|
Hace
un siglo, era uno de los países más ricos sobre la tierra.
Pero eso paso hace ya tiempo, mucho antes de que fuera asediado por
una larga recesión y un desempleo cada vez más alto. Hoy, Argentina es
solo la caparazón de lo que fue. Las manifestaciones en las calles que
irrumpieron poco antes de Navidad dejaron un saldo de mas de dos docenas de
muertos y forzaron la renuncia del Presidente Fernando de la Rua.
Los
nuevos líderes, miembros del partido Peronista, dicen que la culpa de los
males que acosan a Argentina la tienen las reformas de libre mercado.
Afirman que el capitalismo que abala los Estados Unidos, supuestamente
metido a la fuerza en el tercer mundo durante los 90, ha fallado. Pero no
pudo haber fallado en Argentina-ya que nunca realmente existió.
Todo
se veia un poco mejor hace 10 años, cuando Carlos Menem era Presidente.
Menem alineó su gobierno con la filosofía americana de libre mercado e
implementó una agresivo plan de liberación. Se privatizaron empresas del
estado, se eliminaron controles de precios, se desreguló el sistema
bancario y se removieron las restricciones a la inversión extranjera. Estos
pasos trajeron un alto crecimiento económico y ayudaron a reducir el
porcentaje de personas viviendo bajo la línea de la pobreza de 38 por
ciento en 1989 a 13 por ciento en 1994.
|
|
Pero
estas reformas en si mismas, a pesar de haber sido buenas, no podrían haber
creado nunca un ambiente adecuado para que el capitalismo florezca en
Argentina. Para alcanzar la prosperidad a largo plazo, el gobierno de Menem
debería haber reducido, primero, el costo de la actividad comercial en
Argentina. La terca tasa del 18 por ciento de desempleo esta profundamente
arraigada en la rigidez del mercado laboral. Todo lo que en Estados Unidos,
por ejemplo, es un beneficio negociable-vacaciones, cobertura de salud,
bonificaciones-es mandado por ley en Argentina. Además, todos los negocios,
desde largas corporaciones hasta puestitos en la calle vendiendo corbatas,
deben afrontar impuestos altos y regulaciones onerosas. Y con las altas
barreras al comercio exterior, Argentina apoya a un puñado de empresas
domesticas ineficientes a costa de los consumidores.
|
Algunos
podrían remarcar el hecho de que algunos países, como Francia, Suecia y
Noruega, también afrontan impuestos y regulaciones tanto o más onerosos
que las que sufre Argentina. Pero esto nos lleva a un elemento crucial del
capitalismo: Derechos de Propiedad. Para ser mas especifica, ninguno de los
países recién mencionados tiene problemas de protección de dichos
derechos-mientras que Argentina si los tiene.
Según
el Índice de Libertad Económica 2002, co-publicado por Heritage Fundation
y Wall Street Journal, la Magistratura de Suecia es independiente y
garantiza a los ciudadanos un proceso legal justo. Lo mismo sucede en
Francia y Noruega. Pero las cortes de Argentina no son confiables cuando
llega el momento de proteger la propiedad privada. Será por eso, entonces,
que cuando las personas tratan de ver donde realizar sus inversiones es mas
probable que lo hagan en Francia, Suecia o Noruega que en Argentina. A pesar
de esto, ningún gobierno argentino desde 1930, "libremercadista"
o no ha hecho de la protección de la propiedad el pilar de sus reformas.
Desafortunadamente, este problema de protección de derechos de propiedad no
sucede solo en Argentina. De los 161 países calificados en el Índice 2002,
solo 45 ofrecen "muy alta" o "alta" protección de
derechos, mientras que 116 ofrecen una protección débil. Hablando
relativamente, la actividad económica se puede sostener a si misma en menos
de un tercio del mundo. Después nos preguntamos porque el 70 por ciento del
mundo, según el Banco Mundial, es pobre.
Chile
y Polonia ejemplifican como los países del Tercer Mundo pueden alcanzar el
éxito económico y mejorar la calidad de vida con el fortalecimiento del
estado de derecho. A finales de los 80, ambos países contaban con una
protección "moderada" de los derechos de propiedad, pero
progresaron, según el Índice, a una protección alta de los mismos. En el
mismo periodo, el ingreso per capita mejoró sistemáticamente. En Chile, el
PBI per capita hoy es mas del doble que en 1989, y en Polonia creció mas
del 50 por ciento.
El
Tercer Mundo necesita implementar el capitalismo en su totalidad, no de a
pedacitos. La apertura parcial de los mercados, en respuesta a una crisis o
a la presión de EE.UU., no significa construir una sociedad capitalista y,
por lo tanto, nunca traerá prosperidad. Esperemos que el próximo gobierno
Argentino entienda esto-o la próxima ronda de renuncias será solo una
cuestión de tiempo.
(1)
Ana I. Eiras es Analista de Política
Económica para Latinoamérica en el Centro de Comercio Internacional y
Economía (CITE) de la Fundación Heritage, en Washington, DC.
Subir
Enero
28 , 2002
|