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1.
Introducción
Desde
hace años se discute en Guatemala si un civil, sin ninguna experiencia
militar, puede ser nombrado Ministro de Defensa. Los líderes militares del
país, quienes desde siempre han formulado por sí mismos la política de
seguridad nacional, han podido hasta ahora mantener alejados a los no
militares de este puesto. La justificación lapidaria siempre ha sido la
misma: se considera que un civil no posee la debida competencia para
encargarse de la seguridad nacional. En verdad, esta justificación es
incorrecta, pero comprensible desde el punto de vista del mando militar. El
procedimiento empleado en Honduras a mediados de los 90 para conciliar al
mando militar con la política fue aún más bizarro. Durante un almuerzo
con la Junta Militar –compuesta por varios de los generales de mayor
rango-, el presidente Reina recibió una servilleta con el nombre del
Ministro de Defensa escogido por la Junta. El liberal Reina no hizo caso a
esta propuesta, y en 1999 bajo el mandato de Flores, su sucesor, pudo
Honduras tener por primera vez un civil como ministro de defensa.
Hoy
en día es claro en Latinoamérica que tales actitudes de determinados altos
militares sólo muestran que estos oficiales se han distanciado de la
realidad de los procesos que acontecen en este mundo globalizado. En el
mundo civil, por no decir “civilizado”, los militares y policías son
dirigidos (casi) sin excepción por políticos civiles. En la conciencia
general de la mayoría de los estados desarrollados se ha creado un
“concepto de seguridad ampliada”, que en resumen puede ser formulado de
la manera siguiente:
La
seguridad de un estado no se define en base a su poderío militar, sino en
mayor medida por la combinación de (por lo menos) 5 factores: la seguridad
económica, social, ecológica, interna y externa.
2.
Los sectores de la seguridad en particular
a)
La seguridad externa de un país, garantizada por lo general a través
de una organización militar, ha ido perdiendo importancia en el último
decenio. Aunque todavía no se puede decir que la guerra clásica entre los
estados haya desaparecido, estos desastres son cada vez más raros. Pero el
mundo, sin embargo, no se ha hecho más seguro. Todos sabemos que las
guerras civiles, de bandas, los conflictos de intereses, ante todo entre países,
se han intensificado de nuevo. Junto a estos conflictos, la soberanía de
las naciones también ha estado bajo presión. Ejemplos actuales de esto son
Yugoslavia e Indonesia. La comunidad internacional intervino en contra de
los deseos de los gobiernos, en el primer caso después de una larga fase
preparatoria y sin la aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones
Unidas, y en el segundo caso (Timor oriental) en el transcurso de pocos días,
con autorización del Consejo de Seguridad. Un factor adicional es el hecho
de que las condiciones técnicas modernas hacen las guerras insostenibles
desde los puntos de vista financiero y organizativo, aún para países de
tamaño mediano (Francia, Alemania, Italia, Argentina, entre otros). Se podría
afirmar, que una operación militar coordinada efectiva de 2-3 divisiones
listas para el combate y totalmente mecanizadas (cerca de 50 000 soldados) sólo
podría ser ejecutada ad hoc y con posibilidades de éxito por 1-2 países
de la Tierra. Alemania no pertenece a este grupo. Las 12 divisiones de mi país,
que hasta el final de la Guerra Fría estuvieron listas para la defensa en
plazo de 48 horas, fueron reducidas a 5, de las cuales podría formarse rápidamente
una sola lista para el combate, como consecuencia de los cambios ocurridos
en los escenarios europeos. Para este proceso de reorientación militar
existen ya unas siglas, RMA (Revolution in Military Affairs), y se cree que
este proceso de renovación ahora es que está comenzando.
| En
cuanto al aspecto tecnológico: La última guerra de dimensión casi mundial
fue la Guerra del Golfo, en la cual los Estados Unidos y sus aliados
necesitaron meses para colocar sus fuerzas correctamente en el sentido
operativo. La brecha tecnológica entre los contrayentes era inmensa, ante
todo si se piensa, que Irak no es un país pobre, con acceso permanente a
sistemas de armamentos altamente modernos. Debo señalar, a propósito, que
las limitaciones en el uso de determinados sistemas de armas, la intensidad
en la aplicación de estas armas, la selección de los objetivos por decisión
de representantes políticos prominentes y el momento de conclusión de la
exitosa campaña en ejecución, fueron decididos sin excepción por
dirigentes políticos civiles.
