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Me
siento muy contento de estar en esta institución académica de tanto
prestigio, en especial porque éste es mi primer discurso formal como
Embajador de los Estados Unidos en México.
Éste es un cargo
de la mayor importancia para mí. Se trata de un gran honor, de un gran reto y
de una gran responsabilidad. Por eso no pude más que sentir una profunda
humildad cuando el Presidente Bush me pidió que aceptara este cargo.
En mi trabajo como
representante personal del Presidente, espero transmitir con honestidad y
objetividad a Washington lo que está sucediendo en México y ser un interlocutor
franco con las autoridades mexicanas con respecto a nuestros propios puntos de
vista y posiciones.
Con frecuencia se
me pregunta, "¿cuáles son sus prioridades en cuanto a la relación bilateral?"
Con franqueza, casi todo está en la agenda. En especial quienes hemos crecido a
lo largo de la frontera hemos entendido por mucho tiempo que casi todos los
asuntos tienen una dimensión binacional.
Ya no se puede
decir que uno o dos temas dominan nuestra relación. De hecho, ésta ha madurado
hasta convertirse en una asociación genuina.
Tocaré ahora
algunos aspectos importantes de esta relación.
Comercio
Veamos tan sólo
los cambios extraordinarios que han tenido lugar en el transcurso de la última
década con respecto al comercio.
A diez años de que
entrara en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o
NAFTA, por sus siglas en inglés), sorprende el profundo nivel de integración
económica. México ha pasado de déficits a una balanza positiva en su comercio
con Estados Unidos. Es actualmente nuestro segundo socio comercial, y su
destino es convertirse en el primero.
Un gran impacto
positivo del NAFTA en ambos lados de la frontera, es la creación de cientos de
miles de nuevos empleos con mejores sueldos. De hecho, más de la mitad de todos
los nuevos empleos creados en México tienen que ver con las exportaciones. Por
otra parte, la inversión bilateral también registra niveles sin precedentes –
70 por ciento de toda la inversión extranjera directa en México proviene de los
Estados Unidos y Canadá. Por lo que toca al comercio, casi 90 por ciento de
todas las exportaciones mexicanas se dirigen a los Estados Unidos, mientras que
México y Canadá son destino de 36 por ciento de las exportaciones
estadounidenses.. Está claro que estamos unidos e integrados como nunca antes.
Por lo tanto, el
balance de nuestra relación económica es ciertamente positivo, aunque no hay
transiciones sin retos.
Recientemente se
ha dado mucha atención a si el NAFTA ha afectado negativamente a los
agricultores mexicanos. Hay que notar que, de hecho, se han duplicado las
exportaciones de productos agrícolas mexicanos a los Estados Unidos bajo el
NAFTA.
Si le preguntaran
a casi cualquier agricultor mexicano que coseche frutas y verduras, les
hablaría sobre los excelentes resultados con el tratado; aunque los
agricultores estadounidenses que cosechen los mismos productos les dirían algo
completamente diferente.
Creo que el asunto
no es ver cada producto o sector en sí mismo, sino considerar el panorama
general. Desde esa perspectiva, el NAFTA ha sido muy bueno para los dos países.
Esto no quiere
decir que no haya problemas. Algunos de ustedes se acordarán, por ejemplo, de
cómo se quejaban los sindicatos estadounidenses de que los empleos se iban a ir
al sur de la frontera. Hicimos todo lo posible por minimizar las pérdidas, pero
sigue siendo un reto constante asegurar un balance positivo con nuevos empleos
y oportunidades.
Creo que la clave
para ayudar a los agricultores mexicanos a superar la situación es mejorar la
infraestructura a nivel nacional, ampliar las oportunidades de crédito tanto a
regiones como a personas, y expandir los mercados interno y externo. Mi propio
país – y creo que todos los países – ha tenido que hacer frente y seguir
trabajando para resolver retos similares.
Se ha hablado
también sobre los subsidios a la agricultura. Quiero decirles que estamos de
acuerdo en que distorsionan el comercio y en que todos estaríamos mejor sin
ellos. Pero, hablando con franqueza, los hemos conservado para poder competir
con Europa y Japón – cuyos subsidios son mucho mayores que los nuestros. De
hecho, este año estamos proponiendo en la Organización Mundial de Comercio que
todas las naciones convengan en eliminar todos los subsidios a los productos
agrícolas. Esperamos que México se nos una en este esfuerzo.
