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Origen del
Comercio versus la Política
Desde
tiempos inmemoriales el hombre ha hecho
comercio. El descubrimiento, exploración
y conquista de nuevos territorios, ya sea en nombre de dios, del rey, del
emir o cualquiera que se auto titulaba
guía de su pueblo, tenían en el trasfondo el objeto de incrementar el
poderío económico, digamos para satisfacer las necesidades de los súbditos
/ pueblos. Y lo hacían matándose los unos a los otros. Colón buscaba ruta
alterna de comercio y descubrió tierras descritas exóticamente por Américo
Vespucio en un libro que publicó exitosamente. Los incrédulos europeos se
arrancaban de la mano la obra de “Américo” que le dio el nombre al
nuevo mundo. Colón pasó a la oscuridad, aunque se dice que unas monjas
italianas lo propusieron para la beatificación por haber traído a los
habitantes del nuevo mundo bajo la gracia divina.
Hoy
en día, con mas de 6 billones de entusiastas habitantes consumidores, en un
planeta cuya área territorial no ha aumentado, y cuya frontera agrícola
disminuye, no sorprende que las incursiones exploradoras contemporáneas se
ventilen en el terreno comercial.
Claro
en el fértil campo político, muchos de los conflictos fronterizos
contemporáneos son maniobras
veladas para desviar la atención de problemas internos agudos. Después de
todo es muy remoto que gran parte de tierras o islas reclamadas patrióticamente
sean desarrolladas por los “litigantes”. En tal hipótesis, es dudoso
que tal desarrollo contribuya con su PIB. ¿Ejemplos?: El Peñón de
Gibraltar otrora propiedad de España, o la Isla San Andrés ahora de
Colombia, o cerca a casa las Malvinas. ¿Quién calificaría de patriótico
el conflicto Perú y Chile en 1875-80 cuando detrás Francia e Inglaterra
buscaban afanosamente los depósitos de salitre y guano? Estas riquezas
naturales eran necesarias en el viejo mundo para rejuvenecer tierras
empobrecidas y suministrar así alimentos a las masas que fluían a las
ciudades, sub-producto demográfico de la revolución industrial.
Figurativamente
hablando
Trate
el lector imaginarse un partido de fútbol entre dos equipos con similar
capacidad sin árbitro. El director técnico del equipo perdedor vocifera
y/o ingresa al terreno de juego a imponer sus puntos de vista, sino la punta
de sus zapatos. Ahora trate de imaginarse a dos equipos con diferente
capacidad pero con un árbitro con un buen
conocimiento de las reglas, y asistido por los jueces de línea. El
perdedor aceptará el resultado por que conoce las reglas del juego. En
ambos casos, los dueños de los equipos están atentos a la reacción del público
en las galerías (el mercado). Al fin y al cabo el público paga por el
servicio o producto final.
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Inclusive
la discriminación racial cambia de tono cuando se negocia. Ya sea en el
campo de los deportes o cualquier otro sector de la actividad humana.
Consideraciones patrióticas aparte, somos testigos del éxodo jugadores
estrellas del sur hacia otras latitudes en donde sus servicios son
remunerados generosamente. ¿Quién hubiera pensado que Japón tuviera en su
selección nacional en Francia un jugador sin apellido Japonés? O Alemania
con jugadores de África?. Es la globalización. Detrás de estas grandes
contrataciones se llevan a cabo complejas negociaciones en donde todos los
que participan en las mismas tratan de sacar el mejor provecho posible. ¿Es
el público en general consultado? Bueno, es una pregunta difícil de
responder en forma simple. No hemos visto hasta ahora los fanáticos de un
equipo u otro en el planeta protestar o realizar huelgas contra una decisión
tomada por los directivos o dueños del club. El objetivo es dar un buen
espectáculo y maximizar las utilidades. Nótese que es mayor la proporción
jugadores del sur que emigran al norte.
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¿Porqué
los países negocian?
Los
gobiernos negocian entre sí, con el FMI, Banco Mundial, etc., para lograr
colocar sus excedentes en el exterior y comprar lo que necesitan y no
producen o producen limitadamente. Igualmente negocian para realizar cambios
en su estructura interna, socio-política-económica, que no podrían
efectuar sin la presión externa que se produce al firmar un acuerdo
comercial internacional. El mismo que legitima el cambio de políticas
internas. Por último, los acuerdos internacionales contribuyen a una
arquitectura legal que resulta en orden y disciplina internacional, que no
existía anteriormente.
¿Debemos
negociar?
Con
o sin negociaciones de comercio internacional, la globalización seguirá su
curso casi irreversible. Aquellos que se adhieren a la Organización Mundial
de Comercio, (OMC) o participan en negociaciones regionales o inter
regionales, lo harán con el convencimiento de contribuir y pertenecer a un
sistema de comercio mundial que se rige por normas y regulaciones precisas,
desterrando odiosas arbitrariedades unilaterales del pasado. Se describía
al mundo de los negocios como una selva, donde solo el mas fuerte sobrevivía.