Resumiendo:
Las guerras entre países han ido perdiendo sentido y son cada vez más
raras, lo que causa una disminución de la importancia de la seguridad
externa, y una menor justificación para unas fuerzas armadas
sobre-dimensionadas. La asignación de nuevas funciones a las fuerzas
armadas (por ej. las de República Dominicana recibieron 13 nuevas
funciones) no resuelve el problema, pues la organización militar, debido a
su estructura, equipamiento, forma de pensar y entrenamiento, no está
preparada para cumplir con estas “nuevas” tareas. El resultado es que
los militares son todavía necesarios, pero en una extensión menor y con áreas
de responsabilidad que deben ser redefinidas.
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|
Las
nuevas áreas de responsabilidad de las fuerzas armadas son, en principio:
fundamentalmente la defensa del país y, además, participar en operaciones
de ayuda en catástrofes nacionales y regionales, y en operaciones
internacionales para asegurar la paz y prevenir los conflictos. Hay que
mencionar una limitación a la defensa del país: En el futuro habrán más
“zonas de seguridad”, que incluirán países cuya defensa será
responsabilidad de una gran organización, y que prácticamente no necesitarán
un ejército nacional. Un ejemplo lo es Islandia, con una posición geográfica
que no hace esperar ninguna amenaza exterior. También Costa Rica es un
ejemplo, donde según declaraciones del ex Presidente Arias la ausencia de
unas fuerzas armadas ha conducido a un aumento de la seguridad y a un
desarrollo exitoso de la sociedad, en comparación con sus estados vecinos.
b)
La seguridad ecológica
Este
tema, ligado a una fuerte carga emocional, merece una discusión especial.
Existen pocas dudas de que el crecimiento económico y la ampliación de las
capacidades de producción están relacionadas con efectos ambientales
indeseables, especialmente a expensas de los ecosistemas, de los
trabajadores de las fábricas y de los seres humanos que viven en las cercanías
de las fábricas –ante todo de los grupos más pobres de la sociedad. Además,
se emplean modelos de producción caracterizados por un alto consumo de
materias primas y energía, que ponen el peligro las fuentes de recursos y
finalmente la vida futura.
Existen
graves peligros tanto para los países industrializados y como para los países
en desarrollo, de que las consecuencias negativas de una industrialización
acelerada o descontrolada puedan dar al traste con los progresos económicos.
La única respuesta mundial adecuada es la eficiencia ecológica, según se
puede colegir de los medios y de la literatura especializada. Ella conduce a
un modelo económico circular eficiente y ecológico, que permite
primariamente un aumento de la producción a través de un uso eficiente de
los recursos. La disminución de los costos causados por los materiales
sobrantes es otro tema adicional, así como el estudio de métodos de
producción inertes para el medio ambiente y los trabajadores.
Se
trata de:
-
Evitar
y disminuir las emisiones dañinas y los residuos tóxicos
-
Optimizar
de los procesos
-
Emplear
tecnologías con bajas emisiones y residuos, etc.
Se
deberían fabricar productos duraderos y atractivos para los consumidores,
caracterizados por una emisión baja de sustancias tóxicas y susceptibles
de reciclaje sin afectar el medio ambiente.
La
responsabilidad de la economía se basa en el principio del causante,
según el cual las empresas responsables de daño ambiental deben corregirlo
y evitar su repetición. Esto implica un manejo empresarial responsable y
previsor, en relación a la sociedad y al medio ambiente. El estado desempeña
un papel muy importante en la estimulación de este tipo de manejo
empresarial, por un lado a través de los órganos de vigilancia (por ej.