En términos
generales, consideramos necesario seguir avanzando con base en el NAFTA,
incorporando a los demás países del continente. De hecho, un mercado de la
América del Norte cada vez más integrado ofrecerá una plataforma eficaz para
que nuestros países compitan mejor en nuevos mercados, como el de China.
Sin embargo, aún
tenemos por delante la tarea de extender los beneficios y las oportunidades del
NAFTA a sectores y regiones en ambos lados de la frontera que aún no se han
beneficiado.
Sociedad para la
Prosperidad
Los
presidentes George W. Bush y Vicente Fox se dieron cuenta de esto y pusieron en
marcha el programa "Sociedad para la Prosperidad". Su meta es que los
beneficios del NAFTA lleguen a todos los mexicanos. No se trata de una
asociación sólo entre los dos gobiernos, sino entre los sectores público y
privado de ambos países para realizar proyectos concretos que amplíen el acceso
a capital, que compartan experiencias para mejorar la productividad y la
capacitación, y que sienten las bases para un mayor crecimiento.
También se trata
de crear empleos donde más se requieran con el fin de que los mexicanos no
tengan la necesidad de dejar su lugar de origen en busca de trabajo.
Hasta ahora se están realizando 40 proyectos. Entre ellos se incluyen los
siguientes:
Un cambio que ya
ha afectado positivamente a miles de familias mexicanas de manera muy real es
la que se refiere a facilitar y reducir el costo del envío de remesas de
mexicanos que trabajan en los Estados Unidos a sus familias – el año pasado,
las remesas superaron los 10 mil millones de dólares, más que los ingresos por
turismo. Los estudios muestran que cada reducción del 10 por ciento en el costo
de enviar las remesas da como resultado que mil millones de dólares adicionales
vayan a la economía mexicana.
Se han impartido
seminarios y ya se ha capacitado a propietarios de más de 200 pequeñas empresas
para que utilicen el comercio electrónico.
Educación
Al hablar en esta
gran universidad, no puedo dejar de destacar el papel primordial de la
educación para el desarrollo económico y social que buscamos construir juntos.
Con frecuencia
hablamos sobre el comercio y el desarrollo en términos abstractos, citando
cifras, datos y estadísticas, pero de lo que estamos hablando en realidad es de
personas, de familias, de niños, de mejores empleos y mejores sueldos.
Todo esto comienza
con la educación. Ésta es la senda hacia una fuerza laboral mucho mejor
capacitada que puede hacer que un país sea competitivo y próspero en una
economía mundial abierta.
Este concepto es
una de las grandes convicciones del Presidente Bush, y el Presidente Fox
comparte esta visión. Me parece muy oportuno el movimiento que existe ahora en
México con respecto a una mayor transparencia y evaluación de la educación, en
especial en la educación primaria. En Texas encontramos que esto nos condujo a
mejoras impresionantes en cuanto al desempeño estudiantil, en especial entre
los estudiantes en condiciones desventajosas. A medida que trabajamos para
mejorar nuestras escuelas y universidades en ambos lados de la frontera,
tenemos mucho que ganar de nuestros intercambios y asociaciones académicas.
Por esta razón me
siento muy complacido porque en el transcurso de esta mañana vamos a firmar un
acuerdo entre la Texas Christian University y la Universidad de las Américas
para ofrecer becas a estudiantes mexicanos y estadounidenses.
Éste es una
muestra del creciente número de convenios entre una amplia gama de
universidades de nuestros dos países. Junto con estos acuerdos privados, la
Comisión México-Estados Unidos para el Intercambio Educativo y Cultural –
también conocida como la Comisión Fulbright México-Estados Unidos – proporciona
becas para estudiantes y profesores de ambas naciones, y maneja un programa en
expansión de intercambio de profesores a nivel de educación secundaria.
Estos programas
están contribuyendo a construir nuestro futuro. Felicito a todos ustedes por el
papel que juegan en hacer que la educación ocupe el lugar prioritario que debe
tener.
Migración
La migración
siempre estará en la agenda de nuestra relación bilateral. Tanto el Presidente
Bush como yo tenemos firmes convicciones al respecto.
El Presidente Bush
ha dicho que la migración debe ser segura, legal, ordenada, con respeto a los
derechos humanos y conforme a la demanda del mercado. Estos son los principios
que regirán los esfuerzos para realizar cualquier cambios sobre este tema.
Aunque los ataques
del 11 de septiembre hicieron más difícil el ambiente para abordar este tema,
los cambios en el panorama demográfico de los Estados Unidos hacen que la
atención a los temas de la migración con México sea tan importante para nuestro
futuro como lo es para los mexicanos. El más reciente censo confirmó que los
hispano-americanos son ahora la minoría más grande en los Estados Unidos, y
ciertamente la que más crece. Las personas de ascendencia mexicana forman el
mayor número de sus miembros.
