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Introducción
Los
problemas mayores en Latinoamérica son, entre otros, el desequilibrio económico,
los desordenes sociales, la pobreza generalizada y la corrupción social,
empresarial y gubernamental los cuales están directamente relacionados y
afectan las micros y las PYMES (pequeñas y medianas empresas).
La escasez de estadísticas “confiables” en muchas áreas se añade
a las dificultades para encontrar soluciones definitivas a estos problemas.
Las
PYMES no cuentan con los recursos financieros y tecnológicos con que
cuentan las grandes empresas. Tampoco
gozan del apoyo que necesitan por parte de sus gobiernos, por lo que la
brecha entre estas y las grandes empresas, muchas de ellas “monopolios”,
cada día se hace más difícil de finiquitar.
La
desorganización generalizada, falta de leyes anti-monopólicas, el
no-cumplimiento las leyes existentes y la corrupción como medio de conducta
social, conlleva a que las posibles propuestas y soluciones no se
implementen expeditamente, o simplemente sean ignoradas.
Para muestra un botón: la reciente denuncia de corrupción en el
manejo de los fondos de un proyecto para capacitación de PYMES, según se
hizo eco la prensa panameña. La
mencionada falta de estadísticas “confiables”
hace que los diagnósticos objetivos se dificulten o se hagan
imposibles de realizar.
Otro
elemento de suma importancia es la creación de un marco epistemológico
homogéneo regional. Una clara
definición de qué es una micro, pequeña o mediana empresa es
imprescindible para todos, incluso para los mismos empresarios.
Incluimos a las
microempresas en este escenario porque son de tanta o más importancia que
las PYMES.
La
microempresa, en muchas sociedades, supera en número humano y volumen de
transacciones monetarias a las PYMES. Por
consiguiente, tanto la micro, como las PYMES deben de ser abordadas y
definidas para entonces poder establecer estadísticas, soluciones y métodos
a lo que ahora algunos consideran como problemáticas insolubles y
frustrantes.
Pero este problema del marco conceptual tiene ya varios lustros.
Estas
marginadas microempresas se elevan a un 30 o 40 por ciento de la población
activa, figura conservativa si analizamos algunos países individualmente.
La mayoría de estas entidades comerciales se hayan operando ilegítimamente,
más por necesidad y desconocimiento, que por una intención predeterminada
de mantenerse al margen de la ley.
En muchas ocasiones sus empleados y hasta sus propietarios
viven muy por debajo de los niveles de pobreza.
Por lo tanto estamos hablando de una “sociedad microempresa” sin
controles, asistencia gubernamental y totalmente arrinconadas en un mundo en
rápido proceso de cambios, y por qué no decirlo, condenadas al
estancamiento y el fracaso.
Esto
significa que mirándolo fríamente pudiésemos teorizar que, este por
ciento elevado “no tiene ninguna oportunidad de desarrollarse”.
El tiempo no perdona y las nuevas tecnologías y la vertiginosa
globalización no permitirán que este alto segmento de las sociedades
latinoamericanas pueda obtener un nivel de vida digno.
Las
Microempresas
A
grandes rasgos se pudiese definir una microempresa como: “Cualquier
entidad, aún sea esta unipersonal, que opere, legitima o ilegítimamente.”
Otras particularidades que se dan en este tipo de “empresa” es
que en los casos de las microempresas unipersonales, esta persona sea simultáneamente
empleada de otra instancia, ya sea esta publica o privada.
El
empleado de una empresa de servicios eléctricos, que recibe un salario por
su gestión de trabajo, es un empleado legitimo.
Si este individuo realiza trabajos por su cuenta y recibe beneficios
metálicos directos sin que estos sean canalizados por la empresa
empleadora, puede ser considerado un “microempresario”,
independientemente de la discusión ética de si lo hace durante o después
de su jornada.
De
una u otra forma hay quienes podemos considerar que dicho señor esta
defraudando a la empresa en la cual esta empleado.
Él “tiene un negocio dentro de otro negocio”.
Lo consideramos así porque en numerosos casos usa materiales y
contactos de la empresa empleadora.
Esta
situación es común en todas partes. La
gran diferencia consiste en que en los países industrializados el por
ciento es mínimo, en comparación con la realidad en nuestros países
latinoamericanos y existen muchas maneras de mantener esta problemática en
“Check”.
Las
causas del fenómeno “sociedad microempresa”
Algunas
de las causas que han conllevado a que las microempresas se hayan convertido
en “sociedades microempresarias” y que los niveles de pobreza y
marginalidad sean tan elevados y vergonzosos:
Una sociedad sin educación suficiente como para elegir
representantes competentes y para hacer respetar sus derechos y cumplir sus
obligaciones;
Corrupción
generalizada por funcionarios gubernamentales;
Falta de
formación profesional administrativa de funcionarios y empleados públicos
y la ausencia de una verdadera carrera de administración publica;
Políticas
gubernamentales y estructuras legales proteccionistas de sistemas monopólicos,
en algunos casos justificadas en falsos nacionalismos.
a) Los
monopolios son entidades, en todo el sentido de la palabra, ilícitas y
corruptas.
