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Se avecinan rápidamente la toma de decisiones que pudiesen ser las
más importantes de la historia reciente. Decisiones que lograsen afectar el
futuro de la humanidad. Me pregunto, y me preocupa intensamente, si
nosotros, nuestros gobiernos y funcionarios públicos poseemos la capacidad
de poder elegir la política a seguir éticamente y objetivamente,…
“lo
correcto versus lo incorrecto”.
La crisis económica, política, energética y social se precipita y
acentúa la fragilidad del hemisferio, más aun amenaza al mundo entero. Los
vientos de guerra ya se hacen ráfagas, debemos proceder con mucha inteligencia.
Me preocupan los países que no disfrutan de la “autodeterminación”,
los que “bailan en varias bodas al mismo tiempo”, pues estos pagaran el precio.
Debemos de tener la capacidad de discernir quién es quién y
servir a quienes creamos sean la mejor opción, sin pensar en nosotros
sino en la humanidad.
La paz no se fundamenta en la tolerancia de inequidades y en las
violaciones de los Derechos Humanos. La paz no es aceptar con sumisión la
corrupción de los estados y los funcionarios públicos que extirpan al pueblo no
solo el pan sino también de su dignidad. La paz no es mantenerse inerte frente
al terrorismo mundial. La paz no es el abuso de las empresas monopolios que
sirven sus propios intereses y los del estado. La paz se fundamenta en la
libertad y la conducta responsable de los estados y la sociedad. “La
paz se basa en la ley, el orden y la justicia imparcial”.
La evolución e influencias de las NTIC’s, las propuestas de libre mercado y la
globalización están repercutiendo en todo el planeta así acelerando cambios de
ideologías y conductas sociales, políticas y empresariales.
Creo
que es importante, o mejor dicho esencial, el mantener una postura firme y
sobria. Aportar un granito de arena, por pequeño que fuese, para lograr
mejoras hemisféricas y globales. Evitar los conflictos, hasta donde sea
posible, sin nunca renunciar en la búsqueda de la libertad, la felicidad y la
seguridad social.
La “Proclamación de la Emancipación” ya tiene más de dos siglos. Es hora de
que los niveles de pobreza e ignorancia se tomen en serio. ¿No estamos hartos
de los politiqueros, los corruptos y los monopolios? ¿Entendemos realmente lo
que significa “Libertad” y “Derechos Humanos”? ¿Sabemos quien tiene la razón y
quien no?
Rezamos por el uso de la diplomacia y la aplicación de la cordura por todas las
partes envueltas en este conflicto histórico. Pero nunca debemos de olvidar
que la paz no es gratuita e implica sacrificio y acciones afirmativas y
definitivas.
Felicidades Venezuela, ojalá tu ejemplo sea contagioso
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Enero 09, 2002
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