Si bien es cierto esta impresión prevalece a nivel micro económico (El
gigante Home Depot Vs. la ferretería de la esquina), e inclusive entre países,
(los EEUU Vs. Bolivia por ejemplo), con la OMC o ALCA los actores económicos
tienen un grado de certeza de los resultados en casos de conflicto o de prácticas
desleales de la competencia y hacen los ajustes necesarios para beneficiarse
o minimizar daños.
¿Qué
se espera de las negociaciones?
Los
países miembros de la OMC cuentan con acceso a los mecanismos jurídicos,
no existentes anteriormente, para la solución de conflictos o controversias
que les garantiza resultados basados en estudios puramente técnicos y
desprovistos de interferencia
política. Un caso típico lo constituye Costa Rica que demandó a los EEUU
ante la OMC y ganó su caso sobre textiles. De ahora en adelante, sea con la
OMC o cualquier otro acuerdo regional o bilateral como trasfondo legal, el
comercio internacional se rige por la fuerza de la razón y no por la razón
de la fuerza. Mas claramente, las arbitrariedades cometidas unilateralmente
por países poderosos comienzan ahora a ser cosas del pasado.
¿Entonces
que es Globalización?
Los
teóricos y académicos no tardarán en la elaboración de una definición
formal. Mientras eso suceda, tomemos un ejemplo práctico: La American
Standard, compañía conocida
en todo el mundo por los inodoros que llevan su nombre. Hoy en día, esta
firma ordena los diseños de los distintos modelos de inodoro en Italia, los
moldes son calculados y dibujados en Francia. Los moldes son enviados a mas
de 17 países en donde se fabrican los inodoros con materias primas locales,
para consumo doméstico y distribución en los países vecinos. Se reduce el
costo de transporte. El centro contable se encuentra en alguna isla del
Caribe. El accionariado está difundido y el directorio se reúne en el país
que más les plazca. No hay oficinas o sede central en los EE.UU.
¿Cuál
es entonces la sede nacional o legal de esta firma? Respuesta:
Indeterminada. Resultado: Los consumidores se benefician con productos de
calidad, a precios competitivos y se usa mano de obra local. Este cuadro clínico
se presenta en muchas otras industrias. Es la globalización en marcha. Todo
esto sucede, iba a suceder, con o sin la OMC, cuya presencia otorga cierto
orden al proceso de globalización. Conclusión: Vivimos en un mundo en
donde las grandes corporaciones no tienen nacionalidad o por lo menos no es
fácilmente identificable, los mercados son globales, y las fronteras no son
lo que nuestros padres y abuelos conocían. Añada a este cuadro los
aranceles cero, la eliminación de barreras al comercio, productos
invisibles (el reporte de un experto oneroso se envía electrónicamente y
no cruza fronteras físicas) y nos damos de cara con una realidad que nos
desafía como individuos y como país.
Hoy
en día es posible tomar desayuno en Londres, almorzar en Toronto y cenar en
Vancouver. Llamadas telefónicas a bajo precio, Internet y los envíos
expresos (couriers) han achicado el mundo. A la vez que comen frutas y
vegetales de Chile a precios módicos, los canadienses encuentran mas
mercados en el mundo para sus productos de alta calidad. Pronto tendremos la
satisfacción sibarita de encontrar el método ideal para que Argentina envíe
carnes rojas al Canadá sin perder ese gusto de las vaquitas que comen pasto
verde todo el año. Cada día es mayor el número de países que descubren
el comercio internacional como una de las soluciones al desempleo, realizar
ajustes en su legislación nacional o simplemente para poder adquirir las
divisas que les permita a su vez comprar los productos básicos o suntuosos
que su población necesita o
demanda.
¿Se
puede detener la globalización en la puerta?
Los
países que deseen adoptar la autarquía lo harán a
su propio riesgo y con grandes costos. La globalización de los mercados
constituye un desafío a los gobiernos quienes deben esforzarse en buscar
equilibrio entre eficiencia y equidad para sus pueblos. La continuidad del
bienestar de su población depende del valor que el mundo de no solo a sus
bienes y servicios sino también a sus habilidades profesionales. ¿Acaso no
es realidad que los gobiernos, a todo nivel, compiten entre sí para atraer
inversiones?
¿Quiénes
son los Negociadores?
El
escenario arriba descrito conduce entonces a la siguiente pregunta: ¿Quién
negocia qué? El responder a esta pregunta tomaría tomos. Por el momento y
para los propósitos de este artículo, suficiente es señalar que son los
gobiernos, poder político, los encargados
de negociar oficialmente los tratados comerciales, para que el sector
privado empresarial, poder económico,
pueda ejercer su labor sin impedimentos. El gobierno representa los
intereses del país y no los de un grupo en particular. No obstante, los
dogmáticos reclamarán este derecho a negociar para el sector privado. Las
condiciones existentes no favorecen considerar dicha opción. Imagínese el
lector la sorpresa de un empresario al descubrir que las negociaciones de la
OMC sobre agricultura demorarán de cuatro a seis años y si concluyen el
2005 tal como está prevista las negociaciones del ALCA, no es sino hasta el
2010 que los primeros resultados comenzarán a sentirse. Estos son años luz
cuando se compara con las exigencias diarias del sector empresarial el cual
debe luchar a diario para sobrevivir y lo más probable es que no tenga los
recursos, o los ánimos para enfrascarse en años de negociación.