El
incumplimiento o ausencia de leyes anti-monopolio.
La falta de
incentivos gubernamentales apoyando las microempresas con prestamos a tasas
de interés accesibles y programas “reales” de “educación y
capacitación”
Bajos
salarios para la empleomanía, promoviendo de esta manera el multi-empleo o
el subempleo. Esto, es quizás
el mayor catalítico que conlleva a la corrupción de los funcionarios las
sociedades y a que las microempresas operen ilegítimamente.
La
resistencia a la integración nacional y regional, o sea, la continuidad ilógica
del paternalismo, caudillismo y nacionalismo fanatizado.
El tener
por norma operativa e idiosincrasia que, "para poder desarrollarse o crecer es
necesario destruir a la competencia.", sin
poder entender que la “competencia es sana y un valioso instrumento del
desarrollo”.
La
discriminación del genero (machismo) y marginación étnica.
Las
violaciones y violentaciones de los derechos humanos.
La
cooperación internacional, en muchos casos, va a manos de funcionarios y
empresarios corruptos y poco llega a manos de los necesitados o supuestos
beneficiarios.
Pudiésemos
agregar más a esta lista de realidades, pero sólo con estas mencionadas
tenemos las manos llenas.
Posibles
y necesarias soluciones
Obviamente,
las primeras medidas serian el revertir las causas arriba mencionadas mirándolo
desde una óptica algo filosófica que reza: “El
triunfo es el fracaso virado al revez”. Entonces
pudiésemos empezar a implementar algunos cambios como:
La
implementación de salarios dignos a los funcionarios de los gobiernos
incluyendo servidores públicos como la policía, servicios sociales, etc.
La creación
de una serie de incentivos que permitan que las microempresas puedan
desarrollarse y crecer. Esto se
pudiese lograr mediante:
a) Permisos
y licencias operativas a un costo simbólico mínimo, acompañadas con
programas de educación y capacitación.
b) Prestamos
a mínimo interés y a largo plazo.
c) Descentralización
de los poderes del estado, especialmente el poder judicial.
d)
La
aplicación y creación de leyes anti-monopolio.
e) La
integración y entendimiento de la necesidad del libre mercado, pues va a
ser una realidad, haciéndolo sin comprometer los productos nacionales.
Esto significa el potencializar los recursos nacionales y obtener el
máximo de calidad sin desperdicios. El libre comercio, por defecto, fuerza
a las naciones a competir “sanamente”.
f) La
abolición de los “conceptos” paternalistas y caudillistas e integrarse
a procesos proactivos y
unificadores en un ambiente
comercial de “sana competencia”
Las
Instituciones internacionales de cooperación deben de tener participación
activa de representantes de las pymes y las sociedades donde las
microempresas prevalecen. Y, que esta representación tenga un peso en las
tomas de decisiones de manera igualitaria.
Las
PYMES: su definición
Realmente
no conozco una definición clara que establezca los parámetros de manera
congruente los cuales diferencien la pequeña empresa de la mediana.
Más aun, tampoco puedo decir que existen estos parámetros para las
mega empresas.
Lo
único que puedo sustanciar es que en muchos países existen parámetros
basados en el promedio de ventas brutas, el número de empleados, las tablas
impuestales y otros mecanismos y formulas económicas que permiten
categorizar a estas entidades de manera más congruente y eficiente.
Por
lo tanto, el estado tiene a su favor no solo las valiosas estadísticas sino
que puede manejar su economía con un sentido logístico más objetivo, práctico
y beneficioso para la sociedad. Como
agregado disfruta de ingresos los cuales no obtuviera sin los parámetros
mencionados.
Las
PYMES en Latinoamérica
Es
sumamente obvio que no hay una homogeneidad regional en lo que se refieran a
los parámetros de definición. No
hay consensos con el propósito de lograr esta meta por parte de muchos
gobiernos, en muchos casos “no esta en sus mejores intereses.” Son
mas bien las instancias internacionales que abogan para llegar a estas metas
de suma importancia.
Sin
la clara definición de las PYMES al mimo tiempo abordando seriamente el
tema de las microempresas, Latinoamérica cada día que pasa permanece
estancada como bloque regional, sino es que se retraza más en los procesos
de desarrollo y crecimiento. Los
abismales desequilibrios entre los salarios y estándar de vida son causa de
preocupación. Muchos de los
gobiernos entrantes y sus funcionarios simplemente “detienen la
continuidad” retrazando más el desarrollo social y el crecimiento económico.
