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La
Cuarta Conferencia Ministerial de la OMC en Doha ha producido un cambio
significativo en la dinámica de negociación de la OMC y en la gestión de
los asuntos de esta organización. Ambos acontecimientos tendrán un efecto
notable en la manera en la que Estados Unidos adelanta sus intereses económicos
internacionales en este importante foro.
Primero,
los países en desarrollo establecieron una nueva dinámica de negociación
al exigir y desempeñar un papel más protagónico en la definición de su
futuro. Segundo, la decisión de celebrar una nueva ronda mundial de
negociaciones comerciales -- el Programa de Doha para el Desarrollo-- es
ejemplo tangible del éxito que es posible alcanzar mediante la intervención
activa de la diplomacia estadounidense.
Tanto
antes como durante la reunión ministerial, el representante de Comercio de
Estados Unidos Robert Zoellick realizó una labor sobresaliente al
establecer contacto con todos los países miembros de la OMC. Se comunicó
personalmente con los países en desarrollo y trabajó con ellos para
atender los asuntos que más les preocupaban y crear el consenso necesario
para la nueva ronda de negociaciones comerciales. La secretaria de
Agricultura Venemam, el subsecretario de Comercio Aldonas y el representante
de Comercio adjunto Huntsman se unieron a nuestro equipo del Departamento de
Estado para llegar hasta los países en desarrollo.
Por
su parte, los ministros de comercio de los países en desarrollo desempeñaron
un papel destacado en las cuestiones que eran decisivas para el éxito de la
conferencia ministerial. El ministro mexicano Derbez Bautista, por ejemplo,
lideró el grupo de trabajo que abordó el tema del Acuerdo sobre los
Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el
Comercio (TRIPS). El ministro sudafricano Erwin presidió el grupo de
trabajo que consideró las cuestiones sobre las normas existentes de la OMC.
El ministro Yeo, de Singapur, dirigió el grupo de trabajo sobre
agricultura. El viceministro chileno Muñoz Valenzuela encabezó el grupo de
trabajo que examinó las cuestiones del medio ambiente. Los ministros Bello,
de Nigeria; Biwatt, de Kenya, y Simba, de Tanzania, fueron, respectivamente,
los representantes de la Organización de Unidad Africana, del Grupo de
Africa, el Caribe y el Pacífico, y de los países de menor desarrollo.
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Todos
estos representantes de países en desarrollo colaboraron estrechamente con
nosotros y con otros países desarrollados para encontrar la manera de
avanzar en muchas de estas cuestiones que tantas dificultades presentaban.
Es poco probable que, sin la participación activa de estos representantes,
la conferencia ministerial hubiera logrado el éxito alcanzado.
En
la sesión de clausura, los ministros Bello, Biwatt y Simba expresaron su
satisfacción tanto con el proceso como con los resultados de la conferencia
ministerial. El ministro Simba acuñó el nombre de "Programa de Doha
para el Desarrollo", en tanto que el ministro Bello tuvo palabras de
elogio en particular para el embajador Zoellick por sus esfuerzos para
consultar y tomar en cuenta las opiniones de los países en desarrollo. Los
funcionarios de muchos países, entre ellos Sudáfrica, India, Indonesia,
Jamaica, México y Kuwait, más tarde elogiaron públicamente los resultados
de la conferencia ministerial de Doha.
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¿Cómo
se benefician del comercio los países en desarrollo?
Según
informes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, el comercio
es el medio más importante que afecta el crecimiento de los países en
desarrollo. El Banco Mundial estima que si se mejorara el acceso de los países
pobres a los mercados mundiales de exportación se generarían 1,5 billones
de dólares adicionales en ingresos a lo largo de 10 años, y aumentaría un
0,5 por ciento la tasa de crecimiento anual de su producto interno bruto. La
liberalización del comercio puede asimismo apoyar las reformas económicas
orientadas al crecimiento, y ayudar a la transferencia de tecnología y de
conocimientos especializados.
Los
países en desarrollo se beneficiarán considerablemente del programa de
trabajo que se ha acordado en Doha, particularmente en áreas como
agricultura, TRIPS/ salud pública y creación de capacidad.
Agricultura.
La negociación de las reformas para liberalizar el comercio agrícola fue
la prioridad máxima de muchos países en desarrollo. El ministro Yeo, de
Singapur, laboró arduamente para lograr un compromiso mediante el cual se
superan los obstáculos entre la Unión Europea y los exportadores de
productos agrícolas. La Declaración ministerial establece que los países
miembros de la OMC negociarán reducciones de todas las formas de
subvenciones a la exportación "con miras a su eliminación
progresiva". Compromete a los países miembros a hacer mejoras
sustanciales en el acceso a los mercados y la reducción de la ayuda interna
que es causante de la distorsión del comercio. Al igualarse las condiciones
aumentarán las oportunidades de los agricultores de los países en
desarrollo de competir más eficazmente con los países desarrollados en los
mercados nacionales y de exportación. La liberalización del comercio también
puede contribuir a aumentar la productividad agrícola y los ingresos
derivados de la agricultura, a crear empleos y a reducir la pobreza rural en
los países en desarrollo.
TRIPS
/ Acceso a medicamentos.
El debate sobre la salud pública fue otro asunto muy crítico para los países
en desarrollo. El grupo de trabajo dirigido por el ministro Debez, de México,
trabajó con los representantes de Estados Unidos, la Unión Europea, India,
Brasil y África para lograr un avance decisivo en los primeros momentos de
la conferencia ministerial. La declaración final sobre TRIPS es una
declaración de política que reafirma con vigor el compromiso de todos los
países miembros de la OMC con los TRIPS. Expresa claramente que los TRIPS
están de acuerdo con los objetivos de salud pública de los países
miembros e infunde confianza en los países miembros en desarrollo de que
este acuerdo reconoce las distintas flexibilidades necesarias para atender
los problemas de salud.