¿Cuentan
entonces los gobiernos con los recursos humanos idóneos para conducir las
negociaciones?
La
conclusión de la Ronda de Uruguay y las negociaciones bilaterales en marcha
han contribuido a la formación de una pléyade de funcionarios y técnicos
fogueados en las guerras comerciales. Al iniciar el presente siglo es grato
ver en las negociaciones actuales un mayor número de abogados, economistas
y consultores profesionales que diplomáticos. Es una buena señal.
¿Y
la sociedad civil?
En
acto premonitorio y a diferencia de su hermana mayor la ministerial Seattle,
la ministerial ALCA en Toronto incluyó en su agenda el tema de la
participación de la sociedad civil. Así, los ministros del hemisferio
reconocían que, en un mundo cambiante y globalizado, los principales
beneficiarios o afectados de los convenios comerciales, léase consumidores
o público en general, deberían tener la oportunidad de expresar sus
expectativas o preocupaciones. Oficialmente el ALCA ha procedido a la
formación de un comité consultivo sobre sociedad civil. Países como Canadá
y los EE.UU. han establecido mecanismos internos para canalizar las demandas
de la sociedad civil. Los negociadores oficiales jamás pensaron que su
trabajo incluiría reuniones con la sociedad civil. Tendrán que aprender.
Es el desafío de esta década. Será una tarea exigente. A medida que
adquieran el conocimiento adecuado, los actores de la sociedad civil deberán
estar en condiciones de contribuir efectivamente al proceso de negociaciones
comerciales.
Abogados
comerciales, médicos, ingenieros químicos, antropólogos, ingenieros de
sistemas, etc. tienen en el ALCA la oportunidad de contribuir con un proceso
que los beneficiaría directamente. ¿Cómo canalizar estas sus inquietudes?
Un foro natural sería las organizaciones empresariales que ya están
participando en el ALCA a través de los Foros Empresariales que se reúnen
los días previos a la ministerial ALCA. Se ha detectado sin embargo cierta
reticencia de parte de ciertos sectores empresariales en América Latina a
considerar o aceptar a las asociaciones profesionales como miembros de
hecho. Estereotipos y prejuicios del pasado socio - político de la región
aún persisten. Esperamos sean pronto superados.
En
el otro extremo, se alega que la participación en Seattle de algunas
organizaciones de la sociedad civil fue financiada por grupos
empresariales con intereses creados. De comprobarse, estaríamos pronto a
ser testigos de un espectáculo siniestro de fuerzas proteccionistas infiltrándose
en un sector de la población que merece toda la transparencia posible para
avanzar sus posiciones.
¿Pero
están todos los que son o son todos lo que están?
Mientras
que los eruditos en la materia definen quienes pertenecen o no a la sociedad
civil, existen segmentos de la misma, como los colegios profesionales, cuya
participación en el proceso ALCA debía ser incentivada. Hoy en día crece
el número de profesionales que trabaja desde su hogar. Conectados a través
de Internet o por otros medios modernos de comunicación, estos
profesionales son asesores, gerentes, miembros de directorios de diferentes
empresas, en su país y el extranjero. Un consultor usa la vía electrónica
para enviar y cobrar por su
producto (reporte) al cliente extranjero. No hay fronteras. ¿Quién paga
impuestos a quién? Estos profesionales usan su capacidad técnica para
asesorar no solo a una sino a varias empresas e instituciones, o realizan
negocios de corta duración ellos mismos. Contribuyen a la creación de la
riqueza del país. Es más, el conocimiento y experiencia de estos
profesionales trasciende fronteras. Hace
poco un médico de los EEUU, utilizando el Internet para comunicarse logró
curar a un participante en una competencia internacional de veleros que se
encontraba en altamar. Para su sorpresa, el colegio médico de Sudáfrica
protestó por lo que consideraban una violación a los estatutos que exige
que todo médico extranjero debe estar registrado y con licencia para
practicar en el país. El velero se encontraba en aguas territoriales de Sudáfrica.
Esta
masa de profesionales, ya sea trabajando independientemente o no, debido a
las fuerzas del mercado, son la esencia de la llamada “sociedad basada en
el conocimiento”. Su participación en ALCA es casi una obligación que
los gobiernos y el sector privado deben fomentar.
¿Participa
el Sector Empresarial?
En
el nivel regional el Foro Empresarial, activado por la red empresarial para
la integración hemisférica (REIH), conformada por un grupo de asociaciones
empresariales del hemisferio, se reúne paralelamente cada vez que se
realiza una conferencia ministerial. Se dividen en grupos que asemejan la
estructura de los grupos de negociación del ALCA, y elaboran
recomendaciones que se entregan a los ministros para su consideración. Si
bien es cierto ha logrado acumular valiosa experiencia sobre la evolución
del proceso ALCA, la REIH puede adoptar un papel mucho mas preponderante en
tal proceso. Para tal fin es imprescindible organizar un “equipo
estable” de asesores que elaboren propuestas de políticas de comercio y técnicas
de negociación. Es mas, sería conveniente que establezcan grupos
permanentes de coordinación que mantengan lazos continuos de comunicación
y retro alimentación con sus homólogos del ALCA. Estos dos pasos mejorarían
sustancialmente la presencia del sector empresarial que complementaría o
reforzaría lo que se logra en el foro empresarial.