Con
los hechos acontecidos recientemente en Argentina, muchos funcionarios han
justificado sus operaciones señalando el que su país no tiene una elevada
deuda externa y que el déficit fiscal no es elevado o alarmante.
Estos indicadores no son suficientes para garantizar una economía
saludable. Es propicio
mencionar el que porque un país no tenga una elevada deuda externa o porque
tenga un alto déficit fiscal no necesariamente tiene una condición de
fragilidad económica o social. Un buen ejemplo de esto lo tenemos si analizamos el déficit
fiscal de los EE.UU. Se puede
decir que los EE.UU., desde el punto de vista contable, “están
quebrados” y “viven quebrados” desde hace décadas.
Este déficit ha incrementado durante los años.
Muy
al contrario, estos dos indicadores más que positivos podrían simplemente
una alerta para medir otros síntomas antes de concluir en la solidez y la
solvencia de una nación. Otros
indicadores como el crecimiento en la tasa de analfabetismo, incremento
en la deserción escolar, aumento en las enfermedades, carencia de
estructuras saláriales equitativas, seguridades sociales, aspectos de la
infraestructura, la construcción, etc,.
Estos indicadores, “reales” y tangibles en un estado saludable
son los que permiten un digno nivel de vida a la sociedad.
PYMES
y Políticas Gubernamentales
Las
micro, pequeñas y medianas empresas competitivas y sostenibles marcan la
diferencia entre las naciones de norte y el sur.
Estas economías más robustas generan y mantienen fuentes de empleos
con salarios competitivos, se preocupan por la constante preparación de su
personal, haciéndolos más competentes y con mejores niveles de educación,
contribuyendo a mejorar el nivel de vida de la población.
Esta cultura o idiosincrasia socio-económica es el mayor potencial
de las naciones para reducir la pobreza y la marginalidad.
Un
gobierno que incentive con políticas nacionales el surgimiento de nuevas
PYMES y el fortalecimiento estructural de las que ya existe, garantiza no
solo su éxito, sino una notable mejora en la balanza comercial de su país.
Medidas concretas para reducir a la mínima expresión la mortandad
de las empresas en el marco de los acuerdos internacionales que estamos
implementando, y en especial de las micro y las PYMES, son imprescindible
para garantizar un equilibrio económico en la nación.
“Las herramientas de gestión empresarial básicas” son los
elementos fundamentales en el proceso de formación empresarial, según lo
señala la GTZ Alemana.
Nuestras
naciones requieren de la implementación de planes con una óptica global
coherentemente estructurados, tomando en consideración las áreas fiscales,
jurídicas, etc.
Es de extrema
importancia para el desarrollo comercial y la inversión extranjera la
continuidad de las iniciativas en los procesos de transición de poder.
Esto seria un elemento fundamental y positivo para generar la confianza
no solo de la población local, sino también de los inversionistas
extranjeros. El apoyo no deberá limitarse a las empresas solamente, sino
que deberá extenderse a sus recursos humanos.
En la sociedad de la información, contrario a lo que muchos
empresarios piensan, la formación del personal es un elemento indispensable
para el éxito.
Nuestros
países deberán apostar al apoyo de:
Esta
será una manera de reducir la falta de competitividad de nuestros productos
y/o las limitantes de manejo de productos de corta vida útil, con las otras
complicaciones que esto conlleva (problemas de condiciones de
almacenamiento, fitosanitarios, etc.)
También
debe garantizarse la homogeneidad en las políticas implementadas, sin que
las iniciativas tiendan a beneficiar un sector en particular, pero debemos
replantearnos la formación de nuestros jóvenes y adolescentes y revisar si
su currículo académico de escuelas, colegios y universidades están
enfocados para hacerles personas competentes en el mercado global en el cual
se desempeñaran y no en enfatizar en una realidad nacional desfasada en la
que seguimos reproduciendo el mismo esquema de hace un cuarto de siglo.
Las
condiciones económicas en Latinoamérica han mejorado muy poco y no
podemos, en buena conciencia, culpar ni a ningún país u organismo
internacional por ello. Tampoco seamos tan arcaicos que pensemos que el libre
comercio y la globalización se detendrán.
Si decimos que nos explotan es porque nos dejamos explotar.
La estabilidad socio-política esta estrechamente ligada a las economías
de nuestros países. En
Latinoamérica y el Caribe la inestabilidad sobrepasa la estabilidad.
Si
algún país en Latinoamérica tiene un por ciento pequeño de similitud con
lo aquí expuesto me temo que debe de empezar a pensar 180 grados opuesto a
como piensan ahora. Gozamos de
inconmensurables recursos naturales y humanos, lo que nos falta es él
ponerlos en uso a nuestro favor mediante cambios drásticos de
idiosincrasias comerciales y sociales.
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Agosto 11,
2002
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