Por
último, la declaración reafirma la importancia de la protección de la
propiedad intelectual y su importancia para el desarrollo de nuevos
medicamentos. Los ministros asimismo aceptaron la propuesta de Estados
Unidos de prorrogar hasta el 1 de enero de 2016 la fecha límite en la que
los países miembros menos adelantados de la OMC deberán proceder a aplicar
las obligaciones contraídas en virtud de los TRIPS.
Estados
Unidos reconoce que la enormidad del reto que presenta el VIH/SIDA y otras
enfermedades infecciosas, tales como malaria y tuberculosis, que requiere la
movilización de los recursos de toda la comunidad internacional. Estados
Unidos y otros países establecerán en enero de 2002 el "Fondo Mundial
de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria" para atender la
prevención, cuidado y tratamiento de estas enfermedades, y el desarrollo de
la infraestructura de atención de salud y los sistemas de prestación de
servicios. El presidente Bush ha comprometido el monto de 200 millones de dólares
como aporte inicial al Fondo Mundial. Estamos activamente comprometidos a
dotar de más recursos de fuentes públicas y privadas para financiar este
fondo.
Asistencia
para crear capacidad. La Declaración ministerial reconoce los
requerimientos e intereses especiales de los países en desarrollo por lo
que dispone la provisión de asistencia técnica para la creación de
capacidad, tanto en las negociaciones como en los acuerdos de aplicación.
Estados Unidos ha proporcionado más de 1.300 millones de dólares para
apoyar la asistencia a la creación de la capacidad comercial de los países
en desarrollo, a través de varios canales bilaterales y multilaterales en
los últimos tres años. Hemos aportado 1,65 millón de dólares a los
fondos fiduciarios de asistencia técnica de la OMC. La creación de
capacidad en los países en desarrollo es una prioridad de nuestra política
exterior y Estados Unidos seguirá liderando este esfuerzo en el terreno
internacional.
Medio
ambiente.
Los objetivos de comercio y medio ambiente se complementan, y deben
complementarse. Sin embargo, muchos países en desarrollo y exportadores agrícolas
le temen al "proteccionismo verde" y al llamado "principio
precautelar" propuesto por la Unión Europea. Bajo el liderazgo del
viceministro chileno Muñoz Valenzuela y la ayuda vigorosa y tras bastidores
de Estados Unidos, los ministros acordaron un programa ambiental que evita
esos riesgos. Los ministros acordaron también celebrar negociaciones sobre
subvenciones a la pesca y el acceso a mercado de bienes y servicios
ambientales.
Convinieron
también en negociar sobre la relación entre las obligaciones comerciales
específicas que se establecen en los acuerdos multilaterales sobre el medio
ambiente (AMUMA) y las normas existentes de la OMC. Los países miembros de
la OMC limitaron el ámbito de sus negociaciones a la aplicabilidad de las
normas vigentes de la OMC entre las partes en el AMUMA de que se trate, sin
perjuicio de los derechos que corresponden en el marco de la OMC a todo
miembro que no sea parte en ese AMUMA. Los ministros acordaron tener en
cuenta las necesidades de los países en desarrollo en tanto que se mantiene
el carácter abierto y no discriminatorio del sistema multilateral de
comercio.
Otras
cuestiones.
En el grupo de trabajo que consideró las Normas de la OMC, dirigido por el
ministro Erwin, de Sudáfrica, los países en desarrollo figuraban entre los
que insistían en que aclarar y mejorar las disciplinas previstas en los
acuerdos de la OMC aplicables a las soluciones de diferencias y al
“antidumping” eran temas que se debían incluir en las próximas
negociaciones. Los países en desarrollo convinieron con Estados Unidos en
la necesidad de abordar también en las negociaciones las cuestiones de
transparencia y de respeto de las garantías legales en los procedimientos
de investigación "antidumping", y las causas subyacentes del
comercio desleal. Los comités de la OMC darán prioridad a las cuestiones
de aplicación, incluyendo las subvenciones y los textiles, en sus programas
de trabajo.
Los
países en desarrollo afirmaron también que en la actualidad carecen de la
capacidad de negociar obligaciones nuevas en áreas tales como inversión,
competencia, facilitación del comercio y transparencia de adquisiciones del
gobierno. Por lo tanto, los países miembros de la OMC remitieron estas
cuestiones a los comités de la OMC donde se discutirán más a fondo. Los
defensores de las negociaciones sobre la inversión deberán trabajar para
mejorar la capacidad de los países en desarrollo, de manera que estos países
se sientan más cómodos con las medidas que se deben adoptar para
establecer el marco de política de inversión que atraerá la inversión
directa del exterior. Los países en desarrollo deberán recordar que un
buen marco de política de inversión proporciona recompensas como la
transferencia de tecnología, capital y conocimientos especializados que son
necesarios para el desarrollo.
Conclusión
La
Conferencia Ministerial de la OMC en Doha demostró la nueva dinámica de
negociación en el comercio, en la que los países en desarrollo desempeñaron
un papel activo y constructivo en el logro del consenso para iniciar el
Programa de Doha para el Desarrollo. La ronda de conversaciones encierra el
potencial de mejorar el crecimiento y el desarrollo de todos los países
miembros de la OMC. A fin de que avance el progreso de liberalización del
comercio mundial, debemos estar listos para responder a exigencias
fundamentales de los países en desarrollo que son nuestros socios
comerciales. Para lograrlo, tendremos que seguir realizando esfuerzos para
crear la capacidad y desarrollar las aptitudes en los países menos
adelantados a fin de que participen plenamente no sólo en la OMC, sino
también en la economía mundial.
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Enero
28, 2002
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