Ministerio de Medio Ambiente) que se ocupan de la aplicación de las normas
relacionadas con la protección ambiental, y por otro, al propiciar modos de
producción compatibles con el medio ambiente y eficientes a través de
condiciones marco apropiadas, programas especializados de incentivo, educación
y concienzación ambiental.
La
seguridad ecológica de cualquier país estará en grave peligro si no se
procede de esta manera. Según informaciones de las Naciones Unidas, en el año
2025 dos tercios de la humanidad no tendrán garantía de agua potable, si
continuamos aplicando los modelos actuales de consumo y producción. Un
ejemplo que podría representar a todas las metrópolis del mundo lo tenemos
en las alcantarillas de Peking: un líquido gris luminiscente, al cual lo
mejor sería no acercarse, mientras aumenta la incidencia de cáncer
pulmonar. El viejo refrán chino tiene todavía vigencia: “Mientras no vea
su propio ataúd, el hombre no llora”.
Resumiendo:
Los cambios ambientales y la escasez de recursos crean una seria posibilidad
de aparición de conflictos que amenazan la seguridad, ante todo en las
regiones marginadas. Problemas ambientales tales como la erosión del suelo,
el aumento del nivel del mar, la reducción de la productividad agrícola,
los períodos de sequía, etc. conducen a problemas sociales y a conflictos
violentos dentro de los mismos estados y entre ellos.
Además, los conflictos originados en el reparto de recursos
naturales escasos como el agua, bancos de peces o bosques pueden acentuar su
despilfarro. Los derechos no aclarados de uso de los recursos naturales serán
motivo en el futuro de confrontaciones violentas. En efecto, nos atrevemos a
afirmar que la inseguridad ecológica constituye una real amenaza, contra la
cual se debe proceder con medidas apropiadas.
Los
que deciden en la política, en la economía y en la sociedad civil ya están
reconociendo cada vez más la creciente importancia de la protección
ambiental en el mantenimiento de la capacidad de competencia de sus países.
En Alemania, la “industria ambiental” se ha convertido en una de las
ramas más importantes del crecimiento económico. Se plantea la pregunta:
¿Cuándo comenzarán los empresarios libres de un país tan grande e
importante como Argentina a aprovechar esta oportunidad? Esto haría
posibles altas tasas de crecimiento económico, y a su vez permitiría
mejorar las condiciones marco indispensables para el dominio de los
problemas de seguridad ecológica.
c.
La Seguridad Social
La
economía popular de cualquier país está obligada a tener éxito en
garantizar la seguridad social,. ¿Están organizados el estado y la economía
de tal manera que garanticen a la mayoría de la población un ingreso
aceptable? ¿Funcionan los mecanismos de distribución de la riqueza
nacional de manera que la pobreza no sea la situación habitual de la gran
mayoría? La economía global está experimentando en todos los países un
cambio estructural permanente. Si durante la evolución de este proceso se
quiere disminuir la marginación o la desventaja en la mayor parte de la
población, si no se quiere poner en peligro la legitimación política del
orden estatal democrático, se deben desarrollar estructuras para la
seguridad social con el mismo ímpetu que se da a la capacidad de
competencia de la economía. Originalmente, el sistema de seguridad social
se apoya en cuatro columnas: el seguro de salud, el seguro de retiro, el
seguro de desempleo y el seguro de accidentes. Es lógico que el seguro
social tenga niveles diferentes de desarrollo en cada país, y esto debe ser
así. Ustedes pueden determinar mejor que yo en cuál sector la República
Argentina ha tomado un curso exitoso de modernización y en cuál deben
hacerse todavía esfuerzos para alcanzar el nivel recomendable.
