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Las
naciones de América Latina deben seguir aplicando reformas económicas,
privatizando sus economías e impulsando la liberalización comercial para
mejorar la situación de sus ciudadanos, dado que las medidas en suspenso y
a medias están condenadas a fracasar, dijo Robert Zoellick, representante
de Comercio de Estados Unidos (USTR)
En declaraciones hechas el 7
de febrero en la Organización de Estados Americanos (OEA), en las que pasó
revista a los temas económicos y comerciales en la región, Zoellick destacó
a México y Chile como países que han logrado más prosperidad en
la década pasada porque, con "valentía", realizaron reformas
económicas dentro del "marco de referencia de la democracia".
Los países "se enfrentan
a grandes dificultades si solamente llegan a la mitad", con las
reformas económicas, dijo Zoellick ante un audiencia que colmó el museo de
arte de la OEA. Comparó el éxito económico con alguien que está cruzando
un puente, al decir que "lo peor que le puede pasar es frenar en la
mitad del puente... aquellos que frenan en el puente y miran hacia atrás, o
miran arriba o debaten la situación deben saber que la única manera de
llegar al otro extremo es mantener el impulso hacia adelante".
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Zoellick advirtió enérgicamente contra la adopción de medidas comerciales
proteccionistas en lugar de ampliar los mercados libres y abiertos.
"Retirarse hacia adentro no dará resultados", dijo Zoellick.
Agregó que el "proteccionismo y el populismo" son propuestas
perdedoras en economía, y agregó que Estados Unidos está comprometido en
concretar la propuesta Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que
establecería una zona de libre comercio en todo el Hemisferio Occidental.
Dijo que la administración Bush trabaja para lograr un acuerdo bilateral de
libre comercio con Chile, "la extensión y ampliación" de la Ley
de Preferencia Comercial Andina (ATPA) y continuar las conversaciones
mundiales sobre comercio iniciadas en noviembre en la reunión de la
Organización Mundial de Comercio (OMC) en Doha, Qatar.
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Zoellick citó una cantidad de estadísticas para demostrar que aunque América
Latina lucha con la desaceleración económica mundial, la situación es
mucho mejor que durante la denominada "década perdida" en la región
durante los 80. Por ejemplo, dijo que la inflación disminuyó de un
promedio del 500 por ciento en 1990 a 7 por ciento en 2001. Zoellick llamó
a la inflación "una lesión que generalmente afecta al tejido mismo de
la sociedad".
Zoellick
afirmó que el producto bruto interno de la región creció a una tasa media
de 3,4 por ciento en la década de 1990, muy por encima de la tasa del 1,2
por ciento de la década de 1980. El volumen de las exportaciones aumentó
10 por ciento al año durante los años 90, dos veces la tasa de la década
previa.
Además, dijo que la inversión extranjera directa (IED) en el área aumentó
de 9.000 millones de dólares en 1990 a 76.000 millones de dólares en 2000.
Los primeros informes indican que México atrajo unos 25.000 millones de dólares
y Brasil casi 23.000 millones de dólares en IED, a pesar de la desaceleración
mundial, añadió.
Agregó que el gasto público social aumentó 3 por ciento en los años 90
-- para llegar al 13,1 por ciento del producto bruto interno -- como
resultado de un fuerte crecimiento y la recuperación de los ingresos públicos.
Dijo Zoellick que la pobreza ha disminuido desde un nivel muy alto de 41 por
ciento en 1990 a 35 por ciento a finales de los años noventa, según cifras
de la Comisión Económica de las Naciones Unidas para la América Latina y
el Caribe. "Ahora bien, por supuesto que esto no es suficiente",
admitió, para agregar que "obviamente hay mucho trabajo por
hacer" para sacar a más gente de la pobreza. Zoellick mencionó la
declaración del Banco Interamericano de Desarrollo de que lo que realmente
se necesita para reducir significativamente el nivel de pobreza de la región
es una tasa de crecimiento económico sostenido de 5 ó 6 por ciento al año.
"Es un hecho sorprendente que 185 millones de personas en América
Latina" vivan en un nivel horroroso de pobreza, dijo.
El funcionario de comercio afirmó también que el cambio hacia la
privatización de las empresas de propiedad del estado está produciendo
beneficios para la población latinoamericana. La privatización,
especialmente de los servicios públicos, ha dado resultados en términos de
mejores servicios, aumento de las corrientes de inversión y mayor
eficiencia, dijo Zoellick.
Gracias a la privatización, afirmó, "estamos ahora en un mundo, en
Brasil por ejemplo, donde los consumidores pueden adquirir una nueva línea
telefónica en cuestión de uno o dos días, cuando antes era cuestión de
uno o dos años".
El problema del que la gente frecuentemente no quiere hablar es la corrupción,
dijo Zoellick. La corrupción es más que un impuesto a la salud económica
de una nación, señaló, porque "socava la confianza del público,
socava un sentido de participación pública y eso significa que socava un
sentido de responsabilidad pública". Zoellick urgió a quienes ocupan
puestos de autoridad que apoyen las medidas contra la corrupción. Un
fracaso en eliminar la corrupción tendrá consecuencias políticas, económicas
y sociales negativas para un país, dijo.
Zoellick
mencionó también los estudios que demuestran que Brasil podría duplicar
su producto interno bruto en 20 años si reduce la corrupción en 10 por
ciento. "Esto es en el contexto de un país", cuyo presidente
"ha logrado ya cosas extraordinarias" mediante reformas económicas,
afirmó.
Zoellick indicó que reconoce que hay "verdadera ansiedad" en América
Latina acerca del compromiso estadounidense con la región luego de los
ataques terroristas del 11 de septiembre contra Estados Unidos.
Pero el presidente Bush, dijo Zoellick, ha mostrado su interés en la región
de varias maneras, al dedicar todo un discurso a América Latina durante su
campaña presidencial en 2000, al designar a México como el lugar de su
primer viaje al extranjero como presidente de Estados Unidos y al reunirse
con siete presidentes y primeros ministros del hemisferio en los tres
primeros meses en su cargo. Ese nivel de compromiso continuó cuando
Bush se reunió con sus colegas líderes del hemisferio en la Cumbre de las
Américas de 2001 en la ciudad de Quebec.
La administración Bush, dijo Zoellick, sigue creyendo que, no obstante los
muchos retos que enfrenta la región, "hay un gran futuro" para América
Latina.
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Febrero
11, 2002
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