No hay duda de que
un gran flujo de emigrantes indocumentados no beneficia a ningún país.
No es sano para
los Estados Unidos que persista y crezca una clase de personas que viven al
margen de la ley. Estas personas se sienten limitadas a ejercer sus derechos.
Enfrentan obstáculos y no pueden realizar completamente el sueño americano, lo
que es contrario a la esencia de nuestro país. Reconocemos que la mayoría de
los mexicanos que emigran ilegalmente lo hacen para trabajar y ampliar sus
oportunidades y las de su familia, pero al estar al margen de la ley, muchos
pueden comportarse también al margen de la ley y del orden establecido.
Nuestro objetivo
es encontrar la manera de que quienes han encontrado trabajo, pagan impuestos y
son miembros positivos de su comunidad puedan obtener un status legal, y se
conviertan en parte del gran tejido social de los Estados Unidos.
También
consideramos que quienes buscan trabajo temporal puedan entrar al país y,
después de realizar su trabajo, salir del país de manera segura, ordenada y
bien reglamentada.
Tal como el
Presidente Bush lo ha dicho muchas veces, no hay duda de que la solución a
largo plazo tiene que ver con el desarrollo económico y mayores oportunidades
en México. Esto destaca la importancia de nuestra relación y compromiso mutuo.
Seguridad Interna
Compartimos una
extensa frontera. Por ello, al abordar la cuestión de la seguridad interna de
los Estados Unidos debemos tomar en cuenta nuestra relación con México.
El Plan de
Fronteras Inteligentes que nuestros gobiernos han puesto en marcha es la base.
Se trata de que el flujo de productos y personas sea más eficiente, y de usar
la tecnología para hacerlo más seguro.
La cooperación de
México ha sido excelente en todos los niveles: desde la lucha contra el
terrorismo, la investigación de cuentas sospechosas hasta la lucha contra el
narcotráfico. Esta cooperación es crucial para contrarrestar los efectos
corrosivos que las actividades criminales de todo tipo pueden tener en las
instituciones y en el estado de derecho.
Esta cooperación
ha fortalecido el intercambio de información, el cual ha hecho más eficaz
nuestra lucha contra el crimen, en especial contra el narcotráfico.. Desde la
toma de posesión del Presidente Fox, se ha arrestado a 14 dirigentes de bandas
de narcotraficantes, así como a alrededor de 300 de sus sicarios. En 2002 se
duplicaron las confiscaciones de mariguana en operaciones marítimas y casi
cuadriplicado las de cocaína en comparación con 2001. Además, autoridades
policiacas de ambos países han arrestado también en operaciones simultáneas a
criminales en cada país, como en la Operación Marquis, y han actuado contra
quienes trafican con migrantes indocumentados.
Es importante
recordar que al hablar sobre seguridad interna, nos referimos a algo más que al
territorio y a la gente dentro de nuestras fronteras. Si nosotros somos
vulnerables, ustedes también, y a la inversa. México, Canadá y los Estados
Unidos comparten un continente. Sólo si trabajamos juntos para asegurar
nuestros tres territorios vamos a garantizar en verdad la seguridad de todos
nosotros.
Irak
El
combate al terrorismo es en estos momentos la más alta prioridad para los
Estados Unidos. Parte de la estrategia incluye los esfuerzos internacionales
para controlar la expansión de armas químicas, biológicas y nucleares.
Creo que pocos
dudan que Saddam Hussein está al frente de uno de los regímenes más crueles en
el mundo. Miles de ciudadanos son sujetos de manera cotidiana a arrestos
sumarios, tortura y ejecuciones. Este hombre ha aplicado la depuración étnica y
una persecución religiosa brutal a su pueblo. Ha asesinado hasta a miembros de
su propia familia.
Ya es malo que sea
una amenaza para su propio pueblo, pero también ha demostrado ser una amenaza
para sus países vecinos. Ya sabemos que está dispuesto a usar o vender las
armas biológicas y químicas que ya tiene, y las nucleares que está tratando de
desarrollar.
En el Tratado del cese al fuego de 1991, Saddam Hussein aceptó sin condiciones:
-
La
destrucción y remoción de sus armas de destrucción masiva poner fin a todos
los programas para desarrollar armas de destrucción masiva permitir que la
comunidad internacional supervisara el desarme iraquí.