Entre
tanto, la importancia capital de la seguridad social ha sido reconocida por
las Naciones Unidas. Con motivo del foro económico de Davos en 1999, el
Secretario General presentó ante los líderes de la economía y grandes
empresarios los nuevos principios que se relacionan con los derechos
humanos, el derecho laboral y las cuestiones ambientales. La palabra clave
es: “global compact”, que sirve de término guía para encontrar en
Internet las referencias sobre este modelo de pensamiento de la ONU. Bajo el
influjo de los cambios rasantes que ocurren en este mundo globalizado, el
“protagonista” en cualquier economía capitalista debería estar
consciente de que la integración de la economía, la ecología y el
desarrollo social y su aplicación concreta plantean grandes retos a los políticos,
economistas y a la sociedad. Esta es la regla de la globalización,
formulada primero por Gorbatschow: ¡A quien llega tarde, la vida lo
castiga!
d)
Seguridad interna y económica
La
seguridad interna está relacionada estrechamente con la seguridad económica,
ecológica y social. Dicho de otra manera: no puede existir un desarrollo
económico sano y exitoso si la seguridad interna no está garantizada. La
relación entre seguridad interna y económica tiene especial importancia.
-Seguridad
interna significa, ni más ni menos, que se ha impuesto el principio de
igualdad de la democracia. Este es el caso en las democracias liberales de
occidente, aún con variaciones en su expresión. Concretamente: en un orden
social con seguridad interna e igualdad, el famoso “friega-platos” puede
convertirse en millonario, sólo a través de trabajo duro y con un poco
de suerte.
-Existe
seguridad interna cuando un estado fuerte es el único depositario del
monopolio de la violencia, y sus órganos están capacitados para aplicarla.
Se trata, en primer término, de una justicia independiente, que aplica las
leyes de manera consecuente y una policía leal a la Ley, bien pagada y
entrenada, cuya ética se basa en tratar con igualdad a ricos y pobres. El
hecho de que en todas las sociedades existan ovejas negras en la justicia y
en la policía, que se dejan corromper, no contradice la necesidad
ineludible de una policía y una justicia sometidas a la Ley. El país que
no remunera y entrena bien su policía tiene los problemas en su orden económico
que son comunes en la mayoría de los países de Latinoamérica. Con la
justicia sucede igual –no tengo que mencionar aquí la fama que tiene la
justicia Argentina. Permítanme contarles lo ocurrido a una gran empresa
alemana, que quiso despedir a un empleado argentino de nivel ejecutivo,
después de comprobar que había cometido “irregularidades”. Este
individuo consiguió, con ayuda de la justicia Argentina, iniciar un proceso
por daños y perjuicios cuyo desenlace todavía está pendiente y que
trastorna las actividades de la firma en el país por años. Esta
parcialización de la justicia afecta el principio fundamental del fair
play (juego limpio) en cualquier orden económico y hace que los
inversionistas locales y extranjeros se alejen de participar en esa economía.
Se
recuerda el día de la toma de posesión del presidente Putin en Rusia.
Entre otras cosas, dijo textualmente: “Debemos implantar el dominio del
derecho”. Allá, como en cualquier otro país, se trata de reglas de juego
que deben respetarse, para que la economía se desenvuelva con éxito. En
Rusia, el país más grande y según sus recursos el más rico del mundo,
hasta ahora esto no ha funcionado. Un tercio de la población vive por
debajo del nivel de pobreza, lo cual es un hecho vergonzoso y deprimente en
un país tan bello y tan grande. Quien haya visto los gestos de resignación
de miles de mujeres de edad avanzada, haciendo largas filas en las grandes
ciudades para conseguir un pedazo de pan o un ramillete de perejil, ha visto
las consecuencias de la falta de seguridad interna. Los puestos de trabajo
son creados por las empresas, ante todo por las innumerables empresas
medianas y pequeñas. Cuando no hay seguridad jurídica sólo tienen
posibilidad de existencia las grandes empresas y las estructuras mafiosas.
La gran mayoría de la gente sencilla que quiere abrir un negocio, que
generaría puestos de trabajo, está expuesta a ser barrida del mercado
porque la policía y los tribunales no les garantizan ninguna protección.