Refinados
o no, ciertos mecanismos de participación del sector privado existen
actualmente en muchos países del hemisferio. Como buenas democracias
imperfectas, hay quienes cuestionan la representatividad de estas
organizaciones empresariales en el nivel nacional. ¿No será que
empresarios privados prestando valiosos servicios en puestos públicos y/o
empresarios con aspiraciones políticas se acusan mutuamente sin haber
analizado profundamente las consecuencias de sus actos oficiales?. Existen
ejemplos en América Latina que demuestran como los sectores empresariales
colaboran con sus gobiernos en el proceso de preparación para las
negociaciones de comercio internacional. En ciertos países exhiben lo que
opositores llaman la captura de la institucionalidad negociadora del país
por el sector privado. En todas partes se cuecen habas.
Estado
de la Diplomacia Comercial entre la Tierra del Fuego y la Tierra del Hielo
Con
el telón de fondo de la presidencia del Proceso ALCA hasta Abril de 2001,
Argentina debe dar un repaso al panorama de comercio internacional en el
hemisferio occidental. He aquí a vuelo de pájaro lo que está sucediendo
en el hemisferio occidental:
1-
La Organización Mundial de Comercio (OMC):
Aceptemos una dosis de chauvinismo y digamos que la semilla OMC fue sembrada
en Uruguay al iniciarse la Ronda GATT que adoptó su nombre. Nueve años de
negociaciones de la Ronda de Uruguay dieron luz en 1994 al sistema regulador
de comercio internacional más completo en la historia de la humanidad.
Incluyó además en su cuerpo jurídico un acuerdo sobre agricultura para
regular el comercio de productos agrícolas, sector ausente (por intereses
creados por los países industrializados) en la siete Rondas GATT
precedentes. Igualmente incluyó un acuerdo sobre el comercio de servicios y
otro de inversiones. Los países firmantes, cuentan ahora con acceso a un
mecanismo de solución de controversias, que les permitirá presentar sus
reclamos sin temor a ser discriminados. Esta criatura bautizada OMC está
aun en su infancia. Muchos la quieren ver una criatura precoz y le piden
resultados que no exigirían a la ONU.
2-
Al Norte del Río Grande (Canadá - EE.UU. - TLC/FTA):
El hemisferio occidental era testigo en 1989 de la firma de un acuerdo de
libre comercio (TLC) entre los EE.UU. y Canadá (Mercado: 300 millones).
Parece que ambos países llegaron a la conclusión que la Ronda de Uruguay
marchaba a un paso muy lento y tomaría mucho tiempo antes que sus dos
economías fueran reguladas por un “paquete de leyes” sancionado por la
vía multilateral. Sintieron que el crecimiento constante y consistente de
sus economías exigía un marco regulador mas allá de sus propias
legislaciones nacionales. Ojo: La frontera Canadá – EE.UU. registra un
comercio que sobrepasa el billón de dólares cada día.
3-
Al Sur del Río Grande (TLCN-NAFTA):
A solicitud expresa de México, y debido a consideraciones políticas y económicas
(inmigración ilegal fronteriza masiva y mano de obra barata disponible al
otro lado de la frontera entre otros factores) EE.UU. aceptó sentarse a la
mesa de negociaciones para deliberar sobre un tratado de libre comercio.
Canadá no esperó mucho, y tras un examen de conciencia decidió solicitar
su silla en la misma mesa. Resultado, la firma del Tratado de Libre Comercio
de Norteamérica (TLCN), conocido también como NAFTA por sus siglas en inglés.
(Mercado conjunto: 400 millones de personas). Un balance a los cinco años
demuestra que el comercio entre los tres socios se ha triplicado y sigue en
aumento. México sobrepasa a Japón como el primer socio comercial de los EE.UU.
Archivos
Secretos:
Los que gustan ver conspiraciones en todo, sea política o comercial, se
regocijarán al descubrir que mientras los EE.UU. y Canadá comparten una
frontera común de casi 8 mil kilómetros sin vigilancia, en el flanco sur,
los EE.UU. erigen una muralla para contener el flujo de refugiados económicos
y políticos que intentar ingresar a través de México. Una obra costosa,
hecha de muros de ladrillos, de alambres, cauces de ríos y murallas electrónicas.
Irónicamente, una maravilla tecnológica moderna para erigir un muro entre
dos democracias mientras que el muro de Berlín caía estrepitosamente.
4-
La Zamba y el Tango bailan juntos en MERCOSUR:
Igual que en el norte, durante la Ronda de Uruguay, al otro extremo del
hemisferio, el nacimiento de MERCOSUR en 1991 (Mercado: 200 millones)
lanzaba un mensaje sobre la capacidad de organización y de negociación de
países con enorme potencial económico. (La doctrina Uti Posidetis alguna
vez utilizada por Brasil cede el paso a las negociaciones comerciales).
MERCOSUR es un factor hoy en día muy tomado en cuenta por los EE.UU. y la
UE en sus intentos, abiertos o sutiles, de hegemonía del mercado mundial.
