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Agradezco
la invitación que me hizo el Fondo Multilateral
de Inversiones del Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), para participar en esta Mesa Redonda: “Las
Remesas como Instrumento de Desarrollo: El caso Centroamericano y del
Caribe”.
Como
representante del sector bancario y empresarial que participa en la
industria de remesas, quisiera aprovechar esta mesa redonda para compartir
con ustedes algunas reflexiones:
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Desde
hace 30 años empresas y compañías de capital dominicano han
constituido empresas que se dedican a remesar dinero de inmigrantes
residentes en Estados Unidos, en
nuestro caso principalmente a la República Dominicana, pero también a
otros países.
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Las
remesas aportan para nuestro país
cerca de US$2,000 millones de dólares a la economía dominicana,
lo que representa un 10% del producto interno bruto.
Se estima que un 40% de las familias dominicanas se benefician de
las remesas familiares.
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Las
remesas ayudan a solventar a familiares desempleados (padres, madres) o
para la manutención de sus hijos residentes en República Dominicana.
De acuerdo a estadísticas del Banco Central de la República
Dominicana, el 70% de los recursos recibidos se utilizan para alimentación,
4% para gastos de salud, 5% para educación, 7% para vivienda y 8%
otros.
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Se
estima que actualmente residen unos 1.5 millones de dominicanos en
Estados Unidos y unos 150 mil en Europa.
Según informaciones de FOMIN, en la Conferencia Regional “Las
Remesas como Instrumento de Desarrollo”, 17 y 18 de mayo del 2001, de
mantenerse las tendencias migratorias, el nivel de remesas enviadas
hacia Latinoamericana y el Caribe durante la presente década
(2001-2010) podría alcanzar los US$300 billones de dólares.
Como
puede apreciarse, el efecto de las remesas tienen en la estabilidad
macroeconómica, social e incluso política para nuestros países
Centroamericanos y del Caribe, es enorme!; por lo que debemos preservar la
supervivencia de las empresas remesadoras.
Me
permito presentar la situación que están atravesando en la actualidad las
empresas radicadas en
Estados Unidos de parte de los bancos comerciales:
EL CIERRE DE LAS CUENTAS BANCARIAS.
Como ustedes saben sin cuentas; las remesadoras no pueden operar, lo
que podría desembocar en la desaparición de las empresas.
La
raíz del problema esta en el sistema regulatorio dual de los Estados
Unidos. Las remesadoras
son entidades
reguladas por la Superintendencia de Bancos del estado donde operan, las que
velan por la solvencia y la protección del cliente. En adición imponen regulaciones contra el lavado de dinero.
La relación entre los remesadores y la Superintendencia de Bancos
han sido normales. Ahí no es
que esta el problema, sino en la configuración del sistema regulatorio
norteamericano, que es el único país con un sistema dual.
En
efecto, mientras a los remesadores y a algunos bancos los regula la
Superintendencia de Bancos, a los bancos nacionales los regula el FED y la
Oficina del Control de la Moneda.
Estas
agencias gubernamentales han estado preocupadas por las cuentas de las
remesadoras en los bancos comerciales y han transmitido esta inquietud a los
mismos, quienes en su interés
de cumplir se sienten presionados. Sin
embargo, no hay una normativa
clara de que procesos en adición a los que exige la Superintendencia de
Bancos, deben cumplir las remesadoras para que los bancos estén satisfechos
y también las autoridades federales.
Para
ayudar en la solución de esta situación proponemos lo siguiente:
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Bajo
los auspicios del BID y el FOMIN desarrollar un dialogo – proyecto
regulatorio que enfoque exclusivamente aquellos negocios dedicados a las
remesas familiares. En este
sentido se deberá llegar a un estándar regulatorio en consenso con los
reguladores federales de manera que garantice el flujo ininterrumpido de
las remesas familiares y se cree la plataforma de confianza con que serán
medidas las actividades de dichos negocios.
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De
consenso con los reguladores contratar una reputada empresa
especializada en cumplimiento para que nos asesore en el diseño e
implementacion de este proyecto.
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Proponer
que esta iniciativa se proyecte como iniciativa regional. Además de la República Dominicana, varios países de la
región verán afectados los ingresos de divisas por concepto de remesas
familiares, si no se busca una solución común para el tratamiento de
la industria.
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Solicitar
el apoyo del BID y el FOMIN en la iniciativa de la Asociación de
Remesadores, de crear una oficina externa de cumplimiento como forma de
garantizar que la información manejada por la industria, es manejada
con la integridad y niveles de control anti-lavado requeridos por todos.
Estoy
totalmente de acuerdo con el BID/FOMIN que debemos garantizar que las
remesas contribuyan al desarrollo social, que los costos se disminuyan, pero
primero debemos sobrevivir, preservar el negocio, mantener la cantidad y
luego trabajar en la calidad.
Muchas
gracias.
26
de febrero de 2002
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Marzo 4, 2002
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