Esta es la situación más determinante en caso de deficiencia en la
seguridad interna/económica. A pesar de la existencia teórica de un orden
económico capitalista, no se pueden aprovechar las energías, el activismo,
la disposición al riesgo y la gran fuerza de trabajo de innumerables
“empresarios en potencia”. Las consecuencias son pobreza, depresión y
estancamiento –a largo plazo retroceso.
En
ese sentido deseo citar a un interesante teórico de la economía, el
peruano Hernando de Soto. Su último libro “Misterios del capitalismo”
plantea una cuestión sencilla, por qué funciona el capitalismo en Europa y
Norteamérica, mientras que en Latinoamérica y en los estados post-soviéticos
conduce a una discrepancia cada vez mayor entre ricos y pobres. Su tesis
explica, con la mayor brevedad, que la pobreza no es una consecuencia del
capitalismo, sino de una política errónea de los estados afectados. El
problema se debería a que en los estados del tercer mundo la mayoría de la
gente no se puede librar de las cadenas de la economía informal, que en
Rusia se traga un 50% del producto interno bruto. Las leyes serían más
importantes para el bienestar de un país que la ayuda externa para el
desarrollo.
¿Y
qué pasa con el capital? De Soto emplea el ejemplo de la casa hecha en un
barrio marginado: la propiedad formal no reproduce las propiedades físicas
de una casa, sino la representación de un consenso sobre determinadas
cualidades económicas de la construcción. Sólo se puede ganar capital con
una casa cuando el título de propiedad del inmueble está saneado y se ha
iniciado un proceso formal de autorización y registro oficial de la
construcción. Es después de esto que un obrero puede tomar un crédito con
su casa como garantía, y así poder independizarse. De Soto contradice a
Marx en un punto decisivo: el capital no se concentra en una minoría
siguiendo una ley natural. Es todo lo contrario. El capitalismo liberaría
la humanidad de la opresión política y ecológica si no existiera un
estado incapaz que lo maniatara. Segundo, el primer mundo no es culpable de
la miseria del segundo y del tercero. En vez de pagar los pecados coloniales
con ayuda para el desarrollo, se debería ayudar a los estados a reformar
sus leyes. Tercero, su teoría niega cualquier influencia de los factores
culturales. Aún cuando teóricos conocidos como Samuel Huntington o el
argentino Mariano Grondona discrepan de las tesis de de Soto, el núcleo de
su posición es convincente: El duro trabajador y propietario ilegal de una
casa en una favela normalmente no es desalojado de su casa, pero no puede
sacar provecho en el mercado de los esfuerzos, a menudo intensos, que hizo
en su construcción, y a ningún se le ocurriría concederle un crédito
tomando su casa en garantía.
La
relación entre los derechos de propiedad no aclarados y el desarrollo se
aclara indirectamente en el informe presentado recientemente por un
representante de la ONU en Guatemala, quien en una entrevista a un diario
alemán indicó que la disputa por la tierra es la causa de la guerra civil
que ha afectado a ese país. “En Guatemala no existe un catastro, lo que
permite que varios individuos reclamen la propiedad del mismo pedazo de
tierra. Sin un catastro, sin un sistema judicial que aclare las cuestiones
de propiedad de la tierra, no se saldrá jamás de ese conflicto”. Sin
embargo, la élite económica blanca muestra poco interés en esto porque
teme que junto con los títulos de propiedad vendrán también los impuestos
a la propiedad agraria. ¿Puede ser una coincidencia que en el nuevo índice
de bienestar humano de las Naciones Unidas Guatemala ocupe en América el
penúltimo lugar, antes que Haití?
-Más
sobre la seguridad económica
Numerosos
institutos internacionales, bancos y asociaciones financieras publican
estudios sobre el comercio internacional. Una de estas publicaciones es el
“Informe anual sobre la libertad económica en el mundo”. Ese informe de
varias universidades norteamericanas, en trabajo conjunto con numerosas
entidades de todo el mundo, muestra las tendencias en los procesos económicos
de 124 países. El participante alemán es el Instituto Liberal de la
Fundación Friedrich Naumann, de Argentina la Fundación del Orden Social de
la Libertad, de Estados Unidos el Instituto CATO, etc. La evaluación final
de la “libertad económica” se hace tomando en cuenta 23 factores, que
se relacionan en siete áreas de examen.