-
La resolución
1441 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue aprobada de manera
unánime para darle a Saddam una última oportunidad para que cumpliera su
promesa de desarmarse voluntariamente.
El asunto no es
elegir entre la paz o la guerra. Todos queremos evitar la guerra. La pregunta
es cuál es la mejor manera de hacer esto. Los Estados Unidos buscan que Saddam
Hussein cumpla sus obligaciones bajo el marco de las Naciones Unidas. Esto no
es una acción unilateral, sino multilateral. Pero el de nada sirve el
multilateralismo si no se puede hacer cumplir. Habiendo formulado sus demandas,
el Consejo de Seguridad debe asegurarse de que se cumplan.
Siempre que Saddam
se ha encontrado con una comunidad internacional sin voluntad, ha faltado a sus
compromisos. Sencillamente no hay ninguna razón para creer que darle más tiempo
a los inspectores implicará un mayor compromiso para el desarme.
Nos enfrentamos a una paradoja: la mejor
forma de desarmar a Irak es convencer a Saddam de que la comunidad
internacional está verdaderamente unida y dispuesta incluso a declararle la
guerra. Por ser un miembro importante del Consejo de Seguridad, la postura de
México respecto a Saddam Hussein tendrá un impacto de gran alcance y de largo
plazo.
No estamos
pidiendo que México le haga un favor a los Estados Unidos. Esperamos que México
actúe sobre la base de sus propios intereses y sus responsabilidades con la
comunidad internacional.
Todos debemos
preocuparnos de que los terroristas tengan acceso a armas de destrucción
masiva. Los terroristas hacen ninguna diferencia de sus víctimas cuando escogen
sus blancos, como lo demuestran los ataques perpetrados en Europa, el este de
África, Bali, y los países del Medio Oriente. Nosotros nunca pensamos que estos
ataques alcanzarían nuestra tierra. Pero hoy nadie está a salvo de estos
peligros, incluyendo a México y a los mexicanos.
La única forma de
anular totalmente las amenazas de Irak y del terrorismo internacional es si
todas las naciones amantes de la paz nos unimos en solidaridad. México ha sido
un gran aliado desde el 11 de septiembre en los esfuerzos por combatir el
terrorismo en el continente. Espero que podamos continuar con este espíritu y
trabajar unidos para proteger la voluntad de la ONU en contra de los desafíos
de Saddam.
Sabemos que ésta
es una decisión difícil. También ha sido difícil para mi país. Requiere de
valentía política. Sin embargo, respetaremos la decisión soberana que tome cada
uno de los países involucrados.
Conclusión
Como una persona
que creció a lo largo de la frontera, hace mucho tiempo entendí que los
destinos de nuestros dos países están entrelazados para siempre.
Compartimos no
sólo una frontera y una historia común, sino también una economía cada vez más
integrada y una creciente cooperación en cuestiones culturales y educativas.
Es un hecho que
los méxico-americanos son el grupo étnico de mayor crecimiento en los Estados
Unidos, y que la relación entre nuestros dos países puede verse como el ejemplo
más sorprendente de cómo las fuerzas económicas, políticas, culturales y
tecnológica aumentan nuestra cercanía a nivel mundial.
Esta nueva
interdependencia puede ser una fuerza muy positiva, como lo hemos visto con el
NAFTA y con nuestra creciente asociación en una amplia gama de asuntos. Sin
embargo, el 11 de septiembre nos enseñó también una lección que nos trajo a la
realidad: si se vive en un mundo interdependiente, sin valores, beneficios y
responsabilidades compartidas, se abre la puerta para que sucedan eventos
terribles con una velocidad e intensidad sin precedente.
Los Estados Unidos
y México tienen la oportunidad de mostrar al mundo de qué manera las naciones
pueden utilizar la interdependencia en su beneficio y forjar una asociación
real que funcione verdaderamente para crear más empleos y oportunidades, y para
proveer un futuro más seguro y próspero para nuestros hijos.
Un viejo proverbio
dice: "En los tiempos de bonanza todos tus amigos saben quién eres, en los de
adversidad tú sabes quiénes son tus amigos." Los desafíos propician lazos más
fuertes. Con frecuencia hablamos sobre la relación especial entre nuestros
países. La prueba real de que existe esta relación especial es actuar el uno en
favor del otro en tiempos difíciles.
No hemos elegido
vivir en estos tiempos, pero nos ha tocado hacerlo; y aunque sean difíciles, es
para mí muy gratificante y alentador participar en el empeño de ampliar esta
asociación y este futuro común entre nuestros dos grandes pueblos.
Muchas gracias.
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Marzo 03, 2003
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