
Seres Humanos y, en noviembre inauguró oficialmente la Oficina de Control y
Combate contra el Tráfico
de Seres Humanos. Para fines de año, había más de 100 signatarios del
Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Suprimir y Castigar el Tráfico
de Seres Humanos, Especialmente Mujeres y Niños, y 80 signatarios del
Protocolo Optativo de la Convención de Derechos del Niño sobre la venta de
niños, prostitución y pornografía infantil. Ambos acuerdos ofrecen
estructuras multilaterales para combatir estas prácticas horrendas.
Responsabilidad social corporativa:
Las
asociaciones entre gobiernos, empresas, uniones laborales y la sociedad
civil para promover los derechos humanos y abordar la responsabilidad
corporativa aumentaron durante el año y lograron nuevos partidarios. El
Acuerdo Mundial de las Naciones Unidas combinó los recursos del sector
privado y el de los trabajadores, la sociedad civil y los gobiernos, para
alcanzar la responsabilidad corporativa en el terreno de los derechos
humanos. Las instituciones financieras multilaterales comenzaron a abordar
de manera más constante las cuestiones de responsabilidad corporativa.
Durante el año surgieron ejemplos positivos de asociaciones entre los
sectores privado y público. Chevron-Texaco, Conoco, Freeport MacMoRan, BP,
Shell y Río Tinto, junto con grupos de derechos humanos y responsabilidad
corporativa y los gobiernos de Estados Unidos y británico trabajaron para
integrar y aplicar los Principios Voluntarios de Seguridad y Derechos
Humanos. El gobierno de Holanda se unió a este esfuerzo en diciembre.
Respondiendo a los informes de los medios y otros informes de trabajo
forzado de niños en plantaciones de cacao en Africa Occidental, las compañías
y asociaciones de la industria del chocolate prestaron apoyo las iniciativas
del gobierno y las ONG para abordar el tráfico y el trabajo de niños.
Otros esfuerzos para mejorar las condiciones laborales y los derechos del
trabajador continuaron también a medida que varias industrias trabajaron
con las ONG y los gobiernos para aplicar códigos de conducta voluntarios y
sistemas de observación en las fábricas.
III. Derechos Humanos en el Siglo XXI
La extensión del terrorismo mundial se hizo evidente de manera espantosa
con los sucesos del 11 de septiembre. Los acontecimientos fortalecieron el
argumento presentado por Estados Unidos y nuestros socios internacionales de
que participábamos en una lucha para defender nuestras libertades y
valores. Además, juntamente con la necesidad de defendernos vino la
percepción cada vez mayor de que por algún tiempo el terrorismo ha venido
logrando partidarios en algunos países donde se niegan los derechos y se
reprimen las libertades civiles. Los ciudadanos en muchos de estos países
carecen también de oportunidad económica.
La extensión de los beneficios de la mundialización, por lo tanto, ha
agregado una nueva dimensión al desafío que encaramos al defender nuestros
valores. Los beneficios de participar en la economía mundial -- el
intercambio de mercaderías y tecnología, la creación de empleos y una
fuerza laboral educada – son evidentes. Los gobiernos democráticos
estables ofrecen la vía más clara al crecimiento económico y la
prosperidad que las naciones y sus pueblos buscan. Terminar con la corrupción,
asegurar la observancia del imperio del derecho y proveer garantías
judiciales justas son cuestiones centrales al desarrollo económico y
contribuyen al buen gobierno corporativo.
Los acontecimientos del 11 de septiembre no alteraron el compromiso
constante del gobierno de Estados Unidos con los derechos humanos y la
democracia. Indudablemente estos sucesos fortalecieron más nuestra
resolución para ayudar a garantizar estos derechos para la gente de todas
partes. Continuaremos urgiendo los derechos humanos, los procesos democráticos
y las libertades civiles en todos los países, utilizando la gama de
herramientas que tenemos disponibles. Continuaremos observando e informando
de manera exacta y completa en cuanto a los derechos
humanos en todo el mundo. Continuaremos trabajando para integrar en nuestros
programas y política exterior las preocupaciones de derechos humanos --
tales como la libertad religiosa, la libertad de prensa, el buen gobierno,
los derechos del trabajador, el respeto a la mujer y la lucha contra el tráfico
de seres humanos. Y aceleraremos nuestra tarea de elaborar programas para
ayudar a otros países a mejorar sus políticas e infraestructura de
derechos humanos.
Para alcanzar estas metas y lograr resultados sostenibles, necesitaremos
socios. El surgimiento de una sociedad civil mundial vigorosa en las últimas
tres décadas ha contribuido a nuestros esfuerzos, como lo han hecho
nuestros socios tradicionales -- los gobiernos. El sector privado tiene
también una función importante que ejecutar. Reconoce, como nosotros, que
los países que respeta la democracia y los derechos humanos son estables y
seguros y, por lo tanto, buenos ambientes para la inversión. Como lo
demuestran los acontecimientos del año pasado, la protección y la promoción
de los derechos humanos ya no pueden considerarse como responsabilidad de
los gobiernos y las ONG únicamente. Será necesaria una asociación de los
gobiernos, las ONG y el sector privado para ganar la lucha para asegurar la
observancia de los derechos humanos universales en el siglo XXI.
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Marzo
10, 2002
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