Los problemas transitorios entre Brasil y Argentina - efectivamente Brasil
había solicitado un panel de la OMC que se pronuncie contra las cuotas de
importación temporal de productos textiles de algodón establecidas por
Argentina- deben servir para galvanizar su resolución de seguir bailando
juntos, con los otros países miembros disfrutando de la música.
5-
Los Extremos se unen (Chile-Canadá):
Mas recientemente algunos observadores se preguntan que impulsó la firma
del TLC entre Chile y Canadá en las postrimerías de 1996 (Mercado: 47
millones). Sarcásticamente algunos dicen que un tratado entre los países
ubicados geográficamente en los extremos del continente era folclórico.
Otros pueden argumentar que siendo el inversionista extranjero más
importante en Chile, Canadá deseaba consolidar su presencia positiva en el
hemisferio como alternativa a la hegemonía de los EE.UU. Recordar que no
fue sino recién en 1990 que Canadá adquirió calidad de miembro pleno de
la OEA.
6-
El Grupo de los Tres (México-Venezuela-Colombia): En
1994 México sintió la necesidad de ensayar su influencia mercantil en América
del Sur y firmó un TLC con Venezuela y Colombia. (Mercado: 160 millones)
7-
Caldo de Cultivo Regional:
Al margen de las publicitadas negociaciones de los “grandes”, varios países
en el hemisferio, en actitud pragmática, han iniciado, sino concluido, una
serie de tratados o entendimientos comerciales bilaterales. Una muestra del
abanico: Centro América-Chile; Centro América-México; Costa Rica-México;
Chile-Costa Rica; Nicaragua-México; Bolivia-México; Chile-México; Centro
América-Panamá; Centro América - República Dominicana; Centro América-CARICOM;
MERCOSUR-UE; México-UE; Brasil - CAN; Argentina-Uruguay; Argentina-México,
Argentina-CAN. Amén de otras negociaciones entre países de la región con
otros en Asia o Europa y las frecuentes visitas de ministros canadienses en
América Latina durante un frenético año 2000.
8-
Cordillera Andina:
En los años 1960s, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile
decidieron unir fuerzas y distribuirse mercados y zonas de producción. Con
la firma del Acuerdo de Cartagena, se estableció el Pacto Andino con sede
en Lima, Perú. En el papel todo estaba claro. En la implementación se
encontraba el diablo. Por ejemplo, como y a que costo producir un motor de
camión con cierta cilindrada en Bolivia y transportarlo a Colombia. Chile
se retiró del Pacto Andino en los 1970s. La organización entró en un
estado de letargo. Países como Canadá prestaron asistencia técnica. El
paciente no reaccionaba. Hasta que por fin alguien señaló que en el
proceso de concepción y ejecución del Pacto Andino el gran ausente fue el
sector privado. Bajo el nombre de Comunidad Andina de Naciones - CAN
(Mercado: 107 millones) se detecta un nuevo ímpetu de sus miembros por
participar en el nuevo orden internacional.
9-
El Istmo Centroamericano:
Desde los 1960s los países Centroamericanos (Mercado: 34 millones)
buscan el llamado Mercado Común Centro Americano. Estamos en el año 2000 y
el sueño sigue siendo el mismo. Sin embargo, y debido mas que nada a esa
poderosa corriente llamada globalización, es justo decir que los esfuerzos
de integración económica regional han experimentado un salto cualitativo.
Arrogándose, justificadamente, el derecho a convertirse en beneficiarios,
los países del Istmo tienen esperanzas de capitalizar una de las decisiones
adoptadas por los ministros del ALCA en Toronto:
Mas apoyo a las economías pequeñas. Los programas de ayuda de la
Comisión Tripartita (OEA, BID y CEPAL) enfocarán con especial atención
los esfuerzos que los países pequeños realicen para incrementar su
capacidad negociadora y por lo tanto aprovechar los beneficios del ALCA.
9a)-
Panamá, Ser o no Ser no es la Pregunta:
Panamá no es miembro de la SIECA, pero lo es de SICA, el brazo político
de la integración centroamericana. Con mas de 150 bancos extranjeros en su
territorio, Con 2.8 millones de habitantes, con el dólar de los EE.UU. como
su moneda oficial, Panamá es un desafío para los analistas financieros y
políticos. Si bien es cierto la recuperación del Canal es un éxito patriótico,
luego del tratado Torrijos-Carter en 1977, el potencial económico del Canal
ha sido y es aun relativamente modesto. Traducido en lengua vernacular, si
las predicciones negativas se hacen realidad, el país no sufrirá como lo
anuncian los apocalípticos. El Canal de Panamá genera US$560 millones
aproximadamente al año, y su incidencia en el PIB no es notable. El Canal
de Suez genera US$26 billones. El carácter militar del Canal cuando lo
construyeron los EE.UU. debería transformarse ahora en comercial. Para
muestra basta un botón, los supertanques petroleros modernos no pueden
atravesar el canal. Efectuar renovaciones al canal demandaría mega
inversiones. La presencia de Taiwan en Panamá es cada día más evidente.
Quizás dentro del ALCA se den las condiciones que favorezcan inversiones en
el Canal de parte de gigantes como Argentina, Brasil, México o Canadá,
quienes construirían gigantescos almacenes para distribución mundial
instantánea.
