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Independientemente
de la arquitectura de las organizaciones existe una interrelación entre
algunos atributos que poseen. Implican la diferenciación limítrofe y la
coherencia de responsabilidades; todas basan su existencia en un proceso de
conversión de entradas en salidas o resultados; en todas ellas sin excepción
tienen una responsabilidad de procesar eficientemente la información y por
supuesto todas necesitan una distribución disfuncional de la autoridad legítima.
La base fundamental de
la organización burocrática son los procesos manufactureros por medio de
un desempeño estándar, predecible y repetitivo de todos los miembros de la
estructura informal. Este movimiento de racionalización y formalización,
que se hizo presente a comienzos del siglo pasado; trae como consecuencia
que sea igual todo el producto final de una cadena manufacturera y que este
proceso en los países desarrollados asegura una declaración de impuestos
presentada en una entidad federal, se
evalúe de la misma forma en otra y es la burocracia la que nos permite usar
Internet, el teléfono u otro medio avanzado de comunicación, marcar unos
cuantos dígitos y conectarnos con cualquier
lugar del globo terráqueo en unos cuantos segundos.
Desde
el mismo inicio del siglo pasado hasta nuestros días, muchos tratadistas
han llevado a cabo numerosos trabajos de investigación acerca del mundo
organizacional, el cual se puede clasificar de acuerdo a las corrientes
predominantes en períodos determinados. Identificando dos enfoques
antiguos, representados por la corriente racionalista clásica de principios
de siglo y la escuela “behaviorista” en los años treinta y dos enfoques
más recientes que tienen origen a partir de la mitad del siglo pasado en
adelante donde se incluyen el movimiento sociológico y la escuela gerencial
y estratégica. El movimiento de racionalización y formalización estuvo
representado por F. Taylor (Organización Científica del Trabajo); M. Weber
(Burocracia-Reglas y Procedimientos) y H. Fayol (Racionalización de las
actividades administrativas). Por
sorprendente que pueda parecer para quienes analizan y relacionan la
burocracia con grandes cantidades de información no utilizable y por
supuesto a la falta de capacidad de respuesta, la eficacia, entendiéndose
como tal los mayores resultados por las menores inversiones; es el sello
característico de las organizaciones de este tipo. ¿Y cómo lo logran? .
Lo alcanzan debido a que sus componentes básicos son los siguientes:
control centralizado, la especialización de la tarea; el agrupamiento
funcional y la estandarización interna. En esta oportunidad se desarrollarán
las especificaciones del primero de los mencionados.
Las
características del componente del Control Centralizado están
representadas en que cuanto menor sea el número de personas que tienen la
capacidad de adoptar decisiones referente a los que una organización debe
hacer (identificar y seleccionar sus fines) y cómo hacerlo (identificar y
seleccionar sus medios), más centralizado estará su control. Por supuesto
que el término de la centralización es un término muy relativo, por
cuanto mientras más grande sea la organización, tal vez mucho más
personas participarían en la
adopción de decisiones, sin embargo la proporción real de quienes adoptan
las decisiones de las otras personas que no lo hacen, podría disminuir. ¡Cuanto
más centralizado esté
el control, más se concentrará la organización!.
Por
otra parte, el control centralizado trae como consecuencia la estandarización
de los resultados; por ejemplo un reducido número de personas decide cómo
otro gran grupo de ellas deberán hacer una tarea específica. De igual
forma, en las organizaciones burocráticas se reduce considerablemente el
tiempo de trabajo y los gastos ocasionados si cada unidad organizacional por
separado tuviera que decidir por sí misma acerca de los medios y los
resultados esperados; tratando de ratificar la idea anteriormente expuesta,
se menciona el siguiente ejemplo: los agentes de seguros
de diferentes sucursales no tienen que dedicar tiempo a analizar el
monto de sus tarifas o paquetes.
El control centralizado conduce a lograr un desempeño repetible y
una eficiencia determinada.
La
actuación llevada a cualquier extremo se transforma en una debilidad y, sin
lugar a dudas, se pueden mencionar realidades en donde las organizaciones se
centralizan, se especializan y se estandarizan demasiado. Sin embargo,,
incluso cuando en un ambiente burocrático se goza de una dosis saludable de los atributos característicos de ellas,
no podrán evitar el problema para aprender y adaptarse, por
cuanto cada uno de esos atributos que ayuda a garantizar un desempeño
predecible y repetible obstaculiza la manera de aprender, adaptarse y
cambiar.
Por
otra parte, si las personas laboran en la periferia organizacional y tienen
un proceso de transacción continua con el medio ambiente. Podrán procesar
información relevante y necesaria para que la adaptación de la organización
sea efectiva. Pero, sin embargo, dentro de un escenario organizacional en
donde predomine un control centralizado, quizás no se tome en cuenta esta
información del cambiante entorno. De igual forma, los trabajadores que en
realidad cumplen con sus obligaciones y responsabilidades o brindan el
servicio de la organización tal
vez tengan conocimientos suficientes acerca de la manera de optimizar el
trabajo. Al controlar las
acciones de las personas desde alguna dependencia “matriz” centralizada,
hay menos posibilidades de que éstas se acoplen para enfrentar las
condiciones locales. ¡Si
las personas no se adapten, tampoco lo hará la organización!.
Chichí
Páez
,
Gerencia
en Acción
Correo-E:
jpaez@postgrado.uc.edu.ve
También publicado en: PymesDominicanas.Com
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Febrero
3, 2002
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