- Dimensión
del aparato estatal
- Estructura
económica e importancia del mercado
- Política
financiera y estabilidad de precios
- Libertad
para el uso de otras monedas
- Estructuras
jurídicas y garantía de la propiedad privada
- Libertad
de comercio con el exterior
- Libertad
de los mercados de capitales
Con
los últimos datos actualizados de los años 1997/1998 el estudio obtuvo los
siguientes resultados, resumidos al máximo: Hong Kong y Singapur ocupan los
primeros lugares en libertad económica, con valores de 9,4 en una escala de
10. Después siguen Nueva Zelanda, Estados Unidos y el Reino Unido, luego
Irlanda, Canadá, Australia, Holanda, Luxemburgo, Suiza y Argentina aparece
en el duodécimo lugar! (8,4).
Alemania,
que en 1970 con una puntuación de 8.2 ocupaba el séptimo lugar, se rodó
al lugar 22, con una puntuación de 8.1. Esta es una indicación clara de
los esfuerzos de otros países y de la incapacidad de Alemania de reducir a
la medida justa el estado benefactor hipertrofiado (factor: seguridad
social). El año pasado se ha podido avanzar un poco en este proceso.
Las
economías populares menos libres y más inseguras (de abajo a arriba) las
encontramos en Myanmar, República del Congo, Sierra Leona, Ruanda,
Madagascar, Guinea Bissao, Algeria, Burundi, ZAR y Albania.
Los
datos citados aquí muestran dos cosas, según mi opinión: Primero, la
variedad y complejidad de los factores recomendables para una evaluación de
las condiciones económicas marco y, segundo, que la valoración de la
libertad económica en base al sistema de datos empleado no parece apropiada
para el pronóstico a mediano y largo plazo. El resultado es que los
estudios deben ser mejorados con evaluaciones que usen modos de observación
actualizados. Además se podría sospechar que al factor 5, seguridad jurídica,
habría que darle un peso mayor, pues la libertad económica –y también
la seguridad interna- plantea perspectivas a largo plazo en el centro de los
pronósticos. Sería provechoso reforzar la investigación en este terreno.
-La
seguridad interna es un indicador central de un orden económico próspero.
El
desorden y la ilegalidad conducen a largo plazo a la ruina a cualquier
economía. La tarea de los políticos y de las élites económicas consiste
en contrarrestar esto. Se han hecho muchas propuestas de reforma y pacientes
intentos de años. En la Alemania de la post-guerra, la policía estaba
organizada y equipada como una entidad paramilitar. Sin embargo, después de
poco rato se hizo evidente que era también la policía la que tenia que
adaptarse a las nuevas circunstancias democráticas. Como consecuencia la
policía (de los estados federados) se convirtió en una policía ciudadana,
con éxitos notables como garante de la seguridad interna. Las encuestas
hechas en Alemania para determinar la aceptación de las instituciones
estatales dan desde hace años a la policía el primer lugar, a la justicia
el segundo y a las fuerzas armadas el tercero. Esto no significa que esas
instituciones sean queridas, sino solamente que el ciudadano promedio después
de experiencias de años tiene la confianza de que ellas respetan la
constitución y garantizan la seguridad interna y externa. De esta manera se
“produce” la seguridad, y se posibilita al ciudadano, al inversionista y
a la competencia en el mercado la posibilidad de desarrollarse en lo privado
y en lo económico, lo cual es indispensable para la aparición de una
“clase media”. En actitud similar al Reino Unido y Suecia, Alemania ha
orientado con éxito desde hace decenios las estructuras policiales y el
trabajo de seguridad estrechamente hacia las expectativas de las ciudadanas
y ciudadanos (community policing). En las sociedades liberales de occidente
como también en la Asia (p.e. Japón) se debate actualmente sí:
a)
en la acción policial se debe acentuar una actitud basada en la
represión y en la imposición del orden (modelo cero tolerancia), o
b)
se debe buscar un equilibrio en la actitud de la policía entre el
combate a las causas de la criminalidad (prevención) y el combate de las
manifestaciones de la criminalidad (represión).