10-
CARICOM:
El Mercado Común del Caribe (Mercado: 15 millones) ha disfrutado un
tratamiento generoso de parte de los EE.UU. y Europa. Con la firma del TLCNA
(NAFTA), los países de la cuenca caribeña se sentían con derecho a
reclamar el mismo trato dado a México y lanzaron una exitosa campaña en
los EE.UU. para que el congreso apruebe la ley de la Iniciativa de la Cuenca
del Caribe. A esta campaña se unieron, aunque separadamente, los países de
Centroamérica. El Caribe, tierras de sol, playas de arena blanca y paradisíaco
ambiente sigue siendo un fuerte imán para los turistas del frío norte,
quienes se broncean y relajan lejos de su país. La ventaja comparativa de
hablar el mismo idioma, inglés o francés, es un incentivo para que muchas
corporaciones establezcan centros de operaciones en el Caribe. Todos ellos
naturalmente quieren paz y tranquilidad.
11-
Centro América – Canadá. Todo es Posible:
(mercado: 65 millones) Con la visita del Presidente de Costa Rica a Ottawa
en Febrero 2000 se puso en el tapete canadiense el tema de un TLC con Centro
América. Cada país del istmo firmaría, cuando las condiciones internas
estén dadas, un tratado comercial con Canadá. Aunque económicamente no le
sea atractivo, un tal acuerdo comercial otorgaría acceso a la inversión
canadiense en la región y, nuevamente, intensificaría el liderazgo
canadiense en el hemisferio occidental. Unos países pueden ganar mas que
otros, pero nadie pierde con un TLC con Canadá. Es mas, esta apertura de
Canadá con Centro América, aunque tímida, evidente luego de la visita del
primer ministro canadiense a fines de Septiembre 2000, ha resultado en
conversaciones formales conducentes a un TLC. Las tediosas, costosas y
largas negociaciones del pasado darían paso a estrategias modernas que
permitan acelerar el proceso de integración. Es buena idea usar convenios
existentes, como el TLC Chile - Canadá,
como modelo base de trabajo y avanzar luego con la negociación de
las “listas negativas”. Es
decir ambas partes separan las cláusulas sobre las cuales están de
acuerdo, y se dedican a negociar sobre las cuales tienen diferencias
significativas. Costa Rica ya inició este proceso y no se descarta la idea
de un TLC Canadá-Costa Rica antes de la cumbre de Québec en Abril 2001.
¿Entonces
Hacia Donde Vamos?
Nunca
antes en la historia del continente americano se ha visto tal concierto
extraordinario de negociaciones bilaterales o plurilaterales entre los países
del hemisferio. Es una formidable experiencia nunca vista en el siglo
pasado. Los “fundamentalistas” liberales no ocultan sin embargo su temor
que el sector proteccionista influya fuertemente en las negociaciones
bilaterales en curso (inclusive dicen que estuvieron presentes en Seattle)
lo que impide lograr el libre comercio hemisférico en plazos razonables.
Toda
vez que las negociaciones son conducidas por representantes oficiales de
cada gobierno, podríamos colegir que la unión americana, sueño de Bolívar,
no esta muy lejos. Será un mercado de consumidores con 170 millones de
habla Lusitana, 320 millones que hablan el idioma de Shakespeare; 15
millones con la lengua de Russeau, 300 millones con la lengua de Cervantes.
Claro está, aquí nos referimos a una confederación de intereses económicos.
Quizás debemos acostumbrarnos a pensar que la unión política permanecerá
por mucho mas tiempo eludiendo nuestros sueños. Hoy es el comercio que une
a estos países.
Es
decir un territorio unido donde se plasma la patria que anhelaba Morazán en
Centro América, el sueño de Bolívar para América del Sur, la doctrina
Monroe, incluyendo a los monárquicos canadienses; y los caribeños
finalmente con sentido de pertenencia a un continente, cuyo hemisferio sur
encontraban difícil adoptar por no hablar la misma lengua y la misma
historia, y cuyo hemisferio norte, con el mismo idioma, los miraba como ex
colonias con fuertes lazos emocionales en Europa.
¿Qué
esperamos entonces?
Luego
del periplo en Seattle, las negociaciones de la OMC tardarán en iniciarse
formalmente. Sin embargo, las negociaciones sobre Agricultura y Servicios,
que estatutariamente se iniciaron a principios del 2000, servirán para
tomar el pulso al paciente multilateral. Lo más probable es que recién a
fines del año 2001 se vean los primeros resultados de dichas negociaciones
y las tendencias de los países industrializados en el campo de los
subsidios y apoyos internos.
El
continente americano, como lo hemos visto anteriormente ya tiene experiencia
negociadora. Entre sí, los países se conocen sus puntos fuertes y flancos
débiles. Han negociado entre ellos, han formado alianzas en la Ronda de
Uruguay, el idioma no es una barrera. Todo está en favor para avanzar
directamente hacia una Área de Libre Comercio para las Américas. Antes de
la Cumbre de Santiago en 1998 había aquellos que vacilaban sobre la
viabilidad de alcanzar un ALCA para el año 2005. La lección aprendida en
Seattle les ha hecho ver la realidad. ¿Porqué esperar a la OMC, cuando el
mercado americano de 800 millones espera una revolución comercial
tranquila?. Después de todo, las lecciones que el proceso ALCA pueda enseñar
serían aplicadas en las negociaciones de la OMC, las cuales se lanzarían,
siendo optimistas, a fines del 2003. En los albores del 2001 México y Los
EE.UU. tienen flamantes nuevos presidentes. Después de todo las
negociaciones, que desembocaron en la ley norteamericana que otorga carácter
permanente a las relaciones comerciales con China, fueron sostenidas sin la
autorización de vía rápida (Fast Track). Lo que sugiere que la casa
Blanca pueda seguir la misma estrategia para las negociaciones ALCA.
