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Con
fuerte angustia, la gran mayoría de los costarricenses cada día vemos como
nuestro sueldo vale menos, porque no nos permite comprar lo mismo que antes.
La triste realidad es que somos un pueblo devaluado, testigo de que el colón
no preserva su valor. En el primer mundo monedas fuertes como el dólar hacen
más ricos a quienes de por sí ya son ricos comparados con nosotros, los
pobres del tercer (o cuarto) mundo, a quienes los políticos estatistas
siguen vendiéndole el cuento de una nacionalista “soberanía monetaria”.
Aclaro
que los libertarios NO apoyamos adoptar una moneda única, sino la libertad
de escoger la moneda con que transamos; pero pensamos que ante tal libertad
en Costa Rica la gran mayoría escogería el dólar sobre el colón. El
término dolarizar asusta a esos políticos estatistas (léase: los del PUSC,
PLN y el PAC), que saben que así moriría el impuesto más injusto, el que más
golpea a quienes menos tienen: la inflación. La inflación es inmoral y un
delito legalizado que solo tiene un responsable: el Estado. Al verse éste
corto de dinero para pagar sus tantos despilfarros y gastos corruptos,
recurre como un común falsificador de dinero a imprimir más papel moneda
mediante el Banco Central, lo que eleva los precios de todo y devalúa el
dinero que nos ganamos honradamente. Es una enorme estafa.
Pero en el fondo, ¿qué es dolarizar y qué beneficios nos traería? Es
quitarle el monopolio de emitir dinero al Estado. Sin esta capacidad, éste
tendría que reducir su tamaño y su enorme burocracia a lo estrictamente
necesario, porque sus únicos ingresos serían mediante impuestos o
endeudamiento, los cuales tienen su límite, ya que por un lado después de
cierto nivel la población se opondría a más impuestos, y por otro lado los
posibles nuevos prestamistas considerarían muy riesgoso prestarle a un
Estado demasiado endeudado.
El
beneficiario de acabar con la inflación será el pueblo costarricense hoy
devaluado, que podrá disfrutar del fruto de su labor honrada. Al eliminar la
inflación las tasas de interés disminuirán fuerte y casi instantáneamente,
favoreciendo a las clases más pobres del país, que entonces sí podrán comprarse
un carrito o construir una casita.
Los
libertarios exigimos que se nos respete la libertad de abatir la pobreza para
siempre. Pero no nos dejemos engañar, costarricenses: este y todos los
gobiernos han tenido y tienen el poder para lograr cero inflación, así
impidiendo que nuestro costo de vida suba cada día. Y si no lo logra el actual
Gobierno del PUSC, con la ayuda de partidos políticos de falsa oposición como
el PLN y el PAC, desde ya le pedimos el voto para gobernar este país y probar
que ¡sí se puede!
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Febrero 18, 2003
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