Las
experiencias de la policía del estado federado Renania-Palatinado nos dicen
que el modelo de “cero tolerancia” deja dudas sobre los efectos a largo
plazo sobre la seguridad, porque aunque se consiga reprimir la criminalidad
a nivel local, no se lucha contra sus raíces. La segunda forma de actuación
ha conseguido una resonancia claramente positiva: más del 90% de todos los
delitos son reportados a la policía espontáneamente por la población,
aclarándose más del 70% de ellos porque la población da las pistas. El
trabajo policial se basa en un contacto estrecho y positivo con la población.
Los requisitos son los siguientes:
La policía es parte de la sociedad y actúa como una policía cercana a
la ciudadanía
La policía es garante de los derechos humanos: Consigna: “El amigo que
ayuda”.
La policía es independiente de los partidos políticos, y sólo está
comprometida con el Derecho y con la Ley.
Los cuarteles de la policía no son “castillos de seguridad”.
La policía se cuida de dar un trato abierto a los medios de comunicación.
La policía cumple con su función principal, apoyada en un trabajo
serio, científico, basado en la estadística criminalística.
Toda formación de la policía parte de la idea de que tiene que tratarse
de una policía ciudadana.
Las renumeraciones de la policía corresponden a la importancia de un
servicio público como son las fuerzas de seguridad.
Esta
concepción se explica como sigue:
En
las ciudades y aldeas se establece una relación de socios para la
seguridad, la participación de la población en el trabajo conjunto de
seguridad se fortalece. Consigna: La disminución de la criminalidad no es
tarea sólo de la policía, es una tarea de la sociedad.
Los
elementos de este exitoso concepto son: cercanía a la ciudadanía, creación
de una red de organizaciones e instituciones relacionadas con la seguridad y
el trabajo social, formación de consejos comunales para la prevención del
delito y asociaciones regionales, orientación sobre las causas en la lucha
contra la criminalidad, reducción de los trastornos del orden público,
fortalecimiento de la presencia policial en los barrios y en el centro de
las ciudades, prevención policial, sanción consecuente de los actos
delictivos, traducción rápida a la justicia y acentuación del trabajo de
publicidad.
Para
tal fin se efectúan acciones conexas ligadas con los proyectos tales como
teléfonos u oficinas para el público, puestos policiales de asesoría,
competencias de ideas, premios al coraje civil, encuestas en la ciudadanía,
consejeros de seguridad para los ancianos, campañas de información como
“quien no hace nada, contribuye al delito”.
Sobre
el trabajo policial en Alemania hay mucho que decir. Lamentablemente, ante
ustedes no está un experto policial sino un conocedor de lo militar –y en
Alemania desde hace 50 años los militares y los policías están separados.
Esta separación es importante para el desarrollo de la policía, que
supongo seguirá adquiriendo mayor importancia en todos los países. Como
ciudadano alemán y participante individual de la vida en Alemania se me
hizo claro, después de mi regreso de Latinoamérica, que nuestra situación
de seguridad, a pesar de tener fronteras abiertas con 9 países, es
relativamente estable porque la gran mayoría de la población confía en la
policía. Dicho de otra manera, sin confianza en la policía la seguridad
interna y económica están en entredicho.