Entre
la última conferencia ministerial ALCA en Toronto, Canadá en Noviembre
1999 y en la víspera de la cumbre ALCA en Buenos Aires en Abril 2001, se
habrán realizado cientos de reuniones con cientos de delegados de los 34 países
quienes se habrán sentado a la mesa de negociaciones en Miami para empezar
la gran tarea ALCA. Es una tarea sin precedentes en la historia del
continente. Luego de Toronto, los 34 países del hemisferio, bajo
instrucciones precisas de los ministros han identificado sus nueve (9)
equipos negociadores. Estos equipos ya iniciaron en Enero 2000 nuevamente el
trabajo de identificación de los puntos de negociación en Miami. Una tarea
de envergadura que debe ser reforzada con una activa participación del
sector privado en las etapas de preparación que cada equipo debe realizar
antes de su viaje a Miami.
Por
otro lado cabe preguntarse por que Canadá no mostrar el mismo entusiasmo
por un TLCN ampliado o fortalecido como lo sugirió el candidato
presidencial victorioso mejicano en su visita a Ottawa en Agosto. El mensaje
parece ser que ALCA es el modelo preferido.
Multilateral
versus Bilateral versus Regional
Los
acuciosos analistas descubrirán que muchos de los acuerdos regionales o
bilaterales de los últimos 15 años fueron firmados bajo el manto de
negociaciones multilaterales. Los gobiernos se dieron cuenta que las
batallas multilaterales les enseñaba las técnicas de adaptación de su
legislación doméstica a las exigencias y oportunidades de una mayor
integración. La UE con sus quince miembros es una clara muestra de
integración de economías que se compiten entre sí, diferentes idiomas y
quizás costumbres. La UE es ahora un sólido grupo (la unión hace la
fuerza) que actúa como Némesis de los EE.UU. Es más, la UE estará siendo
asediada por los países que la rodean – les llama acquis
communitaire – que quieren unirse a este ya poderoso club.
Si
intentara conquistarla comercialmente, Europa se dará con la sorpresa que
América, con el ALCA, estará preparada para arrancar concesiones y jugar
en un terreno de juego nivelado. Argentina tiene la palabra. Las verdaderas
negociaciones ALCA se habrán iniciado bajo su presidencia.
¿Y
el Tío Sam y su vía rápida o
Fast Track?
Los
Estados Unidos venden más a Brasil que a China, más
a Chile que a la India, y más a las pequeñas Repúblicas Centroamericanas
que a Rusia y a los países del Este de Europa. Con esto en mente, Peter
Romero, Sub Secretario de Estado para Asuntos Hemisféricos de los EE.UU.,
en una conferencia de la Academia de la Fuerza Aérea y de la Asamblea
Americana de la Universidad de Colombia, el 23 de Febrero de 1999, dijo lo
siguiente:
“Las naciones de este hemisferio representan nuestro futuro económico
en el próximo siglo. América Latina representa un gigantesco mercado
potencial para nuestras exportaciones, con casi medio billón de habitantes
y un PBI total de casi $US2 trillones.
A medida que los ingresos económicos en la región continúan en
alza, el potencial de crecimiento de las exportaciones es casi ilimitado.
Los consumidores en la región ya adquieren por encima del 40% de sus
importaciones de los Estados Unidos de Norteamérica. Debemos reconocer el mérito
de los logros económicos que trajo consigo el acuerdo TLCN (NAFTA). Todo
crecimiento económico basado en el comercio debe ser perpetuado creando el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y
forjando otros acuerdos comerciales. El establecimiento del ALCA para el año
2005 constituye un elemento sumamente importante en la arquitectura de la
economía global del siglo XXI.”
Los
observadores en los EE.UU. notaron que al principio de su campaña los
candidatos a la presidencia apoyaban el ALCA. Queremos suponer que leyeron
el mensaje de Peter Romero, un técnico cuya misión es asegurar el
bienestar del país. Sin embargo poco tiempo después durante la campaña,
el candidato republicano ofrecía fast track y TLCs bilaterales sin
mencionar el ALCA. A pesar que puede negociar sin fast track, como lo hace
actualmente dentro del proceso ALCA, en cualquier caso, la nueva
administración descubrirá que el fast track puede ser necesario para
consolidar su hegemonía comercial. Si no lo hace, verá su déficit crecer
exponencialmente. Y no tardará en darse cuenta que la Unión Europea y Japón
le cortaron el piso. Nuevamente los amantes a ver conspiración abajo de la
mesa de negociaciones, se alegrarán constatar que la guerra fría
este-oeste, continúa, ya no con mísiles con ojivas nucleares, pero en las
mesas de negociaciones. Los negociadores oficiales son los nuevos guerreros
que defenderán a sus países de la invasión indiscriminada de sus mercados
y tratarán de invadir otros mercados para sus productos.
