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Las
responsabilidades de las personas que ocupan cargos
de lideranza tienen la capacidad de asociar fundamentalmente las
competencias técnicas, conceptuales y humanas, las cuales se administran en
los diferentes niveles jerárquicos y con diferentes profundidades. El
soporte de la actuación de los
más cercanos seguidores es un elemento importante e indispensable para la
reafirmación del estilo del líder. Las personas que ocupan cargos en los
niveles estratégicos, tácticos y operativos, si desean ser exitosos
desarrollan diferentes estilos, que pueden variar desde un estilo
eminentemente democrático a un estilo totalmente totalitario. Un líder
eficaz, que es considerado como participativo, reafirma su actuación en
muchas situaciones diferentes, adopta un estilo de contingencia, demostrando
con su actuación que pueden haber diversidad de estilo y que los mismos,
sabiéndolos administrar pueden conducir al éxito. Dicha persona debe guiar
a la organización hacia la consecución de los objetivos estratégicos
organizacionales planificados, tiene el deber en primer lugar de
analizar e identificar los sectores
claves del éxito en la actuación de sus más cercanos seguidores, tratando
de identificar, con el apoyo de éstos;
los componentes básicos para garantizar el éxito de su gestión. El
líder debe simbolizar el cambio, que está ocurriendo en el ámbito de la
“aldea planetaria”.
Sin
lugar a dudas que el liderazgo es un escenario social que está representado
por dos componentes inseparables: el que influye y los que son influidos.
Pero, las transacciones entre el líder y sus “No
podemos funcionar sin líderes. La calidad de nuestras vidas depende de
ellos. Los líderes son importantes porque son los responsables de la
efectividad de las organizaciones. Las naciones no pueden progresar sin una
visión en común y los líderes son los que se la deben proporcionar”.
Hablar
del liderazgo en su más pura significación y significante, no ha tenido
ninguna variación a través del tiempo, solamente ha variado en sus formas.
Cuando se pretende relacionar a los “líderes estratégicos” con los
“líderes nominales”, se reafirma que los personas que alcanzan la cima
de las organizaciones pero que realmente no deberían estar en esos niveles,
que han llegado a esos niveles por cuanto el líder nominal administra
“inteligentemente” cuál es la percepción positiva que tiene el resto
de la estructura informal. En un alto porcentaje de su estilo posee un
sentido extremo de su auto-percepción. Desarrollan un arquetipo mental que “tienen
derecho de estar en la cima” y por supuesto refuerza un
estilo actitudinal necesario para mantenerse en esos niveles. Las
investigaciones sobre el liderazgo han puesto de manifiesto que este tipo de
personas desarrollan habilidades “políticas depuradas” al extremo para
mantener su posición. Las supieron administrar para llegar a esa posición,
sin ningún tipo de talento de liderazgo. Sus más cercanos subalternos, no
así sus seguidores; de acuerdo
a las vivencias tienen capacidad de juzgar lo que son: “personas
que adolecen de competencias como líderes”.
La
gente por naturaleza en un ser sociable y por supuesto el fenómeno de
liderazgo está directamente relacionado con el estilo transaccional entre
él y sus más cercanos colaboradores, la cual debería estar enmarcada por
un proceso natural y sobre todo muy dinámico. Esta realidad fácilmente
puede ser observada en todos los niveles organizacionales. En esta
oportunidad se hace referencia a aquellas personas que por naturaleza están
aspirando y, que de hecho orientan con éxito, en los “cogollos” de las
organizaciones. Los estudiosos de este tema han reafirmado que el liderazgo
efectivo requiere ante todo aprender a utilizar el poder, lo cual constituye
un elemento importante cuando se
está investigando los estilos de actuación. ¡Una
buena intención se reviste de poder!. El poder faculta la
capacidad de mandar, ordenar, disponer, señalar qué hay que hacer, dónde,
cuándo, cómo y quién por
medio de su más típica actuación, que es la autoridad cómo se ejerce.
Valdría
la pena preguntarse hoy las siguientes interrogantes: ¿Quién tiene en la
actualidad el poder en la empresa?; ¿El Empresario?. En las pequeñas
empresas, en las que la estructura informal es muy pequeña, la respuesta a
las interrogantes anteriores puede ser afirmativa en la mayoría de los
casos. Pero en las medianas y grandes empresas: ¿Quién tiene el poder?. ¿La
Junta de Accionista?. La respuesta tiene
mucha relación con el grado de información que se les puede suministrar.
Si dicha información no es pertinente en calidad y cantidad y si
verdaderamente tienen pertinencia con la realidad de los procesos de adopción
de decisiones, pueden estar dirigidas y manipuladas, por la persona que en
dichas organizaciones pueden tener toda la información.
El
poder está íntimamente relacionado con la capacidad de mandar, ordenar,
disponer, señalar qué hay que hacer, dónde, cuándo, cómo y quién, por
medio de la actuación más típica,
que es la autoridad que se ejerce.
Chichí
Páez
,
Gerencia
en Acción
Correo-E:
jpaez@postgrado.uc.edu.ve
También publicado en: PymesDominicanas.Com
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Marzo 18, 2002
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