Seguridad
interna / económica como modelo integral
En
muchos países con problemas de seguridad es común quejarse de la “policía
degenerada y corrupta”. Durante una asesoría nuestra en México en abril
de este año pude vivir esta experiencia. Los críticos de la policía no
quieren aceptar que la policía sola no puede tener éxito en la
lucha contra lo que benévolamente llamamos “criminalidad general”. Ella
es sólo un actor de muchos. Sin una justicia independiente y una dirección
política en todos los niveles que envíe una señal clara de apoyo al orden
y al estado de Derecho, sin el consenso de las élites sociales e
industriales de un país, no es posible garantizar a largo plazo la
seguridad interna / económica. La seguridad, o mejor dicho la inseguridad,
es la enemiga del desarrollo, de cualquier reforma, de la prosperidad y de
cualquier chance para un éxito económico sostenido, ligado a la derrota de
la pobreza masiva. Repetimos, la policía no puede ser la única responsable
de la seguridad. Una regla internacional podría decir más o menos: El pez
hiede primero en la cabeza. La mayoría de nosotros conoce por experiencia
que: Si la dirección de una organización x es buena, tarde o temprano la
organización misma es “buena” o se encamina a serlo. Si la dirección
de la organización es mala, esto se refleja en la totalidad de la misma.
Las señales sobre lo bueno y lo malo en todos los países provienen de
arriba. Me cuentan unos amigos argentinos que hace algunos años en
Patagonia, el gobierno provincial hizo desaparecer a un incómodo
periodista. Esta es un clara señal para las fuerzas de seguridad, como lo
es también lo que informa la prensa internacional, de que una provincia del
Norte de Argentina es dominada por un político tipo “caudillo”, desde
hace mucho tiempo y sin esperanza de un cambio democrático. Para el
ciudadano común y corriente esto es un muy mal ejemplo y pasa por ser un
incentivo como para hacer lo mismo. Para muchos inversionistas extranjeros
esto les sugiere que: ¡Saquen sus manos, pues hay demasiados riesgos e
inseguridad!
La
seguridad interna / económica jamás puede ser organizada a la perfección,
pues siempre y dondequiera es influenciada por el hombre. Ella se asienta en
un consenso de grandes sectores de la población, así como en una reforma
de años de las fuerzas que la sustentan. En fin, se basa en la apreciación
de que sólo un trabajo de regulación, aceptado por todos y expresado en
leyes válidas para todos los habitantes del país, es la mejor base de
sustento para un funcionamiento exitoso de la economía.
Finalmente,
permítanme por favor que les diga que los alemanes o europeos son genéticamente
igual de corruptos u honrados como los latinoamericanos o los australianos.
El éxito del orden estatal europeo se debe, en primera línea, a la
existencia de una estructura social regulada, que garantiza e impone
ampliamente una igualdad / seguridad relativa. Los medios alemanes están
llenos de informes sobre funcionarios o políticos que sacan ventajas de sus
funciones. Pero tan pronto se detecta cualquier acto de corrupción, la
justicia actúa inmediatamente aplicando las leyes. En octubre de este año,
el alcalde de una capital de un estado federado debió defenderse en un
tribunal, después de que un fiscal lo acusara de haber sustraído medios públicos
para la construcción de su casa. Aún cuando se acepte que muchos casos de
corrupción quedan sin descubrir, todos los funcionarios públicos de
Alemania, Francia o Noruega que sean sorprendidos cometiendo una
irregularidad pueden contar con su destitución, humillación pública, pérdida
de funciones y un proceso judicial. Alrededor del sistema jurídico, que
fija las normas, se ha desarrollado una ética que dice sencillamente: ¡no
está permitido utilizar los medios públicos para fines privados!
Mi
tesis resumida: En principio, los alemanes de hoy no son más diligentes
ni más honrados que otros. El sistema de regulación política y económica
es, sin embargo, estricto y por regla igual para todos. No hay nada nuevo
que un alemán o europeo pueda traerle a sus amigos de aquí o de más al
norte. Las “élites informadas” de Argentina o Europa disponen de la
misma educación, del mismo nivel global de conocimientos. Para responder a
la cuestión de cómo podríamos influir en el fortalecimiento de la
seguridad en el propio país es válida una vieja regla: “La casa propia
la debe barrer uno mismo”.
1)
Coronel retirado alemán. Fue Director del Programa "Diálogo Cívico Militar" en 10 países de América Latina de 1997 al 2000.
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Enero
8 , 2002
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