Argentina:
¡No lloren por mí!
Si
nos atenemos a lo que sucedió en el Foro Empresarial de las Américas en
Toronto, Argentina empieza el partido ALCA con buen dominio del balón. Los
relatores canadienses asignados a cada uno de los 10 talleres de trabajo
eran expertos en política comercial y fueron entrenados para proporcionar
los mejores servicios a los participantes. El sector empresarial argentino
consiguió “crear” la posición de vice relator y nombró empresarios y
técnicos gauchos para los diez talleres. Brillante jugada que permitió al
sector privado argentino adquirir valiosa experiencia para organizar el VI
Foro Empresarial en Buenos Aires concurrente con la conferencia ministerial
ALCA en Abril del 2001.
En
el campo oficial, Argentina recibió de Canadá la presidencia del ALCA. Un
saque de cancha de arco a arco (de polo a polo). Ambos países colaboraron
estrechamente durante los primeros 18 meses desde el lanzamiento oficial de
las negociaciones ALCA en Abril de
1998 en Santiago. Véase el cuadro de la estructura del ALCA.
Capitalizando
los errores y experiencias de Canadá, su aliado circunstancial, Argentina
tiene en sus manos la enorme tarea de mostrar el liderazgo necesario que
impulse el proceso ALCA. Se supone que la ministerial ALCA ha realizarse en
Buenos Aires en Abril de 2001 se aboque a la tarea de afinar el casi acuerdo
cuyo borrador habrá sido elaborado en Miami desde Enero 2000. El bagaje de
conocimientos de los negociadores argentinos debe evidenciarse en el grado
de avance durante ese período. Argentina tiene ya experiencia en estas
lides pues ha saboreado el triunfo de la perseverancia comercial cuando vio
que el Grupo Cairn (países exportadores agrícolas medianos) logró incluir
el sector agricultura en las negociaciones GATT, llegando impulsar la
firma del convenio de agricultura sancionada en los estatutos de la OMC.
En
Diciembre 1999 Tom Donohue presidente de la Cámara de Comercio de USA sugería
la conclusión del ALCA en tres años. Por algo lo dirá. Sobre todo después
de lo que paso en Seattle. No sería mala idea entonces que Argentina, desde
su cancha le dé la razón.
En
el interim Argentina podría considerar la firma de un TLC con Canadá. Si
Chile lo hizo, porque no Argentina cuyo PIB es 4 veces más grande.
Posibilidad que resalta mas aun al ver que la diminuta pero energética
Costa Rica se encamina en esa dirección y espera firmar un TLC con Canadá
en los próximos meses. Recuérdese que mientras se negociaba la Ronda de
Uruguay (OMC) Canadá y los EE.UU. firmaron un TLC y en sur se daba luz a
MERCOSUR. No había incompatibilidad sino complemento de intereses mutuos.
Por lo demás, desde 1992 el comercio entre Canadá y Argentina se ha
triplicado y seguirá esa tendencia, salvo esporádicas alzas y bajas. Dos
presidentes argentinos han visitado Canadá recientemente y el primer
ministro canadiense disfrutó un asado argentino en Buenos Aires. El
intercambio de delegaciones de alto nivel, del sector público y privado va
en aumento. Se ha firmado un Arreglo de Cooperación en Comercio e Inversión,
y pronto se instalará un consejo asesor de negocios el cual permita la
participación del sector privado en tal arreglo.
Argentina
es la vedette internacional. Según la UNCTAD, recibió US$25 billones de
los US$97 billones recibidos en 1999 en América Latina / Caribe por
concepto de inversión extranjera directa. Todos los ingredientes para una
exitosa negociación del ALCA están presentes. Si todo esto fallara en
Argentina, pintaría de cuerpo entero aquello de que las buenas políticas
económicas son frecuentemente víctimas de astutas campañas políticas.
Reflexiones
de Alcoba:
1-
Con globalización, hacer empresa no es solo lo que el empresario /
país produce. Es como y donde lo produce y como lo distribuye. No se trata
de substitución de importaciones, se trata de capturar mercados, de
eliminar aranceles. La mejor defensa es el ataque, no el proteccionismo.
2-
¿No es irónico que el mercado de narcóticos en los EE.UU., aunque
oficialmente cerrado, es el más exitoso para este producto agrícola (coca)
de Sudamérica? Y esto a pesar que el 90% de la masa monetaria generada por
este negocio nunca sale del territorio de los EE.UU.
3-
¿No se han dado cuenta que lo que podríamos llamar
“electoralitis” consume tantas energías en cada país que se alista
para elecciones, sean generales, legislativas o municipales? Además,
produce incertidumbre comercial, política y financiera en los países
vecinos y en el mundo en general. Aun esta por estudiarse el impacto social
y económico (sobre las negociaciones de comercio) de la electoralitis
causada por el promedio de 3 a cuatro elecciones generales cada año en el
hemisferio occidental. En el 2000 hubo elecciones en los EE.UU., Perú, México
y República Dominicana.
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Febrero
18, 2002
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